Los que a diario hablamos ante las cámaras, nuestra
credibilidad se basa en la seriedad y, por supuesto, los hechos
que substancian nuestras opiniones.
Cuando digo que Miami es una ciudad de victimas, 50 años de
dictadura en Cuba avalan esa aseveración. Víctimas somos todos,
por el simple hecho de haber perdido nuestra patria y cada
cubano es una historia de dolor. La separación familiar, la
privación de libertad, pero el ensañamiento del régimen
castrista con sus adversarios es el verdadero reflejo de la
crueldad llevada a extremos.
Ningún hecho lo demuestra más que el presidio político de
mujeres en Cuba.
Nelson Rodríguez Diéguez, se ha dado a la tarea de documentar
este crimen en pleno siglo XX, con las fotos de más de 350
mujeres que transitaron el difícil y tortuoso camino del
presidio político en Cuba. Sus rostros, número de causa y años
cumplidos bastan para decirle al mundo que en ningún otro lugar
del planeta ha ocurrido semejante fenómeno de mujeres padeciendo
10, 15 y hasta 19 años en condiciones inhumanas.
Cari Roque, una joven mujer que cumplió 16 años en prisión y
salió para enfrentar la otra gran tragedia, una madre que el
dolor de perder a su hija la había hecho enloquecer.
Annette Escandon, una joven madre que le arrestaron a su esposo
y cuando vinieron por ella en la madrugada y sus tres pequeños
hijos de 5 y 3 años y el menor de seis meses quedaron solos y lo
único que pudo hacer fue gritar en medio de la oscuridad,
mientras era golpeada para que alguien se ocupara de ellos. Diez
años permanecieron aquellos niños en casas de amistades y amigos
mientras ambos padres cumplían sus condenas.
Gloria Argudín, niña mimada que a los 19 años salió a pelear
junto al líder estudiantil Porfirio Ramírez, fusilado, junto a
cuatro de sus compañeros y se enfrentó como una fiera a los
abusos, las golpizas y el sadismo de sus carceleros que para
amedrentarla la fusilaron con balas de salva.
Gladys Ruíz Sánchez, que fue a prisión junto a toda su familia.
Carmen Veloso que fue separada de sus pequeños hijos y aun no
entienden por qué el amor por algo llamado Cuba causó aquella
lacerante separación.
Nilda Díaz que cumplió 16 años.
Nereida Polo 17 años.
La Dra. Ana Lázara Rodríguez 19 años.
Y, después, las nuevas generaciones como Carmen Arias, Iliana
Curra y tantas otras que siguieron el valiente ejemplo de
mujeres que han dejado sus nombres en la historia de Cuba,
escritos con sangre.
Entender la tragedia cubana es conocer a una Milagros Bermúdez,
con su cara angelical y escucharla hablar del sufrimiento de sus
compañeras sin mencionar el propio, solo para que una vez
terminada la entrevista, me mostrara las cicatrices en sus senos
de las heridas de operaciones producto de las secuelas de las
veces que fue agredida con potentes chorros de agua en su pecho.
Cuando Mignon Medrano dedicó su libro: "Todo lo dieron por Cuba"
a la tragedia del presidio político de mujeres, incluyo en la
portada la frase del jefe de prisiones de Cuba, Manolo Martínez:
"Cuando estas mujeres salgan de este engaleramiento, van a salir
en cuatro patas." Error craso, salieron con la cabeza en alto y
una estrella en sus frentes.
Por eso, hoy celebro la publicación de "Recuento para la
Historia".para que aprendamos con esta lección estremecedora,
para que nuestro pueblo recupere su dignidad.para que nunca más
la mujer cubana sea sometida a semejante abuso.
URL:
http://www.consejoporlalibertaddecuba.org/Articulos_y_documentos/NinoskaPerez/Recuento.htm