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Transmisión Septiembre 23 de 1995

El precio de estar bajo la protección de Fidel Castro

Los inversionistas también pagarán su precio

La agencia Reuter informó este pasado domingo 17 de Septiembre el arresto en Cuba de Frank Terpil, ex-agente de la CIA, Agencia Central de Inteligencia. Recordamos a nuestros oyentes que Frank Terpil huyó de Estados Unidos en 1980, cuando fué acusado de vender 10,000 armas automáticas a agentes encubiertos del gobierno estadounidense. Terpil también había sido acusado de entrenar terroristas en Libia. Hace unos meses, en Mayo, también fué arrestado en Cuba Roberto Vesco, financista norteamericano acusado de apropiarse de millones de dólares pertenecientes a inversionistas y de contubernio con altas figuras del narcotráfico mundial. Es de conocimiento público que Roberto Vesco ha vivido durante muchos años en Cuba, bajo la protección de Fidel Castro, y aparentemente ha sido también el caso de Terpil, que por sus años de labor en la CIA pudo dar a Fidel Castro valiosa información sobre los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos. Como Terpil y Vesco sirvieron a Castro, creyeron que podían confiar en él. No se interesaron en comprobar la trayectoria pública de Fidel Castro, no se preocuparon de averiguar de los Presidentes Urrutia y Dorticós, de los dirigentes comunistas Aníbal Escalante y Joaquín Ordoqui, de los generales Arnaldo Ochoa y Tony la Guardia, del Minsitro del Interior José Abrantes, y de tantos y tantos de las fuerzas armadas, del Ministerio del Interior, del Partido Comunista, que sirvieron a Castro, fueron utilizados y después lanzados a la cárcel, empujados al suicidio, ejecutados o relegados al olvido cuando convino a los intereses personales de Fidel Castro, quien hoy sirve a la CIA con el arresto de Terpil; todo, todo, con el mismo fin, permanecer en el poder. Los que hoy son miembros de la Asamblea Nacional, o tienen altas posiciones en las fuerzas armadas, el Ministerio del Interior, el Consejo de Ministros o el Partido Comunista, harían bien en aprender la lección. Se sienten tan seguros en sus posiciones como se sentían todos los que fueron sacrificados a la ambición enfermiza de Fidel Castro. Cuidado, a ellos también les puede llegar el turno.

Pero, ¿éste que hoy tiene arrestados a Roberto Vesco y Frank Terpil, fugitivos de la justicia estadounidense y acusados de graves crimenes, no es el Fidel Castro que les dió protección y seguridades y garantías durante tantos años? ¿No es éste el Fidel Castro que durante más de veinte años entrenó en Cuba guerrillas y terroristas de todas las nacionalidades y que patrocinó la violencia en las cuatro esquinas del mundo? ¿No es éste el Fidel Castro que entrenó en Cuba a jovenes norteamericanos de la brigada Venceremos, y que participaron en motines en los Estados Unidos durante los años de la guerra de Vietnam? ¿No es este el Fidel Castro que tiene en altas posiciones del gobierno a personas encausadas en los tribunales de la Florida por complicidad y participación en el tráfico de drogas? ¿No es éste el Fidel Castro a quien todas las circunstancias señalan como el responsable de utilizar a Cuba como puente para el tráfico de drogas a Estados Unidos, con el triple fin de enriquecimiento personal, financiar su política internacional, y debilitar a los Estados Unidos, corrompiendo así a la juventud norteamericana? ¿No es éste el Fidel Castro que nacionalizó, sin compensación, empresas legítimamente establecidas de inversionistas extranjeros, donde trabajaban decenas de miles de cubanos, dando como razón que explotaban al país, y que sin embargo hoy da facilidades e incentivos a inversionistas, diciendo que son indispensables para reactivar la economía del país? ¿Quién es este señor que ahora se preocupa por servir los intereses de la justicia y encarcelar a hombres reclamados por los tribunales norteamericanos? ¿Es éste el mismo Fidel Castro? Si es el mismo, y no hay variación ni contradicción algunas en su conducta. Ayer, como hoy, el objetivo ha sido el mismo: hacer lo que estima necesario para permanecer en el poder.

Y ahora los que reciben seguridades y garantías son los inversionistas extranjeros, con la ley sobre inversiones, aprobada por la Asamblea Nacional el pasado 5 de Septiembre. De esos inversionistas, muchos construyen hoteles para turistas, donde no pueden entrar los cubanos, y hacen propaganda internacional sobre las "acompañantes" que se pueden conseguir en Cuba, llamando así a las muchachas cubanas que el Gobierno lanza por el camino de la prostitución para que Castro pueda recibir en las tiendas exclusivas los dólares que ellas reciben por la venta de sus cuerpos. Esos inversionistas en todo tipo de empresas, cuyos planes no recuperarán la economía del país, pero que le dan medios a Castro para que mantenga en pie su aparato represivo, sosteniéndolo algún tiempo más en el poder y prolongando la agonía del pueblo de Cuba, están en el camino del desastre. Además de que la situación económica de Cuba seguirá en proceso de descenso, tienen el riesgo de que de la noche a la mañana cambie la legislación, pues Fidel Castro dicta leyes y las cambia según convenga a su interes de permanecer en el poder, y además y principalmente tienen el riesgo cierto de la reacción del pueblo de Cuba, pues ya gana fuerza la idea de declarar crimen económico la inversión extranjera que, dándole a Fidel Castro medios para permanecer en el poder, prolonga los sufrimientos, la miseria y la agonía del pueblo de Cuba. Que no tengan dudas: a la caida de Castro, el pueblo establecerá reclamaciones contra ellos, que les costarán sus inversiones, más daños y perjuicios. Después de Castro, el pueblo llamará inversionistas extranjeros a Cuba, y les dará oportunidades para que multipliquen sus capitales mientras colaboran en la reconstrucción del país. Pero los inversionistas que colaboraron con Castro, tendrán que sufrir las consecuencias de haber contribuído a la opresión del pueblo de Cuba. A Roberto Vesco y Frank Terpil les llegó su turno. A estos inversionistas que ayudan a Castro les llegará el suyo.

Desde Washington, les habló Emilio Adolfo Rivero.


 
   

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New Cuba Coalition
P. O. Box 14077
Washington, D. C. 20044-4077
Dr. Emilio-Adolfo Rivero — President
Ernesto Díaz-Rodríguez — Vice President
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