"Juanes disfrutará el privilegio del extranjero, que en esta
Isla es mucho mejor valorado que los nacionales". Yoani Sánchez,
Generación Y, desde Cuba.
El cantante colombiano Juanes anunció que cantará en Cuba. Se
trata de un concierto ¿apolítico?, lo que ahora llaman un "concierto
blanco" en un país donde impera una dictadura hace ya cincuenta
años. "La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima",
decía el sobreviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz,
Elie Wiesel. Juanes tiene la autorización de las autoridades
cubanas, sin la cual no le sería posible cantar en la Plaza de
la Revolución.
Juanes tuvo la gentileza de llamarme para pedir mi opinión. Me
dijo que quería cantarle al pueblo, le respondí que los cubanos
necesitan libertad, no conciertos. Me dijo que quería llevar la
paz a Cuba, le advertí que sería utilizado por el régimen de los
hermanos Castro. Al otro día, el diario oficialista Granma
publicaba la noticia, según Juanes, sin que el acuerdo estuviera
finalizado. Me volvió a llamar Juanes. Lo del Granma no fue
suficiente para persuadirlo y por casi una hora me expuso
razones cargadas de ingenuidad. Yo le repetí la letanía de
crímenes contra el pueblo cubano que he escuchado una y otra vez
en las voces de las víctimas y creí haberle trasmitido el dolor
que llevamos todos los cubanos en el corazón.
Juanes me dijo que se había reunido con Hillary Clinton. Le
recordé que cuando el otro Clinton creyó que con pasos
calibrados e intercambios culturales lograría cambiar la
naturaleza criminal del régimen de Fidel Castro, la respuesta
fue el derribo de dos avionetas en misión humanitaria, en
espacio aéreo internacional. Cuatro jóvenes fueron pulverizados
por los MiGs castristas y hasta la entonces Secretaria de Estado
Madeline Albright dio una nueva dimensión al lenguaje
diplomático. Después de nuestra larga conversación, pensé que
Juanes era un idealista.un reflejo de sus canciones.
Eso fue hasta que vi las imágenes de Juanes en una conferencia
de prensa en el año 2008 en Madrid, con un backdrop del ron
Havana Club. Se trataba de La Vida Tour, auspiciado por la
compañía cubano-francesa, la misma que originalmente le fue
robada a sus dueños a nombre de una revolución. Juanes el
idealista, promoviendo una compañía robada y ahora propiedad de
un gobierno condenado por Naciones Unidas como violador de los
derechos humanos. Juanes promoviendo una compañía propiedad de
un país que figura en la lista del Departamento de Estado
norteamericano, de países que auspician el terrorismo. "El sabor
de Juanes, Havana Club, el culto a la vida". Ya Juanes no me
parecía tan idealista. El sabor de Juanes ya era de vómito.
Yo no creo en la neutralidad, digo lo que pienso y he aprendido
que alzar la voz contra las injusticias no tendrá notas cargadas
de melodías, pero sí de dignidad.
Sentí una tristeza inmensa cuando leí en el Granma que Juanes
había escogido el día de la paz mundial para cantar en un país
responsable de fomentar las guerrillas que han derramado tanta
sangre en Colombia. Me dio más tristeza aun la falta de
solidaridad de Juanes con los artistas cubanos que les prohíben
cantar en Cuba. Amaury Gutiérrez me dijo con pesar: "Si fuera
Uribe el que le prohíbe la entrada a Juanes, yo no iría a cantar
a Colombia." Eso se llama solidaridad, pero parece que la
solidaridad no es uno de los ingredientes del "sabor de Juanes".
Desde Cuba, el director del concierto, el trovador oficialista
Amaury Pérez Vidal, consideró desacertadas mis opiniones. Las
calificó de insolentes y a mí de intolerante. Realmente conozco
poco de Amaury Pérez Vidal. Como cubana, no tuve que padecerlo.
Y digo padecerlo porque en Cuba no existen opciones, hasta la
música de los Beatles fue prohibida a pesar que el régimen
vendía la idea de que Cuba era el primer territorio libre de
America.
Cincuenta años después, los cubanos no pueden entrar en hoteles
construidos por compañías foráneas, para uso exclusivo de
extranjeros, que sí pueden tomar Havana Club. Tampoco tienen
acceso a la Internet o a una antena parabólica. Mucho menos
libertad de prensa y de expresión.
En la Cuba de los Castro, los alimentos son restringidos con una
libreta que llaman de abastecimiento y a pesar de la negativa a
celebrar elecciones en las últimas cinco décadas, hay un
Instituto de Alternativas Políticas, que se pudiera calificar
como ciencia ficción.
En el año 2003 entrevisté vía telefónica a Rosa María Sevilla,
una madre cubana que le habían fusilado su hijo de 22 años,
Bárbaro Ledón Sevilla. Lo arrestaron junto a otros dos jóvenes
por intentar llevarse una embarcación para escapar hacia los
Estados Unidos. Les celebraron un juicio relámpago y los
fusilaron en 72 horas. La entrevista fue una de esas donde uno
solo escucha porque se quiebra la voz y no hay nada que
preguntar.
Entre lágrimas, María decía no tener consuelo: "Mi único hijito
me lo mataron, nos tocaron la puerta a las tres de la madrugada
para decirnos que lo habían fusilado. Nos botamos para la calle
a dar gritos, se llevaron a mis hijas presas hasta las siete de
la noche, no les dieron ni agua. Tengo el dolor más intenso de
la vida, Mi mamá, su abuelita, es una viejita. El mundo entero
tiene que saber que esto fue un crimen. Mi hijo no mató a nadie,
no hirió a nadie. Mi hijito único de mi alma, me lo arrancaron
de mi alma, mi hijito de 22 años. Ni el cadáver nos entregaron.
Soñé que me lo traían y su papá me decía, vamos a acostarlo en
la cama entre tú y yo, y dormir con él esta noche y mañana lo
enterramos. Me duele el corazón, me duelen los pulmones de tanto
llorar."
Uno de los que apoyó el fusilamiento en una carta junto a otros
mal llamados intelectuales, Silvio Rodríguez entre ellos, fue
Amaury Pérez Vidal, el director del concierto "apolítico" de
Juanes. Poco tiempo después era condecorado por Fidel Castro. Da
asco que el testaferro de una dictadura sea el director del
concierto de Juanes. Más asco da que pretendan engañar al
público alegando que es por la paz. Pero lo que no entiendo es
que lo que esos tres jóvenes negros se aventuraron a hacer, fue
lo mismo que planeaba Amaury Pérez Vidal casi 15 años atrás,
pero no tuvo el valor. huir de Cuba. Sin embargo, firmó la carta
justificando que los mataran.
Entonces, ¿cómo es que yo soy la intolerante?
* Audio a través del siguiente enlace:
http://www.consejoporlalibertaddecuba.org/Articulos_y_documentos/NinoskaPerez/Nosotros_los_intolerantes.htm