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Informe 13 al pueblo de Cuba 26 de agosto de 1995 ¿Son las fuerzas armadas y de seguridad las que impiden al pueblo de Cuba liberarse del gobierno criminal, incapaz y corrupto de Fidel Castro? ¿Son sus miembros los responsables de no producir el cambio que devuelva a los cubanos el bienestar, la prosperidad y la abundancia? ¿Es que acaso esos hombres y mujeres en las fuerzas armadas y de seguridad, antes que representar a sus patriotas prefieren ser cómplices del régimen que ha arruinado a Cuba y hunde más a su pueblo en la miseria, la enfermedad y la desesperación? ¿Son ellos solidarios con la obra de un régimen que ha llevado a la nación a la miseria, con hospitales sin sábanas, sin toallas, sin anestesia, sin medicinas, con ecuelas en que faltan materiales, con bodegas vacías, y por primera vez en la historia republicana, miles y miles de cubanos atacados de sarna y piojos? Fue la semana pasada, en nuestro último viaje a Miami cuando, en un grupo de amigos, debatimos posibles respuestas a esas preguntas. Y casi todos los argumentos estaban relacionados, en una forma u otra, con el estimado que recibimos de Cuba, hace poco más de dos meses, de que el 84% de la población repudia al régimen de Fidel Castro. Pues razonábamos que si las fuerzas armadas y de seguridad tienen tantos miembros, cientos de miles, más de un millón si se movilizan las reservas, necesariamente representan un corte seccional del pueblo de Cuba. De donde se infiere que ese rechazo abrumadoramente mayoritario del pueblo de Cuba hacia el actual régimen, está reflejado también en el pensamiento de las fuerzas armadas y de seguridad. No, no son las fuerzas armadas y de seguridad las que impiden al pueblo de Cuba liberarse de Fidel Castro. Lo que impide ese momento de liberación es que todos engañan a todos, y todos, sin saberlo, ayudan al régimen. Cada uno pìensa que su vecino o compañero de trabajo lo puede espiar o denunciar. Y cuando oyen a alguien quejarse o insultar al gobierno, creen que es un provocador que los quiere hacer caer en una trampa. En realidad, el rechazo a Fidel Castro es abrumador, y el pueblo vive engañado y temeroso, sin darse cuenta de que está en sus manos liberarse de la catástrofe que lo aplasta. Y esa situación de desconfianza se agudiza en las fuerzas armadas y de seguridad. Cada uno trata de sobrevivir lo mejor que puede, por un lado hay espiritu de cuerpo y por otro corrupción generalizada. Los oficiales administran empresas de todo tipo, reciben raciones que el pueblo no tiene, compran en tiendas especiales, y tratan de aliviar la escasez que sufren sus propios familiares y amigos. Y casi todos piensan ¿hasta cuando durará esto? Ellos, que tienen las armas.no producen el cambio por ese engaño que mencionábamos anteriormente. El 5 de Agosto del año pasado, en la ciudad de La Habana, en el malecón, tuvimos una muestra de como piensa y siente el pueblo, cuando miles de cubanos se amotinaron en protesta contra la situación en que se vive. Pero ese ensayo de levantamoiento local, que estremeció al gobierno, aunque tomó de sorpresa tanto al pueblo como a las fuerzas armadas, nos enseña que la responsabilidad de producir el cambio pertenece a todos, pueblo y fuerzas armadas y de seguridad. Cientos de miles de hombres y mujeres que militan en las fuerzas armadas y de seguridad sólo necesitan comprobar el engaño en que han vivido, entre ellos y con respecto al pueblo. Cuando comprendan el enorme repudio popular a Fidel Castro, repudio que ellos mayoritariamente comparten, estaremos cerca de la liberación. Para entonces recordemos lo que se dijo en Rusia: la gasolina nos da por la rodilla, y cada ciudadano tiene un fósforo.
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