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Transmisión Febrero 17 de 1996¿Por qué la nomenclatura no ha depuesto a Fidel Castro?IIEn nuestra transmisión anterior comenzamos a dar respuesta a la pregunta que repetidamente nos hacen: ¿Por qué la nomenclatura no ha expulsado ya del poder a Fidel Castro? Esa pregunta se origina en comentarios de aquellos que han podido hablar en confianza, dentro o fuera de Cuba, con distintos funcionarios cubanos, más de uno de alto nivel. A juzgar por lo que dicen esos funcionarios, la hostilidad hacia Castro en las esferas oficiales es igual o mayor que la que existe en el pueblo. En contraposición al escepticismo de los que no dan valor a esas afirmaciones, nosotros mencionábamos como a través de los años de poder de Fidel Castro se han producido rebeldías, cismas, deserciones, suicidios, encarcelamientos y ejecuciones en las jerarquías más altas del gobierno, evidencias notables de grandes conflictos internos. Consideremos las fuerzas armadas, sometidas al más intenso espionaje castrista, ¿no fué en la cumbre misma del ejército, en la persona de su oficial más afamado, donde se hizo manifiesto el desacuerdo con Fidel Castro, y que éste trató de ocultar y aplastar con la acusación absurda de que el General Arnaldo Ochoa se dedicaba al tráfico de drogas? ¿Y no fué evidente que en ese desacuerdo de tantos y hostilidad de muchos, estaban involucrados otros altos oficiales del ejercito y de la seguridad del estado? ¿Y la acusación de negligencia a José Abrantes, Ministro del Interior, y su posterior condena y sospechado asesinato en prisión, no son indicios claros de que él era parte si no de una conjura, al menos de un estado de inconformidad, de rebeldía? Y es por esas evidencias históricas, y es por esas conversaciones con funcionarios cubanos que muestran su aversión por Fidel Castro, que tantos se preguntan el porqué la nomenclatura no lo ha expulsado ya del poder. Nosotros compartimos el criterio de que una gran parte de la nomenclatura desea expulsar del poder a Fidel Castro. Son muy numerosos los testimonios que lo indican, y muy variados en tiempo, localización y personas como para dudarlo. Queda entonces por elucidar la cuestión de porqué no lo hace. Antes de contestar esa pregunta recordamos a nuestros oyentes que la respuesta que damos la estimamos incompleta, y como tal tentativa y reservada, pues la información que la produce, aunque copiosa no es total, y así lo comprendemos. Hay que entender que la nomenclatura no ha evaluado plenamente su propio poder, no ha considerado el enorme respaldo popular que tendría una acción contra Fidel Castro, e ignora la solidaridad internacional que tendrían los que devuelvan al pueblo cubano el mando sobre su propio destino. Es más que probable que las fracciones minoritarias que respaldarían a Fidel Castro dentro de las fuerzas armadas, y los miembros de su seguridad personal, serían avasallados por el respaldo popular a una rebelión dentro de la nomenclatura civil, militar y de seguridad del estado. Muchos se han preguntado como poner en marcha el alzamiento. Aunque una conspiración pudiera ser exitosa, nos inclinamos más bien a compartir el criterio de algunos miembros de la nomenclatura militar, de que la conspiración no es necesariamente, en la Cuba de hoy, la alternativa más viable para terminar con el poder de Fidel Castro. Estiman esos militares, y creemos que son realistas en su apreciación, que es la acción espontanea del pueblo, los motínes repentinos, anárquicos e inconexos, los que crearían las condiciones de espacio y tiempo en que la nomenclatura puede derribar a Fidel Castro. No ignoramos que hay fuerzas adversas y hostiles a Fidel Castro en las estructuras oficiales, que se paralizan en sus ánsias de eliminarlo del poder porque estiman que su propio futuro y bienestar se comprometen si él cae. Nosotros creemos que es todo lo contrario, que es con Fidel Castro donde no hay futuro. Es precisamente su salida del poder la que abriría perspectivas, dentro y fuera del gobierno, a los que quieren que Cuba se reconstruya, que el pueblo recoja los frutos de su propio esfuerzo y trabajo. En próximas semanas volveremos sobre la pregunta que nos hacen de porqué la nomenclatura cubana no ha expulsado del poder a Fidel Castro. Nuestra próxima transmisión coincidirá con la fecha del 24 de Febrero, conmmemoración del grito de Baire, y fecha escogida por el Concilio Cubano para celebrar su encuentro nacional. La dedicaremos a esos bravos hombres y mujeres que, armados sólo de su coraje y razón, en forma pacífica, y a pesar de la represión, amenazas y detenciones, tratan de abrir un espacio para que el pueblo cubano vuelva a vivir en libertad. Nuestras palabras serán comentario de ese propósito y evento. Desde Washington, les habló Emilio Adolfo Rivero. |
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