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Senador Christopher Dodd: Un aliado de las causas injustas
Por Ernesto Díaz Rodríguez
Secretario General de Alpha 66
Vicepresidente de Unidad Cubana
Bajo el título
Dodd
defiende apertura amplia hacia Cuba,
el articulista de El Nuevo Herald, Rui Ferreira
destaca la siguiente información:
“En pleno contraste con los demás precandidatos
demócratas, el senador Christopher Dodd presentó ayer en Miami
una amplia plataforma de gobierno para Cuba que aboga por el
restablecimiento total de relaciones diplomáticas con la isla,
el levantamiento del embargo económico, el fin de las
restricciones de viajes, el cumplimiento estricto de los
acuerdos migratorios y la abolición de la Ley de Ajuste Cubano”.
Nada que pudiera asombrar a los exiliados políticos cubanos con conciencia de responsabilidad histórica, los que no comulgamos con los dialogueros, ni a quienes integran esa parte de la heroica oposición, que lucha dentro de Cuba desde una posición de principios, y con dignidad, no por cambios meramente cosméticos sino por el derrocamiento total de la tiranía castrista.
Desde mi punto de vista, el senador Christopher
Dodd ha venido a Miami con un mensaje equivocado. Si su
propósito era ganar votos a favor de sus intenciones de ocupar
la vacante presidencial que dejará George W. Bush al extinguir
su segundo mandato, no le quedará otro remedio que regresar a su
residencia de Connecticut o a su flamante oficina de Washington
DC cargando sobre sus hombros la incandescente cruz del fracaso.
Pero no es la primera vez que este personaje,
casi mitológico por sus extremismos liberales, se equivoca al
tomar una posición que implica a los adversarios de este gran
país de libertades y derechos, de progreso y de esperanzas. Como
bien expresara el congresista federal Lincoln Diaz-Balart,
refiriéndose al senador Christopher Dodd: “Siempre ha defendido
a enemigos de Estados Unidos como los sandinistas en Nicaragua,
los comunistas en El Salvador y la tiranía de los Castro”. No,
no es la primera vez que tropieza con la misma piedra. Al igual
que los congresistas José E. Serrano, Charles Rangel, Jeff
Flake, William D. Delahunt y otros pocos incondicionales de la
izquierda nauseabunda y trasnochada han tenido reiterados
fracasos en las votaciones en la cámara de representantes, cada
vez que ha tratado de servir a las causas injustas con proyectos
de sometimiento a las fuerzas del mal, ha tenido que resignarse
a aceptar una aplastante derrota en las votaciones del Senado.
Al parecer, a pesar de su escaño senatorial, como lo demuestran
sus intervenciones retóricas, por lo regular apartadas de la
realidad, en los asuntos nacionales tiene muy poca visión. En
política exterior, ninguna. Es más ciego que un espantapájaros.
Para quienes hemos seguido de cerca su lastimoso
andar por la ruta trazada por los Castro, Ortega y comparsa, la
plataforma política para Cuba de este senador no es algo que nos
pueda sorprender, ni tampoco es proyecto que nos preocupe porque
con un insignificante 5% de la intención de votos para la
nominación del precandidato de su partido, no podrá competir ni
con el “Bobo de la Yuca” si este otro afamado personaje (que
hasta en canciones ha sido ridiculizado) se presentara en
oposición al controversial Christopher Dodd.
En fin, todo parece indicar que el aspirante a la
nominación presidencial por el Partido Demócrata en la contienda
del 2008 para ocupar el trono de la Casa Blanca, se ha olvidado
que el electorado norteamericano suele ofrecer su voto a quienes
verdaderamente se destacan por su inteligencia y su vocación
para defender las instituciones democráticas, no por el
servilismo irracional en solidaridad con doctrinas perversas que
imponen cadenas al progreso y a las libertades fundamentales.
Desde luego, hay que reconocer que el senador por
el Estado de Connecticut, honorable Christopher Dodd, tiene el
derecho de presentar en su plataforma para Cuba el proyecto que
se le antoje, por más absurdo que este parezca. Son estas las
maravillosas ventajas de la democracia, que no tenemos en Cuba bajo
el régimen comunista de los Castro. Pero no creo que la
apasionada defensa a esa yunta diabólica de dinosaurios (castrados
en la conciencia y en la decencia humana) que se apoderaron del
poder en nuestra isla infeliz a punta de pistola hace casi 50
años, sea política que miren con simpatía, por fortuna, la
generalidad de los electores de esta gran nación. Mucho menos
esa parte del electorado de cubano-americanos a quienes el
“humanista” Christopher Dodd ha venido ingenuamente a tratar de
convencer de que para el pueblo de Cuba lo malo es lo bueno y la
tiranía es el símbolo perfecto de la justicia y de la libertad.
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