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                                            BATALLA REAL

 

                                          Por MICHAEL BARONE


Bush, Clinton, Bush, Clinton. Suena como la Guerra de las Rosas: Lancaster, York, Lancaster, York.

Comparar nuestras contiendas políticas con conflictos entre dinastías rivales puede ser llevarlas demasiado lejos. Pero hemos devenido, pienso, una nación que es menos republicana y más monárquica de lo que acostumbraba ser. Visceralmente, me parece cosa mala. Pero como he pensado sobre eso, he decidido que puede decirse algo de la creciente monarquización de nuestra política. Y, guste a uno o nó, no puede negar que está ahí. No cuando la esposa del cuadragésimo cuarto presidente es candidato cimero para suceder al cuadragésimo tercer presidente, que a su vez es hijo del cuadragésimo primer presidente. A los dos George Bush se les menciona en familia, me han dicho, como 41 y 43. Si gana Hillary Clinton ¿se llamarán uno a otro 42 y 44?     

La evidencia para mi alegato comienza cuando los reporteros, en su salón de la Casa Blanca, se enteraron de que Laura Bush no había hecho anuncios públicos cuando se le extirpó de forma rutinaria un cáncer de la piel. Cuando el Secretario de Prensa Tony Snow dijo que era asunto privado, los reporteros hilaron teorías de porqué la Señora Bush tenía el deber de revelar esta cirujía menor al público norteamericano -aunque ella no es funcionario público y aun a pesar de que la operación no tenía impacto alguno en el funcionamiento del Gobierno. Pero los reporteros sintieron intuitivamente que los hechos de la Sra. Bush eran tan dignos de ser noticia como sus contrapartes británicas consideran los de la familia real. Y algunas razones tienen para ello. Su esposo empieza casi todos sus discursos de campaña alabando su decisión de "casarse". Los altos niveles de aprobación que tiene ella amortiguan algo los bajos que tiene él.         .

"La Monarquía", escribió Walter Bagehot en su libro de 1867 "La Constitución Inglesa", "es un gobierno en que la atención de la nación se concentra en una persona haciendo acciones interesantes. La República es un gobierno en que la atención está dividida entre muchos, que están haciendo cosas sin interés". Prosiguió señalando que la Monarquía (sus mayúsculas) no era una sola persona sino varias. "Una familia en el trono es también una idea interesante. También reduce el orgullo de la soberanía al nivel de la vida nimia." Así tenemos algunos columnistas que escriben que las políticas del actual presidente son una especie de rebelión edípica contra su padre. Y tenemos especulaciones infinitas en la dinámica de la relación de los Clinton. Lo personal ha devenido lo político.  En la Inglaterra de Bagehot estabán separados: La Monarquía era personal, los Palmerstons, Gladstone y Disraeli eran lo político. Ahora los reporteros politicos se están preparando para moler artículos sobre las familias de los candidatos presidenciales de 2008.

Siempre hubo un riesgo de monarquismo bajo nuestra Constitución, con el Presidente siendo a la vez cabeza de gobierno y cabeza de estado. Pero por largo tiempo los políticos lucharon contra el mismo. George Washington rechazó una corona. John Adams no hizo público el intelecto centellante de su esposa Abigail. La mitad del tiempo en los primeros cuarenta años del siglo diecinueve no hubo primera dama alguna: Tomas Jefferson, Andrew Jackson y Martin Van Buren eran viudos cuando tomaron el cargo. Después de la Guerra Civil, la política giró tanto alrededor de los partidos más que de los presidentes  -- ¿puede usted nombrar todos los presidentes desde Abraham Lincoln a Theodore Roosevel?-- que en 1880 el futuro Presidente Woodrow Wilson escribión un libro titulado "El Gobierno Congresional".

La corriente hacia el monarquismo es un fenómeno del siglo XX. Al principio estaba oculta. Theodore Roosevelt y William Howard Taft tenían esposas inteligentes de fuerte caracter y proles de muchachos que alcanzaron impresionantes logros. Pero mucho de esto no lo hicieron público. La primera esposa de Woodrow Wilson, sureña que murió temprano durante su mandato, influyó, según informes, sobre la segregación racial en las cafeterías de los edificios federales, mientras que su segunda esposa manejó la Casa Blanca eficientemente mientras su esposo estuvo incapacitado por una embolia -- cosas ambas sobre las que a uno no le gustaría hablar ni aun ahora.  Lou Henry Hoover, compañera de clases de su esposo en la Escuela de Ingeniería, dirigió sus energías públicas a promover las Muchachas Exploradoras. Con Eleanor Roosevelt llegamos a la primera Primera Dama con identidad política propia. Pero esa solo uno de los muchos cortesanos en la Casa Blanca de su esposo, y no necesariamente el más influyente.  .

Harry Truman no trajo a Bess Truman a Postdam, ella estuvo gran parte de su presidencia en su hogar en Independence con su anciana madre. Mamie Eisenhower dijo "él dirige el país y yo viro las costillas de puerco"· Pero desde que John Kennedy insistió en traer a Paris a su esposa franco-parlante, donde ella encantó al aparentemente inconquistable Charles de Gaulle, la mayor parte de los presidentes han hecho un hábito de exhibir a sus esposas. Y la mayoría de las esposas han insistido en tomar una u otra causa pública, algunas controversiales. Las primeras damas crecientemente han devenido figuras públicas y desde entonces, dado el considerable talento y encanto de las esposas presidenciales, bazas políticas.

Ahora tenemos la primera Primera Dama aspirando a presidente. Trae a la contienda un activo formidable que pocos candidatos presidenciales pueden reclamar: conocimiento de primera mano de las operaciones de la Casa Blanca. Pero también la Reina Isabel que ha tenido audiencias semanales durante 55 años con diez primeros ministros desde Churchill a Tony Blair , sería probablemente un gran primer ministro de ser ella elegible al cargo. (No lo es, Por ley, no puede poner pies en la Cámara de los Comunes). La Senadora Clinton estuvo más involucrada en diseñar políticas públicas que cualquier otra primera dama, excepto posiblemente Sarah Childress Polk, que era la secretaria jefe de su esposo y trabajaba a su lado en su oficina. Pero hay algo extraño --algo monárquico-- en la imagen de esposa de un ex-presidente convirtiéndose ella misma en Presidente, aunque algunos de nosotros que votamos por George Bush estamos pobremente posicionados para quejarnos de eso.  

Y quizá no debamos. Porque el monarquismo de las políticas republicanas no es sólo un fenómeno norteamericano. Uno lo ve en otras grandes repúblicas. India, por 37 de los 42 años después de la independencia tuvo miembros de una sola familia como jefes de gobierno-- Jawaharlal Nehru, Indira Ghandi, Rajiv Gandhi, abuelo e hija, madre e hijo. La viuda de Rajiv Ghandi es ahora jefe del partido gobernante. Indonesia eligió como Presidente a la hija de un ex-Presidente. Igual hicieron Las Filipinas. Quizá haya una razón para ello. Es difícil para los votantes, en una gran democracia, juzgar a un dirigente potencial. Pueden reunir alguna información en sus posiciones en los asuntos, pero tienen que confiar en medios de comunicación inevitablemente imperfectos ( y muchas veces parciales). Si están fuertemente al lado de un partido, pueden votar por el candidato de ese partido; pero al menos en Estados Unidos tienen alguna voz (al menos si viven en Iowa o en New Hampshire) en determinar quien sea el candiato. Les es difícil determinar la habilidad y caracter de los candidatos. Pero al hacer juicios sobre esas cosas, ayuda conocer la familia..

No es que nadie suponga que los miembros de una familia son todos iguales. No resultaría para el candidato Bush en el 2000 o por el candidato Clinton hoy reivindicar que son clonados de su padre y su esposo. Más bien el candidato Bush hace comentarios sobre la temibilidad de su madre, y el "conversemos" de la candidata Clinton sugiere que ella es más oyente que hablador compulsivo como su esposo. De forma que la tendencia hacia el monarquismo puede que no sea totalmente mala. Le da a algunos candidatos una ventaja injusta sobre los otros. Pero afrontémoslo: solo cuatro entre 300 millones de norteamericanos en vida han sido presidente y probablemente solo 10 o 12 más lo serán. Necesitamos tanto conocimiento como podamos obtener sobre nuestros candidatos presidenciales, y si algo del mismo lo obtenemos por conocer sus familias tan de cerca como conocemos a las familias de recientes ocupantes de La Casa Blanca, pues que así sea. Como dijo Bagehot, "La mejor razón de que la Monarquía es un gobierno fuerte es que es un gobierno inteligible. La masa de la humanidad así lo entiende, y dificilmente entiende otro en cualquier parte del mundo".

De cualquier forma, no es seguro que Clinton seguirá a un Bush que siguió a un Clinton que siguió a un Bush. Pero uno mantiene esto en el fondo de su mente: George P. Bush será elegible para aspirar a Presidente en 2012. Chelsea Clinton será elegible para aspirar a Presidente en 2016. Lo mismo Jenna que Bárbara Bush , que cumplirán 35 algunos días después de la elección. Y Jeb Bush, que tiene un buen expediente en ocho años como gobernador de Florida, será más joven en 2024 que John McCain lo será en 2008 o lo fue Ronald Reagan en 1984. El Monarquismo puede estar aquí para quedarse.      

 

El Sr, Barone es escritor de rango en U.S. News & World Report y coautor de "The Almanac of American Politics" -El almanaque de la Política Norteamericana"

 

The Wall Street Journal

Posted on January 29, 2007; Page A17

 

(Traducción al español por DREAR)

 

 
   

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