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                                             De la Guerra

Catón.-


     Que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” lo aprendimos de Clausewits, como cita erudita que se repite habitualmente, incluso por quienes jamás han leído los pesados libros del General prusiano.- 

    Pero Lenín sí tuvo la paciencia de hacerlo y con su inefable sentido del humor político, reconstruyó el concepto y afirmó que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”.-Un genio convencido de sus convicciones y que también nos enseñó que “la dictadura del proletariado no debe interpretarse con impaciencia, fatalmente llegará como el fín de la Historia”.- (Seguramente Fukuyama conocía esta postura, cuando dió a conocer su propia tesis del fín de la Historia, en otro tiempo y con otra visión del Poder, pero con argumentos muy similares).-

      Pero creo que Lenín tenía razón.- Porque las cosas se están recomponiendo pacientemente en el marco de una estrategia sin tiempo y sin apuro.- Hace ya casi medio siglo que se pulen y se rescriben las historias de culpables y de héroes y hoy, ya estamos en la recta final del Gran Plebiscito hacia el cual se empuja a la sociedad para que de una buena vez, se elija entre los Buenos y los Malos.- Ya lo decía Gramsci: “no es necesario disparar un solo tiro, la guerra se gana a través de la cultura”.- Y en eso estamos.-

      Ya hay casi dos generaciones que han sido adoctrinadas en que el terrorismo de los sesenta fue “el Terrorismo de Estado”.- Nada tuvieron que ver los  guerrilleros de la liberación nacional, ni el partido comunista ni la elite intelectual socialista.- La versión de los foros académicos, incluso en el nivel liceal, es que lucharon contra la dictadura; versión historicista ya oficializada-

      Tampoco nada tuvo que ver la benemérita estirpe  de los elegidos, los “representantes” políticos de la ciudadanía y celosos custodios del destino de la Nación, acostumbrados  a lavar sus responsabilidades y sus escrúpulos en la lavandería común de la partidocracia..-

     Nadie fue culpable, ni los que incitaron a la guerra, ni los que dejaron que fuera, ni los que pudieron evitarla y no lo hicieron, ni los que no entendieron nada y se asombraron después.- En definitiva, todo ha sido culpa de los militares, esa gente odiosa y cruel que no sabe vivir en sociedad, que atenta contra los derechos humanos y que pisoteó la sacrosanta Constitución, por eso deben ser juzgados y condenados y así, la sociedad uruguaya volverá a ser feliz.- He ahí la verdad de hoy.-

     Decía Séneca: “la hipocresía es el atavío preferido de la mentira, para parecerse a la verdad”.- Lo reafirmaba Maquiavelo cuando aconsejaba: “la hipocresía, aunque odiosa, es condición indispensable del Poder; el Príncipe debe dominar el arte de su uso”.- Así de sencillo y práctico.-

     De que hablamos?.- De las historias que hacen la Historia de los últimos 45 años de este “bendito País”.- Y hoy se trata de reconstruir el pasado, ocultar lo que no conviene, exaltar las virtudes de una sola ideología, excomulgar a los que no piensan igual y como laurel de triunfo, condenar a quienes tuvieron la osadía de enfrentarse a la Cruzada de la Liberación Nacional.- Porque de eso trata esta Nueva Historia.- Repasemos el guión.-

     Los guerrilleros de los sesenta no eran guerrilleros, sino luchadores sociales que bregaban por liberar a los oprimidos por una dictadura.- Que había un Gobierno Constitucional?.- Patrañas del imperialismo, la dictadura estuvo siempre y por eso Latinoamérica tenía que hacer lo que Cuba, debía ser como Cuba.- La O.L.A.S (Organización Latinoamericana de Solidaridad) escribió la Bula de la doctrina sagrada.-

       El nuevo modelo debía imponerse a sangre y fuego y el Uruguay no escapaba como excepción.- Ni siquiera el propio Ernesto Guevara lo creyó y lo dijo en el Paraninfo de la Universidad, en el tono paternal de los que se sienten superiores.- Todos escucharon pero nadie entendió lo de “cuiden su democracia”;  ya enajenados, interpretaron que cuidar la democracia era identificarse con la revolución cubana.- La algarabía irresponsable fue música celestial para los responsables que desataron la guerra.-Afinaron la flauta de Hamelin y condujeron el rebaño al precipicio.-

     Cuanto dolor produjeron en nombre de la Revolución, cuantas familias desgarradas, cuantos afectos rotos, cuanto odio provocaron en nombre de su santa guerra?.-

     Reclutaron juventudes, incendiaron conciencias, desmistificaron la falsa  paz y la lucha de clases cobró realidad concreta a través de las armas.- No importaba sacrificar romanticismos ni vidas adolescentes.- La Causa lo era todo; había que destruir para parir con sangre y con dolor al hombre nuevo, a la Nueva Sociedad.-

    Pero al discurso de los Iluminados le faltó un capítulo, se les olvidó explicar la lógica atroz de la guerra.- Se les olvidó advertir que en la guerra no hay lógica ni ley.- Que el miedo y el odio son los escenógrafos que componen los escenarios de las atrocidades.-

      En la guerra, nadie es justo, nadie es culpable, nadie es inocente.- Las pasiones más obscenas se desatan en un ambiente incontrolable, en el que la muerte no duerme y ronda en todos los minutos de cada día.-  Los límites jurídicos desaparecen ante la mayor expresión de la estupidez humana.- No hay tiempo para la reflexión respecto a que cosas deben hacerse y cuales no, y los arrepentimientos llegan siempre tarde.-

     Y aún así,  los jóvenes reclutados para la revolución fueron convencidos:  ninguna regla de la burguesía capitalista debía respetarse; las instituciones y las leyes  eran instrumentos de la clase opresora.-  Inventaron los suyos, adaptaron los de Cuba y Argelia y la Guerra Subversiva se lanzó a la calle en pos del poder.- Secuestros, crímenes, atentados, cárceles subterráneas, berretines y tatuceras conformaron la red de su táctica invencible.- Si no había patria para todos no habría patria para nadie.- O ganaban o todo sería destruido.- Ese era el lema.-

       Cuantos políticos no entendieron lo que estaba pasando?.- Sabios en discursos e ineptos en la acción, narcisos enamorados de su imagen, burócratas de escritorio sin valentía para enfrentar los hechos, veían con terror que Su Mundo se les venía abajo, y que sus corruptas conductas eran denunciadas por los “Guerrilleros de la Justicia”.-

     La Oligarquía tembló.- Sus libras no estaban seguras, sus negociados tan celosamente guardados eran expuestos públicamente; unos osados insociables pretendían mostrarlos desnudos.-Como era posible que le sucediera a ellos, los Intocables?-

     Entonces sospecharon con pavor que  la guerra era contra ellos, que la barca de Fidel había anclado en nuestras costas y apuntaba sus cañones hacia su hedonística e indiferente comodidad.- Una cuestión molesta para la que no estaban preparados.- El Titanic se hundía aunque la orquesta siguiera tocando.-

   A  quien recurrir, en semejantes circunstancias?.- Los militares ya lo habían advertido mil veces y aunque no se confiara mucho en su capacidad, siempre considerados ignorantes ajenos a los problemas del País, no había otra fuerza que pudiera enfrentar la avalancha.-La Policía, una fuerza confusa y sin identidad, había sido superada.-

     Más por miedo que por convicción, la Asamblea General declaró el Estado de Guerra Interno y el Poder Ejecutivo, como Comando Supremo de las Fuerzas Armadas, les asignó la misión de “Tomar a su cargo la lucha antisubversiva  y destruir el aparato armado de la sedición”.- Sin entreveros del maquiavélico idioma jurídico y sin sonetos políticos, el Mensaje  era: “sálvennos, a cualquier costo”.- Y las persianas se cerraron, los visillos se corrieron y nadie vió ni se enteró de nada, los Responsables ya no eran responsables; aliviados de culpas, esperaban que la fuerza Militar, subordinada a su antojo,  hiciera su tarea.-

      Pero como esperaban que la hicieran?.- Con los Estatutos de Ginebra en la mano?.- Fidel y el Ché  se rieron de “ la caricatura de los diplomáticos hediondos de champagne, tratando de negociar la guerra y la paz entre fiesta y fiesta”.- Eso era una cuestión de la burocracia burguesa, ahora eran ellos los que imponían las leyes de la guerra.-

      Pero los subestimados y despreciables“milicos” aprendieron rápido y entendieron las reglas del juego.-Jugaron con las mismas reglas y la misma  baraja que pusieron en la mesa los revolucionarios.- Y les ganaron.-

     A costa de cosas horribles?.- Y quienes las inventaron?.- Quienes desataron la violencia desenfrenada?.- Quienes dijeron que matar era justicia y que robar era expropiar?.- Quienes fueron los idólatras de la dictadura soviética?.- Los Maestros de la guerra lo saben y hoy son entrevistados como mansas víctimas de la dictadura que los enfrentó.- La Dictadura que engendraron y que nunca debió ser.-

      La Nueva Historia borró la derrota de su memoria, lavaron la sangre de sus banderas y enarbolaron el impoluto pabellón de los derechos humanos.- Unos con legitimidad, pero otros con la hipocresía oportunista de los juntavotos.- Los derechos son solo de ellos, los de los demás nunca contaron; ni cuentan.-

     Pero no emparejemos la majada, porque en esta trágica ironía de la Nueva Historia debe rescatarse la postura de quienes estuvieron en la primera línea de combate de ambos bandos;  los que verdaderamente  sufrieron la guerra y vieron su horrenda cara y que luego acordaron su propia Paz.-

     Mas viejos y cansados amontonaron sus rabias y enconos, repasaron la lista de sus diferencias, le hicieron el nudo a la bolsa y decidieron olvidar.- Tragedia íntima que no puede apagar del todo los rescoldos de la lucha, pero cada cual aceptó mantener las brasas en su brasero, para prender los puchos de la memoria  sin incendiar nuevos odios.- Para pagar el precio de la Paz.-

      Algunos lo están haciendo desde las adormilantes butacas del Parlamento, que detestaban, pero que se están acostumbrando a disfrutar.- Merecen nuestro respeto, aún en la discrepancia de las ideas políticas.-

     También los Verdaderos Políticos lo entendieron en su momento, y se inmolaron en la búsqueda de una Paz, la posible.- La Ley de Caducidad no fué solo una Ley; su espíritu era la transacción de la culpa de todos.-  Todos debían asumir su parte y cada cual pagar su precio; no podíamos seguir canibalizándonos e hirviéndonos en el caldo de nuestros enconos.- La Guerra debía terminar de una buena vez.-

     La Nación esperaba, con urgencias que no podían demorarse; la pobreza, la marginalización, la emigración de los desesperanzados, y en fín, una sociedad fracturada que no encontraba el rumbo de su futuro.- Queríamos seguir siendo?.- Pues sólo en paz podríamos hacerlo.- Ni izquierdas ni derechas podían hacerlo solos; la cuestión era entre todos.-

      Pero los fantasmas retornaron.- La generación de la postguerra descorrió el telón y apareció en escena.- La noción de poder los incita a la venganza, la guerra debe continuar, la justicia demoró en llegar pero al fín está en sus manos.-Las vidas jóvenes que sufrieron el infierno por su culpa deberán ser usadas una vez más.-

     La Justicia que nunca respetaron, debe hoy dictar justicia; la Democracia ante la cual se irguieron y pretendieron destruir, hoy es el escudo y estandarte de su omnipotencia; sus derechos humanos son su patrimonio exclusivo.- El Gran Jurado decide sin tapujos y bajo la consigna de “ni olvido ni perdón”, estafan sentimientos, reviven rencores y penas, sin compadecerse del legítimo dolor que el fervor por su Causa construyó, a partir de su fanatismo.-

     La venganza se disfraza de argumentos jurídicos y se citan fechas en que de acuerdo a su lógica, la guerra había terminado.- Hay una siniestra coherencia en esta argumentación: quienes la iniciaron, también se arrogan la potestad de decidir cuando terminó.-

     Cuando terminó?.- Las carcajadas de Lenín deben ser la música de fondo que ambienta las reuniones en ciertos Ministerios “sociales”, laboratorios de barricada donde las cepas de los “enemigos” se mantienen vivas gracias a una dedicación cuasi esotérica.- ( No hay ningún periodista que se anime a preguntar sobre el aparato armado del Partido Comunista?.- Hay memorias muy lúcidas, pero con amnesias muy oportunas) .-

      La guerra no terminó, solo ha esperado pacientemente para resurgir  con los oropeles burgueses del poder político, que irónicamente la Democracia ha ayudado como modista ingenua, a vestir a los lobos con atuendos de corderos.- Pacifistas inocentes que repugnan la violencia.-

      Los “Poetas”  buscan restos de su conciencia podrida y tratan de lavarla y hacer creer que los adolescentes que incitaron a la guerra y mandaron a la muerte, es responsabilidad de otros.-Ellos son inocentes y nada tuvieron que ver.- Hipócritas de mierda.-

      Las huestes de Torquemada juntan leña para encender las hogueras, ansían su fiesta y quieren festejarla con golosa soberbia.-

      Las Fuerzas Armadas deberán pedir perdón ante quienes las desafiaron y deberán entender de una buena vez, que se deben a un Partido y no a la Nación.- Cuando así sea, llegará la paz y los ignorantes armados dejarán de molestar.-

      Un Modelo Estratégico que se está elaborando desde hace treinta años y en el cual, la autonomía Profesional de las F.F.A.A. no se reconoce ni se acepta.-  No basta con respetar la Constitución,  hay que subordinarse al Partido.-

      (No estoy inventando nada, es uno de los modelos clásicos, -político-ideológico- que no es del caso exponerlos aquí, usados para resolver el siempre latente conflicto entre el Poder político y la subordinación militar).-

      Pero lamentablemente, la soberbia del Poder político no logra entender que además de las formalidades jurídicas y los discursos demagógicos, existe la esencia de los valores.- La ética y la dignidad son valores intrínsecos a las Fuerzas Armadas que están por encima de dictaduras y de guerras sucias que no provocaron ni quisieron.-

       Los Comandantes de hoy están dando prueba de eso  a costa de inmensos sacrificios y conflictos íntimos entre el sentimiento y la obediencia.- No quieren “arreglar” la paz; quieren construirla salvaguardando la dignidad de las Fuerzas que comandan.- Que son de la Nación, no de un partido ni de grupo alguno.- Pero el Partido no lo entiende así.-

      Ya basta de mascaradas, llegó la medianoche en el baile de disfraces, hay que tirar el antifaz y mostrar la cara del modelo leninista, desmaquillado de progresismos y burdas demagogias.-Pero antes, se debe conquistar un objetivo primordial: Estas Fuerzas Armadas deben ser humilladas como  únicas culpables, el chivo sagrado  deberá ser decapitado ante el Ara para que así, la nueva historia pueda continuar.- Deberán subordinarse al Partido o desaparecer.- Esa es la cuestión estratégica.-

     Los que saben, sonríen porque saben y los demás sonríen por ingenuos y no creen que eso sea posible.- Pero va a ser posible en una  sociedad que no es honesta , ni democrática, ni justa.- Que carece de autocrítica, que esconde sus culpas en las sábanas sucias del acomodo impune, la indiferencia, la hipocresía, la demagogia, el dogmatismo ideológico y la irresponsabilidad del liderazgo complaciente y convencido de que la “clase” y el “partido” son lo primero.- La Nación?.- Olvidada en el desván de los desechos.-

      De esta postura nadie está libre de culpas, ningún Partido es inocente.-Las burocracias del Poder siempre se han asqueado de la guerra; esa cuestión oprobiosa y sucia es cosa de los militares.- “Para eso le pagamos, siempre y cuando nos obedezcan sin hesitar; es su deber cargar con toda la responsabilidad”.- Esta verdad está en la tapa del libro de los que juegan con el destino del país.-

    En definitiva,  hipócritamente se ignoran las causas de la Guerra y como consecuencia se ignora la Paz.- Por eso, somos incapaces de elegir a cual debemos enterrar.- Mientras tanto la Nación sigue esperando.-                                                                            

 

 
   

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