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El mensaje de Zimmerman Jojoy

Por Vicente Echerri


      

 
En contraste con la alarma que ha suscitado en América Latina la destitución del presidente de Honduras, el vídeo --dado a conocer recientemente por el gobierno de Colombia-- en el que uno de los dirigentes de las FARC hace declaraciones que evidencian la complicidad de los presidentes Correa, Chávez y Ortega con ese grupo guerrillero, apenas si alcanzó brevemente los titulares de la prensa y ya empieza a perder importancia.

Frente al contubernio de jefes de estado con la narcoguerrilla colombiana, grupo con probadas credenciales de terrorismo, ni la OEA, ni su Secretario General, ni otros gobiernos e instituciones de la región se han pronunciado con la energía y la indignación que este caso exige y que, como consecuencia, deslegitima la gestión pública del presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuya campaña electoral recibió ayuda económica de los subversivos colombianos.

Resulta ridículo que el Sr. Correa salga diciendo, con su estilo de guapetón de barrio, que el vídeo es un montaje del gobierno colombiano, cuando se aprecia a las claras que se trata de un documento interno de las FARC, en que el comandante Jorge Briceño, alias ``Mono Jojoy'', hace una evaluación bastante ponderada de los estragos que la destrucción del campamento de las FARC en Ecuador --así como la muerte de su líder Raúl Reyes y la captura de los documentos de su computadora-- pueden tener para ese movimiento, al tiempo que aventura algunas medidas para contrarrestarlos.

El gobierno del presidente Uribe ha denunciado el caso, pero no le ha dado seguimiento a esta denuncia con la energía que amerita; del mismo modo que ha pasado por alto las continuas provocaciones de Hugo Chávez y la asociación delictiva de los presidentes de Ecuador, Venezuela y Nicaragua con los guerrilleros colombianos, a quienes no sólo han dejado entrar en esos países, sino que los han apadrinado, política y económicamente, como denuncian las propias palabras del cabecilla Briceño.

A estas alturas, deberíamos estar viendo a más de un jefe de Estado en el continente exigiendo sanciones contra Correa, Chávez y Ortega por lo que constituye un manifiesto acto de agresión a un país soberano, y al Sr. Insulza haciendo sus acostumbradas amonestaciones y asimismo al Departamento de Estado de EEUU y a la Unión Europea y, desde luego, a los colombianos condenando sin ambages la duplicidad de estos gobiernos y siendo esta vez ellos los que movilicen tropas hacia las fronteras --acorde a la gravedad del caso-- que ponga de inmediato en precario a algunos de estos vecinos díscolos.

No es un secreto la simpatía de los gobiernos izquierdistas de la región hacia el movimiento guerrillero que quiere apoderarse desde hace más de 40 años del Estado colombiano, ni la torpeza con que intentan disimularla cuando se ven puestos en apuros. En realidad, Chávez, Correa, Ortega y también Morales son --no importa cuán legítima haya sido la elección que los llevó al poder-- los caudillos de un movimiento que ya subvierte el orden democrático que tanto empeño, sacrificios y vidas costó restaurar en América Latina, y quienes, aprovechándose de la vía electoral, aspiran a implantar la desacreditada fórmula socialista que no pudo imponerse por las armas.

Creo que la difusión de este discurso --en que el comandante Briceño reconoce cándidamente la colaboración ilegal de los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Nicaragua con el grupo terrorista del cual él es uno de los primeros dirigentes-- debe ser para las fuerzas democráticas de la región causa suficiente para poner en marcha acciones definidas contra esos regímenes que, valiéndose de los recursos de la democracia, laboran por su destrucción. A este objeto, el vídeo del Mono Jojoy podría ser el equivalente del famoso telegrama de Zimmermann --enviado por el ministro de relaciones exteriores de Alemania a su embajador en México en 1917-- que, oportunamente decodificado por los británicos, decidió la entrada de Estados Unidos en la primera guerra mundial.

En lugar de preocuparse por la restitución de Zelaya --un mediocre hacendado que tardíamente descubrió su vocación de populista-- los gobiernos e instituciones democráticas de la región deberían mostrar, en esta hora, mucha mayor alarma por la información que revela este vídeo y utilizarlo como pretexto para empezar a revertir la pujante tendencia antidemocrática en nuestro continente.

(C)Echerri 2009

 

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Publicado el jueves 23 de julio de 2009
 

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