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Informe 62 al pueblo de Cuba 18 de agosto de 1996 En las últimas semanas se han dado a la publicidad en Washington distintos informes confidenciales que señalan, entre otros asuntos, participación de agentes de Fidel Castro en la tortura de prisioneros norteamericanos en Vietnam, contrabando de heroina y opio desde Hanoi a Cuba para ser introducido en territorio norteamericano, y el entrenamiento, cerca de Santiago de Cuba, de agentes internacionales de la juventud comunista, que fueron infiltrados en Estados Unidos a fin de promover disturbios raciales. Conocimiento de lo anterior se ha podido obtener gracias a la Ley de Libertad de Información que, en Estados Unidos permite acceso, tras cierto número de años, a documentos secretos del Gobierno. Nos referiremos hoy a parte de esos informes. En los documenots hecho públicos hay abundante prueba testifical sobre la participación de agentes de Fidel Castro en la tortura de prisioneros norteamericanos en Vietnan durante los años de guerra en ese país. De acuerdo con documentos de la Agencia Central de Inteligencia, el llamado “Programa Cubano fue desarrollado en el campo de prisioneros de Cu Loc, en Vietnam del norte. Otra instalación a cargo de cubanos estaba localizada en la zona de Lao Cai. Distintos informes señalan que el objetivo de los interrogadores era obtener la sumisión total de los prisioneros. Esos prisioneros norteamericanos apodaron a sus torturadors cubanos “Fidel”, “Chico” y “Pancho”. Los cubanos habían ido a Vietnam con rango diplomático y fueron asignados a la Oficina de Proselitismo del Enemigo, que era responsable de los prisioneros de guerra norteamericanos. De acuerdo con los informes que se han mencionado, dos agregados militares cubanos, Eduardo Morejón Estévez y Luis Pérez Jaén han sido identificados por analistas de la Agencia Central de Inteligencia como personas cuyos antecedentes corresponden a los de los torturadores que los prisioneros apodaron “Fidel” y “Chico”. Según declaraciones del Mayor James Kasler, quien fue torturado por cubanos, “por lo menos quince hombres fueron muertos bajo tortura o no se informó sobre su destino”. El mayor Kasler fue golpeado durante tres días, con la correa del ventilador de un camión, por el interrogador cubano apodado “Fidel”. Después de las golpizas, por la noche no se le permitía dormir. Ese mismo interrogador llamado “Fidel” torturó brutalmente a otro oficial, a quien llamaba “farsante”. Tres de los prisioneros fueron golpeados por los interrogadores cubanos hasta dejarlos sin sentido. Dos de esos norteamericanos desaparecieron sin dejar rastro. Otro ex-prisionero norteamericano, el coronel de la Fuerza Aérea Donald Odell, dió testimonio ocular de dos prisioneros norteamericanos a quienes los comunistas de Hanoi no liberaron porque habían sido tan severamente torturados por interrogadores cubanos que los vietnamitas no querían que el mundo supiera lo que se les había hecho. Hasta 17 de esos prisioneros que mencionan los informes fueron posteriormente trasladados a Cuba, a mitad de la decada de los años 60. Eran pilotos en su mayoría, y estuvieron confinados en Villa maristas, el centro de detención de Seguridad del Estado, hasta ser más tarde trasladados a otras prisiones. Testigos oculartes refieren que los prisioneros se trataban unos a otros de teniente, capitán, o según el rango de su jerarquía militar. No queremos describir en nuestra transmisión las brutalidades que mencionan los informes, pero baste decir que Fidel Castro ha envilecido a innumerables cubanos convirtiéndolos en torturadores, siguiendo así la tradición de los porristas de machado y los esbirros y sicarios de Fulgencio Batista. De acuerdo con un informante de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa, Hanoi hacía una inversión política en todos los casos en que los prisioneros podían ser convertidos ideológicamente, a fin de que algún día sirvieran los designios del comunismo internacional. Eso fue corroborado pñor diversas fuentes de inteligencia. “Hasta septiembre de 1967”, decía un informe de inteligencia, “se estaba efecutando proselitismo de pilotos norteamericanos en un esfuerzo para convencerlos a que fueran como asesores a otros países comunistas”. Los seleccionados como asesores eran pilotos altamente calificados y expertos en guerra electrónica. Muchos fueront rasladados a Cuba a findes de 1965 y durante 1966. Michael D. Benge, que fue prisionero en Vietnam durante cinco años, fue capturado mientras servía como funcionario civil del Departamento de Estado y estuvo un total de once años en ese país. Él ha sido uno de los ex-prisioneros norteamericanos que ha dado publicidad a los informes a que estamos haciendo referencia. Fue interrogado en Vietnam por dos cubanos, en 1969, y después de ser liberado en 1973 y prestar declaracion ante un comité congresional en Washington e identificar por fotografía a uno de sus interrogadores, se le informó que ese cubano identificado por él había sido cooordinador de la brigada “Venceremos”, grupo de jóvenes norteamericanos que iban a Cuba a cortar caña. También refieren los informes dados a la publicidad aquí en Washington, que hacia el este de Santiago de Cuba existió un centro de entrenamiento para jóvenes comunistas, entre ellos muchos que eran negros de diferentes nacionalidades, así como vietnamitas. El oficial cubano que estaba a su cargo era conocido por el nombre de Jesús Jiménez Escobar. Entrenaba a los jóvenes para que participaran en motines raciales en los Estados Unidos, y se les enviaba aquí a través del puente aéreo que existía en aquellos años. Al llegar, eran reclamados por presuntos familiares. El quinto contingente de esos jóvenes comunistas fue infiltrado en Estados Unidos desde Canadá a través de Calais, en el estado de Maine. Otras partes de los informes se refieren a pilotos cubanos que volaron aviones migs durante la guerra de Vietnam así como de contingentes de ingenieros que participaron en la reconstrucción de un aeropuerto al norte de Hanoi. Miembros de ese mismo contingente de ingenieros cubanos particparon en la construcción de un aeropuerto en Grenada y cuando los norteamericanos ocuparon esa isla, durante el gobierno de Ronald Reagan, encontraron en las pertenencias del contingente cubano gran cantidad de documentos y fotografías sobre la labor que habían hecho en Vietnam. Al darse al conocimiento público estos informes sobre interrogadores cubanos enviados a Vietnam, y que allí torturaron a prisioneros de guerra norteamericanos, se han alzado voces para demandar que el gobierno de Vietnam complete la información que se tiene sobre esos cubanos que torturaron a prisioneros, a fin de que en el futuro sean juzgados como criminales de guerra. Añadimos nosotros que esos esbirros, al igual que Fidel Castro, deshonran la tierra en que nacieron. Desde Washington, les habló Emilio Adolfo Rivero.
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