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6 de octubre de 1996 Muchos comprenden que la solidaridad internacional con los cubanos que quieren rescatar la soberanía nacional, ususrpada por Fidel Castro, será obtenida cuando el pueblo cubano muestre que paga el altísimo precio de la libertad. La historia nos ha visto superar circunstancias más adversas. El poderío español situó más tropas en Cuba que en todo el resto del continente americano, y no doblegó el espiritu manbí. Los miles de muertos en la insurgencia contra Batista y los que se ofrendaron en la lucha contra Castro mostraron continuidad en su rebeldía. Y si no tuviéramos historia propia, podíamos inspirarnos en las recientes luchas del pueblo chechenio contra la dominación rusa, un ejemplo de lo que puede un pueblo, y del respeto internacional que gana, cuando se decide a pagar, en moneda de sangre, el derecho a ser libre. Como conocen nuestos oyentes, en las trasnmisiones de la Coalición Cuba Nueva no sólo participan voces de la resistencia interna de Cuba, sino que muchas veces utilizamos nuestro espacio para leer artículos escritos por los que muestran al mundo la realidad cubana., Por eso hoy queremos referirnos a dos temas que se repiten desde Cuba, uno es el relato de los atropellos y persecuciones que sufren los activistas de la libertad y el otro es la falta de solidaridad internacional en la lucha contra el régimen de Fidel Castro. Y para tratar esos temas quizá es útil recordar nuestras experiencias. Desde el siglo pasado, el que fue maestro de todos nos dijo que “la queja es la prostitución del caracter” y también que “la palabra es la hembra del acto”. Por eso debemos insistir en que los que hablan para ustedes tienen experiencia de lucha, desde los tiempos de la rebelión contra Batista y sus esbirros hasta que, previendo que se venía encima un tirano más, y desde dentro de las mismas filas de la revolución, lucharon contra Fidel Castro y el retroceso que él significaba para la República. Y en esa lucha se vió la repetición de un proceso anterior, esta vez agravado por la falta de experiencia del pueblo de lo que era un sistema totalitario. En la insurgencia urbana y rural contra Batista participó una minoria exigua de la población, en la lucha contra Fidel Castro, que comenzó ya desde fines de 1959, no sólo era una minoría exigua sino que, además, el pueblo, engañado y ciego, ofrecía un apoyo masivo a Fidel Castro. Se lanzaron al rescate de la libertad que se perdía los que por instinto, estudio o experiencia comprendían que ese titulado socialismo o muerte o ese partido comunista como fuerza dirigente superior de la sociedad y el estado, todo eso no era más que una comedia tras la cual actuaba Fidel Castro, con la insaciable sed de notoriedad y poder de los típicos caudillos latinoamericanos. Pero es que cuando se denunciaba la opresión de Batista y la ilegitimidad de su gobierno, lo mismo que cuando a principios de la década del 60 se denunciaba a Castro, esas denuncias eran acompañadas de relatos de lo que se hacía contra ambos regímenes, se hablaba de las acciones armadas de las bajas que se infligían a los que respaldaban a ambos tiranos,se hablaba de atentados y acciones de guerrilla rural y urbana, de los miles que murieron ante los pelotones de fusilamiento y de los que por largos años fueron prisioneros políticos. Y los relatos de esas acciones, y los muertos en combate, o los asesinados después de sufrir tortura, o los que morían ante el paredón, decían al mundo que el pueblo de Cuba luchaba, que el pueblo de Cuba no aceptaba la servidumbre. Y eran precisamente esas acciones las que daban legitimidad a las denuncias, las que decían al mundo que el pueblo de Cuba sufría y moría en la lucha contra el despotismo, pero que caía no en medio de quejas o lamentos, sino luchando, infligiendo bajas a las filas de la opresión. Hoy la situación ha cambiado radicalmente. Tras tantos años de engaño, el pueblo despertó. La oposición a Fidel Castro es hoy masiva, abrumadora,. Los relatos que hoy nos llegan constantemente de Cuba, de persecuciones, palizas, encarcelamientos, confinamientos territoriales, a que son sometidos todos los que alzan su voz contra Castro son útiles, en cuanto denuncial al mundo la realidad que vive el pueblo cubano, tan distinta a la ofrecida por la ridícula propaganda oficial. Pero la solidaridad que ganan esos relatos en el exterikor es de pantalla, oficinesca, burocrática. Siguen yendo empresarios a Cuba a buscar la ganancia rápida que ofrece Fidel Casro, poniendo al servicio del extranjero una fuerza laboral hambreada y barata, mal vestida y peor calzada. Y las denuncias de las atrocidades no lleva a país alguno a romper vínculos diplómaticos, consulares o comerciales con el régimen de Castro. Y ante esas realidades, son muchos los que dicen que los atropellos que sufre el pueblo y la denuncia que de ellos se hace, sólo generarán solidaridad efectiva en el exterior cuando vengan acompañadas de noticias de que el pueblo cubano devuelve golpe por golpe, que a los esbirros del régimen se les embosca y se les ajusticia, y que las empresas que aún dan vida al régimen están envueltas en llamas. Dice un proverbio francés que no se habla de la bofetada recibida hasta que no se ha devuelto. Hoy la mayoría abrumadora del pueblo cubano está contra Fidel Castro a quien sostiene una minoría armada y aparentemente organizada, pero también dividida, confusa y con muchos anhelando pasar al lado del pueblo. Los cubanos están siendo humillados a diario, el nombre de la mujer cubana es objeto de burla en el mundo entero, con los turistas jactándose de que en Cuba se compra a una mujer por un plato de comida o un par de medias. Y delincuentes extranjeros viajan a Cuba y, con promesas de matrimonio, se llevan a cubanas para después explotarlas en la prostitución. Y todo eso se sabe en el exterior, y no genera solidaridad hacia el pueblo de Cuba. Porque no sienten respeto por el pueblo de Cuba. Por eso cada día son más los que pìensan que sería más útil a la dignidad nacional, y al rescate de la soberanía, que los artículos que hablan de lo que se sufre en Cuba vengan acompañados de información sobre las represalias que toma el pueblo contra los sicarios y su amo, de la sangre que cuesta a los esbirros el sevir a Fidel Castro mientas traicionan a la República. Desde Washington, les habló Emilio Adolfo Rivero.
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