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LOS ESPEJOS DEL ALBA
Por Ernesto Díaz
Rodríguez
Secretario General
de ALPHA 66
Sólo
unas horas nos separan del 20 de Mayo. Esta vez la fecha tiene un significado
muy especial. La Asamblea para Promover a la Sociedad Civil en Cuba, convocada
por opositores con reconocido prestigio y sobrado valor personal, ha situado a
Fidel Castro contra la pared. No son muchas las alternativas que le quedan al
tirano para escapar de este callejón sin salida en que lo han atascado su propia
arrogancia y una dama valiente, que no pide ni da treguas a la hora de defender
los valores y la dignidad de su pueblo. Gracias a su creciente vigor, la
abnegada Martha Beatriz se ha convertido en todo un símbolo. Junto a ella se
destacan otros dos luchadores con talento y voluntad de acero: René Gómez
Manzano y el valiente Felix Bonne Carcassés. Pero esta lista es mucho más amplia:
la integran también varios centenares de opositores, que están dando lo mejor de
sí mismos a fin de garantizar el éxito de esta trascendental cruzada civilista,
aunque pudiéramos asegurar que el histórico evento ya ha triunfado. No importa
que mañana Castro acuda a la vieja artimaña de intentar dispersarlos, como ha
hecho con los que cada miércoles llevan a cabo en más de 60 municipios vigilias
silentes, en reclamo de la libertad sin destierro para los presos políticos
cubanos. Ni siquiera importa que se arriesgue a ponerlos detrás de los barrotes,
porque hay momentos en que el cuerpo está entre rejas pero el espíritu continúa
siendo libre. Ahí tenemos al heroico Oscar Elias Biscet escribiendo páginas
gloriosas con su actitud de intransigencia, en defensa de su dignidad y sus
principios, a pesar de la brutalidad carcelaria y los largos períodos de
confinamiento en horrendos calabozos de castigo. No, nada será capaz de
propiciar una solución que le alivie las tensiones que este reto a causado al
tirano. Pero conocemos su naturaleza prepotente, por eso no es difícil que
responda con una nueva torpeza. Sin embargo, si comete el error de tomar
represalias, las consecuencias pudieran resultarle más graves, y mucho más
costoso el precio a pagar en sus relaciones internacionales, afectando
sensiblemente sus intereses económicos y su ya maltrecha credibilidad por sus
violaciones sistemáticas a los derechos humanos y su enajenante dictadura.
Para Castro y su régimen moribundo la situación es muy complicada; mucho más de
lo que algunos son capaces de imaginar. Porque a un mismo tiempo, si por temor a
la solidaridad internacional decidieran hacerse los de la vista gorda y toleran
la realización de ese trascendental evento de desobediencia nacional, la
oposición saldría fortalecida y a la convocatoria para Promover a la Sociedad
Civil en Cuba le seguirían nuevos retos, cada vez más decisivos y hasta más
desafiantes. Finalmente, ante una toma de conciencia generalizada, quedaría al
descubierto la debilidad del sistema, la fragilidad tangible de sus estructuras,
incluyendo su aparatosa maquinaria represiva. Se me ocurre pensar que este
pudiera ser el principio del fin. O cuando menos un paso importante, porque una
vez que se llegue a concretar esa feliz iniciativa de discutir propuestas y
proyectos para impulsar un cambio sin claudicaciones, se abrirán nuevas vías que
conduzcan a un sistema de gobierno que respete los valores de la persona humana
y de las instituciones democráticas.
Por esas razones, aunque la tradicional estrategia de combate de ALPHA 66 es
bien conocida, nuestra respuesta ante la alternativa que plantea la
convocatoria para el 20 de Mayo es de respeto y de admiración. Apoyamos sin
vacilaciones ésta y toda iniciativa enmarcada dentro de la dignidad en la lucha
por la libertad de nuestra nación. Porque amamos a Cuba, aspiramos a ser útiles
con nuestra solidaridad a todos los que dentro y fuera de la Isla luchan por un
cambio sin contemplaciones y sin componendas viles con el enemigo. Y nos
ofrecemos, con amor y desinterés, como lo hemos venido haciendo
ininterrumpidamente por más de 43 años, a aportar experiencia y sacrificios de
manera que podamos continuar contribuyendo a poner en el surco de la patria la
semilla de la libertad, abonada muchas veces con la sangre generosa de nuestros
hermanos.
Cuba será libre, hoy podemos atrevernos a decir sin temor a equivocarnos. Será
libre del lastre de su gobernante corrompido y de todo lo que represente ese eje
del mal donde gira vertiginosamente la caduca dictadura de Castro. Si somos
capaces de ver más allá del horizonte de rejas con que tratan de borrarnos la
esperanza; si nos empinamos sobre el muro de las impotencias que han alzado para
quebrantar nuestros espíritus, nos será fácil percibir que el grito de "libertad"
se está haciendo luz en los espejos del alba y en las olas que golpean contra el
arrecife de la isla cautiva.
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