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¡HONDURAS TIENE NUESTRA SOLIDARIDAD!
Por Sylvia G. Iriondo, Presidenta de M.A.R. Por Cuba
No hay en la actualidad tema más importante para la
democracia en nuestro Hemisferio, que lo que acontece en
Honduras. No hay prueba más fehaciente de la falta de
efectividad de organismos regionales como la OEA, que su penosa
reacción ante la difícil situación que enfrenta el pueblo
hondureño. No hay espectáculo más patético que la incapacidad de
mandatarios democráticos de las Américas de hacer valer la Carta
Democrática Interamericana en su momento con el fin de prevenir
acciones que atentan contra la democracia y el imperio de la ley
en la región, como las más recientes emprendidas por el
destituido Presidente de nuestra hermana República de Honduras,
José Manuel Zelaya. No hay culpabilidad más grande que la que
recae sobre los hombros del Secretario General de la OEA, José
Miguel Insulza y sobre todos los que contribuyeron, de una forma
u otra, a propiciar esta crisis institucional en Honduras, por
su falta de liderazgo, su hipocresía y su doble moral.
Como fiel discípulo de los patrones establecidos por Chávez y
aquéllos que propugnan el "socialismo del Siglo XXI", dirigido
por la dictadura de los hermanos Castro en Cuba, José Manuel
Zelaya llegó al poder por la vía democrática. Una vez entronado
en el mismo, el depuesto Presidente, en su afán de re-elegirse
indefinidamente, intentó dar un "golpe de estado" a la
democracia, violentando las normas constitucionales y las leyes
de su país, en provocador desacato a los fallos emitidos por las
más altas instancias de los organismos jurídicos de la República
de Honduras. El ex mandatario enfrenta actualmente 18 cargos que
le imputan la fiscalía hondureña, entre los cuales está el de "traición
a la Patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones".
Los gobernantes democráticos de la región deben levantar su voz
a favor del derecho a la autodeterminación del pueblo hondureño
que, en su inmensa mayoría, apoya la sucesión democrática que se
ha dado en Honduras y la celebración de las elecciones generales
anteriormente previstas, con el propósito de hacer prevalecer el
estado de derecho que Zelaya, envalentonado por la peligrosa
injerencia y el evidente respaldo del eje totalitario
castro-chavista, amenazaba destruir.
El valiente mensaje que envía Honduras al resto del mundo es más
que claro: No basta llegar al poder por la vía democrática; hay
que gobernar democráticamente.
¡HONDURAS TIENE NUESTRA SOLIDARIDAD!
Publicado en Diario Las Americas el 10 de julio de 2009.
URL:
http://www.marporcuba.org/noticias/2009/1737.htm
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