LiberPress-
Diario ABC.es- 18 de marzo de 2008- Cincuenta y cinco
prisioneros de conciencia de los 75 seres humanos secuestrados por
el Gobierno de Cuba en marzo de 2003 continúan sometidos a tortura
física y psicológica en las cárceles, por el único delito de
expresar sus criterios sobre las obstinadas medidas que han llevado
a la crisis económica, social y política que padece el pueblo. Su
crimen fue perder el miedo para honesta y pacíficamente procurar el
bienestar de su patria.
Los cambios prometidos continúan preparándose, según ha expresado el
nuevo presidente, continuador del Gobierno instaurado el 1 de enero
de 1959 -hace «sólo» 49 años-. Pero mientras tanto, las autoridades
de La Habana, maestras en el arte de las promesas incumplidas,
logran nuevamente adormecer con su sagaz conversación a quienes
perdieron la paciencia porque no cedían a sanciones acordes con la
gran represión de los días 18, 19 y 20 de marzo de 2003 y los
juicios sumarios con penas de hasta 28 años de cárcel.
Los tres fusilados
Olvidados están los tres jóvenes negros fusilados a comienzos de
abril de 2003 por un intento de secuestro de un barco, sin que
ocasionaran heridos ni muertos, y víctimas de la inculcación desde
la cuna de que la única solución a los problemas de los cubanos es
la aceptación total o la salida del país por cualquier medio, aun a
riesgo de perder la vida.
Parece que con el exilio de cuatro enfermos integrantes de los 75
que han ido a España, se ha limpiado la cara del totalitarismo. Los
relatores temáticos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas también aceptan visitar las cárceles-vitrinas y conversar con
algún reo común que en realidad es un agente sacado de la Sección 21
de la Contrainteligencia.
Indudablemente, duele ser moneda de cambio. Pero la dignidad no se
mancilla fácilmente. En Cuba no se practica tortura física visible,
pero la mala asistencia médica, los tratamientos no realizados, las
terribles condiciones higiénicas, la mala alimentación, las
tensiones de los presos comunes de alta peligrosidad y los hoscos
guardianes minan la salud. La tortura psicológica se profundiza por
la condena de todos los familiares, especialmente de los
absolutamente inocentes ancianos y niños.
Nada de eso parece ser importante. La persona humana no tiene nada
que ver con ellos. Sin embargo, ellos sí son hombres concretos, no
conceptos en elocuentes discursos y escritos. Claro, ¡son
simplemente cubanos!
Muchas personas en el archipiélago caimán y en el extranjero tenían
esperanzas de que los dignatarios lograran las excarcelaciones. Pero
se han leído comentarios de sus ilustrísimas, dichos con la mayor
tranquilidad de espíritu, de que el Gobierno de Cuba no las haría.
Incluso el comisario Louis Michel se ha comprometido en un
comunicado conjunto a eliminar definitivamente las sanciones de la
Unión Europea de 2003 porque no dieron resultados. Bien aconsejado
parece estar por el encargado de Negocios de la UE en La Habana, que
no se ha reunido con representantes de la oposición, y ninguno de
los dos conversó siquiera con los premios Andrei Sajarov a la
Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, Oswaldo Payá y las
Damas de Blanco.
Asombro y decepción causan esos compromisos. ¿Es posible que las 27
naciones de la Unión Europea se dobleguen ante «la superpotencia
moral, militar y económica» llamada Cuba? El diálogo y las
negociaciones son instrumentos válidos en pie de igualdad y, sobre
todo, respeto a los seres humanos cuyos derechos son conculcados,
pero se mantienen sólidos en sus principios.
Indudablemente, el presente y el futuro de Cuba dependen de los
cubanos. Pero de todos los cubanos, sin condicionamientos y con
ejercicio de nuestros derechos. ¿Cuántas alusiones a la seguridad
nacional harán las autoridades cubanas para no cumplir los pactos
internacionales pomposamente firmados en las Naciones Unidas, si los
ratifican? Hechos, no palabras se requieren.
DECLARACIÓN DE DAMAS DE BLANCO

Al
arribar al V
Aniversario de la ola represiva de los
días 18, 19 y 20 de Marzo de 2003, 55 de los 75
prisioneros de conciencia permanecen injustamente en muy
duras condiciones de cárcel y con la salud extremadamente
quebrantada. El Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias
de la Organización de las Naciones Unidas declaró arbitraria
sus detenciones en junio de 2003.
Cuando las máximas autoridades han reconocido públicamente
problemas que han conducido a la crisis que padece el pueblo
cubano, y que habían sido alertados por integrantes de los
75 con el ánimo de contribuir al progreso de nuestra Patria,
ellos continúan retenidos como rehenes del gobierno que los
insulta al presentarlos a prestigiosos representantes
extranjeros como posibles objeto de intercambio. Sin
embargo, ellos se mantienen en posiciones firmes y dignas a
pesar de las torturas psicológicas y las ofensas. Tampoco
los 9 de los 75 que permanecen en nuestro país deben estar
amenazados con ser retornados a prisión en cualquier momento.
El mes de marzo se ha convertido en tiempo de hondo pesar
para nuestras familias. El pasado día 2 falleció la Dama de
Blanco Ada Borrego, madre de Horacio Piña Borrego, y el 12
perdieron la vida la hija de 14 años de Juan Carlos Herrera
Acosta, junto a su mamá y hermanita de 2 años en un
accidente automovilístico. Horrible dolor para Horacio y
Juan Carlos al que deben sobreponerse en las cárceles,
sabiendo que no han cometido ningún delito.
Llamamos a los gobiernos, parlamentos, instituciones
religiosas, partidos, organizaciones no gubernamentales,
personalidades y pueblos a analizar si ha cambiado la
represión en Cuba desde Marzo de 2003 que motivo un gran
estupor internacional. Continúan las promesas, que han
llegado a la firma de Pactos Internacionales de Derechos
Humanos, acompañados de condicionamientos sobre su eventual
cumplimiento, invitaciones a destacados representantes de
las Naciones Unidas, y lisonjas a distinguidos invitados
extranjeros. Lamentablemente ninguno visitó una prisión al
azar, ni se entrevistó con nuestros prisioneros. SE
REQUIEREN HECHOS, NO PALABRAS. Los cambios deberían
iniciarse mediante la liberación inmediata e incondicional
de los prisioneros de conciencia.
Nuestros presos y las Damas de Blanco somos personas
pacíficas, amantes de nuestra Patria y defensores de la
reconciliación de todos los cubanos, a fin de propiciar el
presente y el futuro prósperos que merece el pueblo.
¡NUESTROS PRISIONEROS DE CONCIENCIA SON INOCENTES!
La Habana, 14 de Marzo de 2008