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El verso y el fusil


Escrito por el Rev. Martin N. Añorga
Publicado en el Semanario LIBRE el miércoles 25 de junio de 2008

 


Por muchas vueltas que le dé en la cabeza para mí es muy difícil
entender que haya brotes de poesía en el pantano. Sin embargo, Ernesto
Díaz Rodríguez hoy, y en el pasado otros ilustres hijos predilectos de
la musa, me han hecho entender que el verso es flor del corazón,
inspiración de adentro, fuerza del espíritu, y sale del alma a volar
con alas limpias sin que le importe el paisaje oscuro y estrecho de una
celda inmunda.

En el poemario Piedra por Piedra,  Ernesto Díaz Rodríguez, hombre de
acción que se ha enfrentado cara a cara a la muerte en muchos remotos
escenarios, se manifiesta como un ser humano de paz, amoroso, lleno de
ternura, capaz de enterrar el fusil en el fango del camino para sacarle
rimas y ritmo a la poética inspiración que le florece por dentro.

Me llamó la atención la cita de Juan Ramón Jiménez con la que inaugura
el amigo autor su interesante libro de versos: “con tu piedra me
amenazas, destino de piedras y piedra. Con tu piedra te daré en tu
corona de piedra”. Juan Ramón Jiménez es un poeta español que estuvo
exiliado en Cuba, y que finalmente se ubicó en Puerto Rico, donde
murió. Por años sufrió depresión y locura y pasó largas etapas de su
vida en diferentes sanatorios. Su obra sobresaliente, por todos
conocida es “Platero y Yo”. De Platero decía Juan Ramón Jiménez, “tiene
acero, acero y plata de luna al mismo tiempo”. Salvando las distancias,
que no son pocas, me parece que esa imagen se aplica a Ernesto Díaz
Rodríguez, que tiene, en una sola pieza, carácter y voluntad de acero,
y serenidad de brillo de luna. Son así los poetas de la patria, que:
llevan en el fusil una bala lista para pelear y en el alma un verso
listo para echarse a volar.

En toda obra que se analiza hay dos aspectos que obligadamente se dan
la mano: el sembrador y el fruto. En el poemario que nos ocupa, el
contenido es sugestivo e impresionante; pero la identidad del autor es
también gigantesca e imponente. A Ernesto Díaz Rodríguez le impusieron
una absurda condena de 40 años de encarcelamiento. En Cuba, para los
tiranos que la desgobiernan, al decir de un corrido de José Alfredo
Jiménez, “la vida no vale nada”. 40 años de encierro es como enterrar
vivo a un ser humano.

Ernesto Díaz Rodríguez ha heredado una fortuna de heroísmo al
convertirse en el Secretario General de Alpha  66. Tomar riendas que
pertenecieron a hombres como Nazario Sargén y Diego Medina, sumarse a
una historia en la que resplandece el heroísmo de Vicente Méndez y
salir al ruedo para defender la ejecutoria de Luis Posada Carriles son
expresiones de valentía que hay que respetar y admirar.

Algo que yo no me canso de ponderar es la actitud noble de nuestros
presos políticos expresada en la conducta piadosa que han adoptado. No
tuve tiempo de estrechar una amistad con Mario Chanes de Armas; pero en
cierta ocasión le visité, acompañado de un pequeño grupo de colegas. Me
impresionó la blancura de su cabello, el tono pausado de su voz y la
forma noble y nítida de expresarse. “El odio no es la respuesta. Si yo
pudiera convertir el odio en cañones, quizás odiaría; pero prefiero
mirar la vida con una perspectiva cristiana que nunca me lesionaría
emocionalmente”, dijo el preso con el historial más largo de encierro
en las ergástulas comunistas. Fuimos a darle apoyo y solidaridad y
fuimos nosotros los que salimos fortificados.

Con Díaz Rodríguez pasa otro tanto. Casi un cuarto de siglo vivió -si
es que eso se puede llamar vivir- en un indecente cuartucho enrejado,
sin derecho al sol ni a una sombra de palma. Pero salió de la cárcel,
no vencido por la impotencia del odio, sino enganchando de una estrella
el carro de su vida. Como dice Armando Alvarez Bravo en el prólogo del
libro que nos ocupa: “los versos de Piedra por Piedra  dan cuenta de lo
que es el amor,20la libertad, la resistencia y el deseo ante la
adversidad. Nos entregan la imagen de una cárcel implacable y, a su
vez,  un credo de perdón”.

La variedad de poemas que hay en el libro de Díaz Rodríguez nos impide
hacer un comentario que los abarque a todos. Si se me pidiera que
escogiera mi preferido, no dudaría en señalar que uno de los que más me
han impactado, es el que sirve de pórtico al palacio de inspiración que
le sigue:

PIEDRA POR PIEDRA

Si me pintas el viento de gris,
de gris me embriago
y escribo mi mejor poema
en una hoja de papel ajada
o en el eco de un alba clandestina.

Si mis labios me zurces con ausencias.
de ausencias hago un beso cristalino,
un beso con alas de ormesí
y lo suelto a volar entre mis venas.

Si de insomnios tejo un mar
y en él izo mis velas ambarinas,
me voy por el mundo
descubriendo horizontes.

Si me borras el tiempo de sembrar,
alzo mi voz y siembro en otras tierras …
Aunque estalles en cóleras

Y arranques mi esperanza:
¡golpe por golpe te daré,
piedra por piedra!

Y para terminar quiero acogerme a una breve frase rebosante de poesía
con la que Díaz Rodríguez se define.  Sin pedirle permiso, algo que de
seguro me hubiera concedido, yo también me he adueñado de esta positiva
filosofía mañanera:

“Cada amanecer,
luego de escarbarme por dentro,
encuentro, feliz, una astilla de lumbre,
una hermosa razón
que me ahuyenta del alma
las sutiles desventuras”.

 

 

   

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New Cuba Coalition
P. O. Box 14077
Washington, D. C. 20044-4077
Dr. Emilio-Adolfo Rivero — President
Ernesto Díaz-Rodríguez — Vice President
e-mail:
Cuba@newcubacoalition.org

                Cuba@coalicioncubanueva.org