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Generación Y
Yoani Sánchez
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Generación Y
es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres
que comienzan o contienen una "y griega". Nacidos en
la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las
escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas
ilegales y la frustración. Así que invito
especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí,
Yuniesky y otros que arrastran sus "y griegas" a que
me lean y me escriban.
Un viento fresco se aproxima
Escrito por Consejo Editorial
domingo, 09 de
noviembre de 2008
La elección de Barack Obama como próximo presidente de los Estados
Unidos promueve en los cubanos la optimista impresión de que el ya
dilatado diferendo entre nuestros dos países podría terminar de forma
civilizada. Mientras fue el candidato por el partido demócrata no hizo
promesas al respecto en su campaña, tampoco se sabe que simpatice con el
socialismo ni se le conoce alguna inclinación hacia Cuba. El optimismo
viene de saber que Obama es un hombre inteligente y que quiere hacer
cambios profundos en la política de su nación.
Se sabe que Obama no será el próximo dictador de Estados Unidos por lo
que tendrá que gobernar bajo las leyes que allí rigen y con una
oposición donde prevalece aún la idea de que la solución de “ese
problema que se llama Cuba”, pasa necesariamente por el derrocamiento, a
cualquier precio, del gobierno de la isla. También se sabe que entre las
prioridades de su agenda el asunto cubano no aparece en la primera
página, porque mucho antes están la crisis económica, las guerras de
Irak y Afganistán, el conflicto entre israelitas y palestinos, el escudo
antimisiles en Europa, el desarrollo de la energía nuclear en Irán y
Corea del Norte, el tema de la inmigración ilegal y una montaña de
cuestiones internas. Los problemas de Cuba deben ser solucionados por
los ciudadanos cubanos, pero mientras nuestra sociedad civil sea tan
débil, mientras estén tan limitados la emisión y el posible debate de
nuevas ideas, estaremos dependiendo, lamentablemente, de la influencia
de factores externos. Uno de esos factores ha sido la política de
Estados Unidos hacia Cuba durante los últimos cincuenta años. Bajo el
implacable lema de que “en una plaza sitiada la disidencia es traición”
el gobierno cubano ha encontrado en esa política el argumento para
reprimir a todo el que se aparte de los lineamientos del Partido
Comunista.
En cuanto cese el sitio o se den los pasos que indiquen que hay
disposición a ponerle fin, terminará la justificación y al gobierno
cubano finalmente no le quedará otro remedio que elegir entre legitimar
la existencia de una oposición interna o autoproclamarse como una vulgar
dictadura. Si se aflojan las tensiones habrá más oportunidades para
despenalizar la discrepancia política, y a partir de allí, podremos
aspirar a quelas soluciones a nuestros problemas ya no sean
“orientaciones venidas desde arriba” sino acuerdos tomados en un
parlamento donde con auténtica libertad puedan polemizar todas las
tendencias.
Cesar las restricciones económicas y comerciales, permitir la visita a
Cuba de ciudadanos estadounidenses, liberar el envío de remesas,
devolver la base de Guantánamo, serían algunos de los puntos de la parte
cubana en una eventual mesa de discusión. Sería absurdo aspirar a que la
parte norteamericana llegue a esta discusión sin pretensiones, como si
hubieran aceptado una capitulación incondicional. De hecho, reconocer al
gobierno de Cuba como posible interlocutor ya sería, desde su punto de
vista, la más grande concesión hecha en medio siglo y desde cualquier
ángulo un paso de enorme trascendencia.
En situaciones desesperadas es típico que la más leve señal despierte
cándidas ilusiones. Confiemos que no se trate de un espejismo: La
ventana tanto tiempo condenada podrá abrirse, un viento fresco se
aproxima.
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El reto de la Unión
Europea respecto a Cuba
Escrito
por Dimas Castellanos
domingo, 09 de noviembre de
2008
El Comisario Europeo de Desarrollo y Ayuda
Humanitaria, Louis Michel, y el Ministro de
Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez
Roque, firmaron una declaración el pasado 23
de octubre dando a conocer el
restablecimiento de las relaciones de
cooperación entre la Comisión Europea[1]
y la República de Cuba. Según el documento
la reanudación de la cooperación se realiza
“sin condicionamiento alguno, con pleno
respeto a la legislación nacional y
comunitaria”. Por la importancia, el momento
en que se firma y las condiciones al
interior de Cuba, el acuerdo rebasa los
intereses gubernamentales y deviene, por
tanto, interés de todos los cubanos.
Las transiciones al interior de los países
guardan determinada dependencia de las
relaciones internacionales. De la fortaleza
o debilidad de los agentes del cambio al
interior depende la mayor o menor
participación foránea. En el caso de Cuba,
por razones que no son objeto del presente
análisis, la debilidad actual de esos
agentes hace que sea mayor la importancia de
los factores externos. Estados Unidos, la
principal potencia económica y militar y la
Unión Europea, la mayor organización
supranacional, conforman las dos fuerzas
principales con una política definida
respecto a Cuba: confrontación y diálogo
crítico. Dos políticas semejantes en los
fines y diferentes en cuanto a legitimidad y
métodos empleados. En medio de ambas el
inmovilismo del gobierno cubano ha
encontrado un fértil terreno para echar
raíces.
Desde que se declaró el
embargo comercial de Estados Unidos contra
Cuba, hace 48 años, la política de
confrontación ha tenido la hegemonía.
Ilegítima en materia de derecho
internacional, esa política en vez de
contribuir al fortalecimiento de nuestros
espacios, los ha enrarecido; en vez de
protegernos frente a la arbitrariedad del
Estado, ha colaborado al desamparo; en vez
de promover climas de confianza para el
avance de los derechos humanos, los ha hecho
retroceder.
Con el objetivo declarado de
alentar un proceso de transición a una
democracia pluralista y al respeto de los
derechos humanos y de las libertades
fundamentales, así como una recuperación
sostenible y la mejora de las condiciones de
vida del pueblo cubano, en 1996 el
Consejo de la Unión Europea[1]
adoptó una Posición Común hacia el Gobierno
de Cuba. Esa política basada en el diálogo
crítico abrió una brecha en la hegemonía de
las presiones económicas y de los proyectos
elaborados desde el exterior para derribar
al gobierno de la Isla, a la vez que
debilitó los argumentos cubanos para
justificar el inmovilismo. Aunque los
partidarios de la confrontación alegan que
el diálogo crítico tampoco ha arrojado
resultados positivos, lo cierto es que el
argumento empleado para desatar la ola
represiva de marzo de 2003 fue la injerencia
norteamericana en los asuntos internos de la
Isla; mientras la excarcelación de varios de
esos prisioneros políticos van a la cuenta
del diálogo crítico.
Lo cierto, y es lo más importante, radica en
que la inviabilidad y la obsolescencia del
modelo vigente en Cuba, basado en servicios
médicos y educacionales “gratuitos” a cambio
de la ausencia de los derechos y libertades
básicas –fundamento de la participación
ciudadana– ha conducido al deterioro social
desde la economía hasta la cultura con el
consiguiente efecto en todas las esferas
sociales: incapacidad productiva,
insatisfacción de las necesidades básicas de
la población, pérdida de la función del
salario, poco valor del peso cubano,
carencias de aspectos vitales como el
transporte y la vivienda y un cuadro moral
en creciente deterioro. Un cuadro que ha
conducido a la profunda crisis estructural
en que Cuba está inmersa. Como la primera
causa de ese estado radica en el
empecinamiento gubernamental en conservar un
modelo inviable, cualquier salida a la
crisis pasa por la introducción de cambios
profundos dirigidos a promover la
participación ciudadana, al margen de
cualquier interés partidista o ideológico.
Los daños ocasionados por los
recientes huracanes se encargaron de
profundizar la crisis estructural, a tal
punto que el gobierno carece de capacidad
para responder a ese reto. Es en ese
contexto que el Gobierno ha decidido firmar
y lo ha hecho, el restablecimiento con la
Unión Europea de las relaciones que fueron
interrumpidas después de la ola represiva de
la primavera de 2003. El restablecimiento de
la cooperación en un momento tan crucial
crea la posibilidad de que la política de
diálogo crítico asuma por vez primera la
hegemonía para poder para alcanzar los fines
declarados en la Posición Común. Sin
embargo, dicha posibilidad podría devenir
realidad sólo con la condición de emplear el
marco del diálogo para sostener las
exigencias contenidas en la Posición Común.
En tal sentido son inexcusables, al menos,
los siguientes pasos:
1- Proceder a la excarcelación incondicional
de todos los prisioneros políticos y de
conciencia; cesar las persecuciones contra
los opositores pacíficos por motivos
políticos y prohibir nuevas encarcelaciones
por esos motivos. Una razón adicional para
el excarcelamiento radica en que, después de
la liberación de algunos prisioneros
políticos como Raúl Rivero, Oscar Espinosa,
Héctor Palacios y Francisco Chaviano, carece
de sentido mantener a otros en prisión por
las mismas razones. Sin ese paso sería
imposible el inicio del
proceso de
transición hacia el pluralismo democrático
contemplado en la Posición Común.
2- Ratificar y poner en vigor
el Pacto de Derechos Civiles
y Políticos y el de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales: vigente hace más de
tres décadas en la comunidad internacional y
finalmente
firmados por el gobierno cubano en el
presente año. La importancia de esa decisión
reside en que el fracaso del modelo
económico vigente y el consiguiente
estancamiento social en Cuba, guardan una
estrecha relación con la ausencia o
limitación de los derechos humanos, cuyo
concepto apunta al respeto, la integridad y
la dignidad de las personas y constituye una
obligada premisa para el desarrollo social
en cualquier parte del mundo. La medida
permitiría el acoplamiento de las leyes
cubanas con las normas de derechos
contenidas en la Carta de las Naciones
Unidas y en todos los instrumentos de
derecho internacional. Sería, además, la
base para el resurgimiento de la
sociedad civil con sus espacios e
instituciones, de manera que los ciudadanos
puedan participar, como ocurre en otras
partes del mundo, de forma paralela al
Estado en los problemas de su interés. Sólo
así se crearían las bases para el
respeto de los
derechos humanos y las libertades
fundamentales
que recoge la posición Común.
3- Fomentar intercambios con
la sociedad civil para que los cubanos
emerjan gradualmente de la marginalidad
política en que se encuentran y participen
en el futuro democrático de Cuba. Los
ciudadanos no podrán participar en la
renovación económica, política y social de
Cuba al margen de esos contactos con el
resto del mundo. De esa forma, la
solidaridad internacional con la
democratización y la lucha por los derechos
humanos potenciaría el principio de que
somos los cubanos, pueblo y gobierno,
quienes legítima y definitivamente debemos y
podemos solucionar nuestros problemas
internos y salir de tan profunda crisis. Esa
medida coadyuvaría al fomento de la
soberanía popular, para que los ciudadanos
puedan ser protagonistas de su historia y su
destino. Se trata de un reto vital para la
política exterior de la Unión Europea.
La exigencia de la Unión
Europea y la aceptación por parte del
Gobierno cubano de los puntos antes
enunciados constituye una premisa
inviolable. Sin esos pasos mínimos sería
imposible cumplir con los preceptos
declarados en la Posición Común: respeto
de los derechos humanos y las libertades
fundamentales, inicio del proceso
de transición hacia el pluralismo
democrático y lograr un incremento
en la mejoría perdurable del nivel de vida
del pueblo cubano. De restablecerse
plenamente la cooperación, al margen de esas
exigencias, significaría, de facto,
fortalecer el inmovilismo y coadyuvar al
sostenimiento de una situación que está
amenazando la existencia misma de la nación
cubana.
[1]
Nombre que recibe la cumbre de jefes de
Estado o de gobierno de los países miembros
de la Comunidad Europea la cual se reúne
regularmente por lo menos cada seis meses.
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El ser humano primero: a
25 años de los sucesos de Granada
Escrito
por Dimas Castellanos
martes, 04 de noviembre de
2008

Maurice Bishop y
Fidel Castro
El aniversario 25 de los
acontecimientos que condujeron a la
destitución de Maurice Bishop como Primer
Ministro de Granada, a su muerte y a la
intervención de tropas norteamericanas y
caribeñas en la Isla, donde perecieron 24
cubanos y varias decenas resultaron heridos,
no fue tenido en cuenta entre las efemérides
a celebrar durante el presente año, según la
relación publicada por el diario Granma
entre el lunes 7 y el viernes 11 de enero de
2008.
Granada,
situada en el Caribe suroriental, comprende
la isla de Granada, la mayor de todas, y
algunas de las islas Granadinas del sur. Su
extensión es de de 344 Km2 y
tiene unos 100 mil habitantes. Su
idioma oficial es el inglés y su capital
Saint George. La principal actividad
económica de este diminuto país es la
agricultura. La isla fue descubierta por
Cristóbal Colón en 1498, pero no pudo ser
colonizada hasta 1650 por los franceses. Los
británicos la conquistaron en 1762, y aunque
en 1779 fue recuperada por Francia, quedó
finalmente bajo el dominio inglés. En 1974,
cuando Granada pasó a ser un Estado
independiente, fue nombrado Eric M. Gairy
como primer ministro. En 1979 un golpe de
Estado encabezado por Maurice Bishop, líder
del Partido Nueva Joya, expulsó del poder a
Gairy, suspendió la Constitución vigente,
disolvió el Parlamento y comenzó un proceso
revolucionario de corte marxista-leninista.
Después
de establecer estrechas relaciones de
colaboración con la Unión Soviética, que
incluyó el abastecimiento militar, Maurice
Bishop, en la primera semana de octubre de
1983 al regresar de un viaje a Hungría y
Checoslovaquia, permaneció 36 horas en La
Habana donde
sostuvo conversaciones con el Jefe del
Estado cubano. Cuatro días después de la
visita sus adversarios, quienes le
acusaban de culto a la personalidad y de
apartarse de los métodos leninistas de
dirección, lo destituyeron y pusieron en
prisión domiciliaria. El día 19 del mismo
mes, un grupo de simpatizantes lo liberó y
ocupó una instalación militar, la cual fue
recuperada por el Ejército y donde murieron
Bishop y varios de sus colaboradores.
El 21 de
octubre, los jefes de gobierno de la
Comunidad Caribeña (CARICOM), y los de la
Organización de Estados del Caribe Oriental
(OECO), celebraron una reunión especial en
Puerto España, Trinidad. En esa reunión los
países de la OECO, junto a Jamaica y
Barbados, aprobaron una acción militar en
Granada y solicitaron la participación de
Estados Unidos. Dos días después comenzaron
a llegar a Barbados contingentes militares
de Jamaica, Dominica, Antigua, Santa Lucia y
San Vicente, mientras el portaviones
”Independence” y una flota encabezada por la
nave “Guam”, con unos 2 000 infantes de
marina que se dirigían al Líbano, fueron
desviados hacia Granada con el argumento de
proteger la vida de los norteamericanos
residentes en la Isla. Según la agencia EFE,
el presidente Reagan aprobó la invasión tras
recibir una petición formal y urgente de
la OECO, lo que fue confirmado por la
Primera Ministra de Dominica, Eugenia
Charles.
El 22 de
octubre Fidel Castro envió un mensaje a la
representación cubana en Granada, donde se
dice:
Considero que organizar
una evacuación inmediata de nuestro personal
en momentos en que se acercan los barcos de
guerra norteamericanos podría resultar
altamente desmoralizador y deshonroso para
nuestro país ante la opinión mundial
y agregó:
si Granada es
invadida por Estados Unidos, el personal
cubano defenderá sus posiciones en sus
campamentos y áreas de trabajo con toda la
energía y el valor de que es capaz.
Dos días
después, en mensaje dirigido a la dirección
del Consejo Militar Revolucionario (CMR)
granadino, Fidel Castro expresó:
Que el personal cubano
defenderá sus posiciones en el lugar en que
se encuentra, es decir, la pista hasta el
relleno de la Bahía Hardy y la zona entre
Punta Salinas y Morne Rouge, si se produce
una invasión en gran escala de Estados
Unidos.
El 25 de
octubre de 1983 a las 5:40 horas comenzó el
ataque estadounidense conjuntamente con el
contingente de la OECO. Ese mismo día el
Gobierno de Cuba emitió una declaración
donde, refiriéndose a la no injerencia de
Cuba, planteaba:
El mérito de esa
política de principio se puede apreciar
ahora más que nunca, cuando se hace evidente
que el personal cubano en Granada poseía
capacidad combativa con la cual podía haber
tratado de influir en el curso de los
acontecimientos internos. Las armas que
poseía el personal de construcción y los
colaboradores cubanos en Granada, les habían
sido asignadas por Bishop y la Dirección del
Partido y el Gobierno de Granada para que
pudieran defenderse en caso de una agresión
exterior contra Granada.
El día 25, mientras se desarrollaban los
combates, el Gobierno de Estados Unidos
envió a Cuba un mensaje donde se planteaba
que: las acciones de las tropas
norteamericanas en Granada no tenían como
objetivo el personal cubano radicado allí;
que Estados Unidos está dispuesto a cooperar
con las autoridades cubanas para la salida
de ese personal hacia Cuba; que Estados
Unidos conoce que el personal cubano armado
no tiene el armamento ni la reserva de
municiones para una acción prolongada por lo
que mantener una actitud beligerante
acarrearía inútiles pérdidas de vidas; que
Estados Unidos no desea presentar la salida
del personal cubano armado como una
rendición; y que lamenta que se hayan
producido encuentros armados de hombres de
ambos países y considera que éstos se han
producido por confusión y accidentes
provocados por las circunstancias de la
presencia de los cubanos en lugares cercanos
al área de las operaciones de las tropas
multinacionales.
Ese mensaje fue respondido inmediatamente
por el Gobierno de Cuba, quien planteó
…si
se quiere realmente evitar más derramamiento
de sangre deben cesar los ataques contra el
personal cubano y granadino que aún combate
y que no puede dejar de tenerse en
cuenta que algunas unidades granadinas
también están combatiendo y que el
tratamiento que se dé a los cubanos no debe
diferir del que reciban ellos.
En conferencia de prensa, ofrecida en el
Palacio de la Revolución el 26 de octubre el
jefe del Estado cubano planteó que para
lograr una solución honorable:
primero que nada, tienen que
cesar los ataques sobre nuestras fuerzas;
pero creo que deben cesar los ataques
también sobre las fuerzas granadinas, y
entonces poder discutir alguna solución.
En esa conferencia, ante la pregunta de un
periodista de la CBS “-¿No existe la
posibilidad de que usted sacrifique a los
cubanos?”, Fidel respondió:
Bueno, no seríamos nosotros,
serían los Estados Unidos los que estarían
sacrificando a los cubanos, porque ellos son
los que iniciaron el ataque.
La
teniente Martha Sofía García Salina dijo:
Una de las cosas que más
me impresionó, fue cuando recibimos el
último mensaje de la Embajada, un mensaje de
nuestro Comandante en Jefe, del pueblo de
Cuba, para que lucháramos sin rendirnos, que
nuestro pueblo se sentía muy orgulloso de
nosotros, de todos los compañeros que se
mantenían combatiendo y de los que habían
caído.
En
la página 40 del libro Granada: el mundo
contra el crimen, se dice:
El
pueblo conoce el mensaje intercambiado entre
el Comandante en Jefe y el coronel Tortoló,
quien dirige el personal cubano. Este jefe,
que no llevaba todavía 24 horas en el país
donde realizaba una visita de trabajo, ha
escrito en nuestra historia moderna con sus
hechos y sus palabras, una página digna de
Antonio Maceo.
Posteriormente,
un comunicado del gobierno al pueblo de Cuba
informó la muerte heroica de los últimos
combatientes cubanos que se habían inmolado
envueltos en la enseña nacional. Luego, en
los primeros días de noviembre se informó
que el coronel Tortoló había burlado el
cerco y que estaba vivo. A su llegada a La
Habana este oficial ofreció una conferencia
de prensa acerca de la épica resistencia de
los cubanos bajo su dirección. Sin embargo,
unos días más tarde fue degradado y
destituido aunque nunca se informó al pueblo
que se había tomado esta medida.
En la despedida del duelo a los 24 cubanos
fallecidos, Fidel Castro planteó:
No podíamos resignarnos a la
idea de dejar sin médicos a los granadinos,
ni dejar sin terminar el aeropuerto, que era
vital para la economía del país. Con toda
seguridad, a la terminación de esa obra
nuestros constructores se retirarían de
Granada, y las armas entregadas por Bishop
serían devueltas al gobierno.
(…) Lo que colocó
a Cuba en una situación moralmente compleja
y difícil, fue el anuncio de que fuerzas
navales yanquis avanzaban hacia Granada. En
esas condiciones, nosotros bajo ningún
concepto podíamos abandonar el país. Si el
imperialismo tenía realmente intenciones de
atacar a Granada, nuestro deber era
permanecer allí.
En
diciembre de 1983 las tropas invasoras se
habían retirado, aunque los consejeros
técnicos y militares estadounidenses y
caribeños permanecieron allí. Granada estuvo
gobernada entonces por un Consejo Interino
Consultivo encabezado por el británico Paul
Scoon como Gobernador General, hasta
diciembre de 1984 cuando se eligió al líder
de la coalición del Nuevo Partido Nacional,
Herbert A. Blaize como Primer Ministro y se
formó un Parlamento integrado por quince
miembros.
Todos
los cubanos que sobrevivieron fueron
evacuados. No pudieron terminar el
aeropuerto, por el que desembarcaron las
tropas helitransportadas que ocuparon
Granada y tuvimos que dejar a los granadinos
sin médicos, mientras 24 cubanos eran
llorados por sus familiares y otras decenas
regresaban heridos y enfermos.
Como
hecho histórico, los sucesos de Granada son
y serán objeto de análisis e interrogantes.
Entre estas últimas están las siguientes: ¿qué
relación guardan esos hechos con la Guerra
Fría, particularmente con la instalación de
los primeros cohetes Pershing y Crucero
alrededor de la desaparecida URSS?, ¿Por qué
si el objetivo de los colaboradores cubanos
era de orden civil se aceptó que los mismos
fueran armados por Bishop?, ¿Cuál fue la
resistencia del pueblo granadino por el que
murieron los cubanos? ¿Era posible la
evacuación de los cubanos antes de
producirse los combates?, ¿Cuál fue la
utilidad del sacrificio realizado en nombre
de los principios? Las respuestas,
cualesquiera que sean, conducen
inexorablemente a situar, en cualquier
empresa, al ser humano como lo primero.
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Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,13,2008

Precios disparados los que
por estos días muestra el mercado informal.
Un huevo ha llegado a costar la elevada
cifra de cuatro pesos cubanos –el tercio del
salario medio de una jornada laboral–. Pero
el bolsillo de los compradores no ha sido el
más afectado; para los que vendan
ilegalmente este producto, las condenas
pueden llegar a dos años de privación de
libertad. La medida busca eliminar el
trapicheo de estas posturas, posterior a la
hecatombe que ocasionaron los huracanes Ike
y Gustav en las granjas avícolas. Osados
comerciantes de la bolsa negra son
procesados en juicios sumarios como
escarmiento para quienes mercadean
ilícitamente con comida, materiales de
construcción o medicinas.
Nuestros policías
–largamente entrenados en detectar carne de
res, queso, camarones y leche en polvo–
ahora también rastrean los huevos. El
resultado más inmediato de esta nueva razia
es la desaparición de ciertos productos que
sólo nos llegaban gracias a los vendedores
que tocaban a nuestras puertas. Por estos
días, pregonar “Huevoooooos” puede ser más
peligroso que gritar una consigna
antigubernamental. Bueno, no hay que
exagerar, la opinión siempre ha sido más
castigada.
La nueva ola contra el
mercado informal nos ha ayudado a resolver
el acertijo de “¿Qué fue primero?” Ahora ya
sabemos que al principio fue el huevo,
después arrestaron a los que vendían dulces
caseros, más tarde fueron procesados los que
protestaban por el elevado precio del
combustible y finalmente el castigo llegó a
aquellos que narraron la escasez de
productos en los mercados agrícolas. Para
cuando le llegue el turno a los que trafican
con la gallina, ya las condenas excederán el
cálculo de una vida humana.
526 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,11,2008

El jueves se estrenó en
toda la Isla una película cubana sobre la
guerra de Angola. En las afueras de los
cines las parejitas han preferido cambiar el
rumbo e irse a un lugar oscuro, pues la
campaña cubana en África les despierta poco
interés. El filme padece de una tardanza de
un par de décadas y aborda una historia que
aún tiene zonas sin desclasificar. Kangamba
hubiera provocado largas colas y apasionados
comentarios a finales de los ochenta; pero,
a estas alturas, muy pocos quieren rememorar
lo ocurrido.
La contienda cubana en
tierras angolanas ha sido la guerra más
larga de la historia de Cuba. Quince
prolongados años peleando en otro suelo,
matando o dejándose matar por gente que no
sabía muy bien dónde estaba esta Isla. Eran
los tiempos en que el Kremlin proyectaba su
sombra sobre Cuba y ¡dependíamos tanto de
él! que nuestros líderes no dudaron en
sumarse a su campaña contra la UNITA. La
geopolítica traza esas duras pruebas para
los pequeños países que orbitan alrededor de
los grandes imperios.
Reparo en que durante tres
lustros de conflicto no aconteció en ninguna
plaza pública una protesta de madres cubanas
para no enviar sus hijos al frente. Nadie
lanzó en los medios de difusión la pregunta
que todos susurrábamos “¿Qué hacemos en
Angola?” y mucho menos un movimiento
pacifista llenó de palomas blancas algún
punto de reclutamiento. Éramos más dóciles
como ciudadanos de lo que somos hoy, y nos
llevaron a perecer y a matar sin saber bien
qué hacíamos.
Hoy estamos informados de
cada baja que sufre el ejército
norteamericano en Irak, pero recuerdo el
secretismo sobre el número de soldados
cubanos caídos durante la guerra angolana.
Nos enterábamos que el vecino había perdido
un hermano o que el colega de trabajo
regresaba sin una pierna, pero la prensa
sólo tocaba la sinfonía de la victoria. Los
muertos se lloraron en la privacidad de las
familias que no entendían muy bien qué
hacían sus hijos al otro lado del Atlántico.
Quedaron los nichos en el cementerio, las
fotos enmarcadas en las salas familiares,
los vasos de flores repletos en cada
aniversario y los largos discursos de
quienes habían visto la guerra desde lejos,
pero nadie supo responder con claridad a la
pregunta: ¿Qué hacíamos los cubanos en
Angola?
2469 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,9,2008

El Guajiro Azul me ha
mandado un texto donde cuenta las
motivaciones y los dolores de cabeza que le
genera llevar el blog “Retazos”.
El título de su escrito es delicioso: “El
viejo, la Internet y yo”. Al leerlo uno
siente que el anzuelo tira fuerte, pero que
esta vez el anciano pescador no podrá
sacarnos del agua donde, cuasi-libres,
nadamos por la red.
No he podido esperar a que
se publiquen los textos de la conferencia
blogger –postergada por la debacle de los
huracanes y a punto ya de hacerse- para
traerles las reflexiones de este cuarentón
que nació rodeado de cañaverales. Les dejo
los últimos dos párrafos de la ponencia
presentada por un campesino de tecla ágil y
posts afilados, como machetes.
Llevar un blog puede
ser frustrante, sobre todo con tantas
dificultades para el acceso.
Dificultades que se agravan cuando se
vive en provincias. El tiempo es caro y
escaso. Hay que repetir envíos que se
interrumpen cuando la línea se cae. No
poder arreglar pequeños errores que se
escapan. No poder leer o responder a los
comentarios. Pocas posibilidades de
establecer relaciones con otros
bloggers. No poder corresponder con los
ofrecimientos de intercambiar links.
Imposibilidad casi absoluta de subir una
imagen. Todo este rosario de
impedimentos condiciona un estilo
minimalista, excesivamente sobrio y
visualmente aburrido. Se requieren
geniales dotes de narrador para escribir
textos que atraigan a los lectores y yo
no las poseo.
Por estos y otros
motivos, más de una vez he pensado en
rendirme ante la adversidad. Desalentado
por las escasas visitas y los exiguos
comentarios, agobiado por este nuevo
estadío de la incomunicación que me
recuerda los mensajes en botellas
enviados por los náufragos, he pensado
en abandonar el blog, como se deja un
barco que hace aguas. Parafraseando a
Ponte, me pregunto a qué acude la gente
para seguir con su blog. ¿Para qué hago
esto? ¿Acaso por la fama, por dinero,
por acumular links, por el
reconocimiento, ahora o en el futuro, si
todo sigue igual o si hay cambios?
Entonces vuelvo a lo básico, la
necesidad de contar las cosas que me
gustaría ver contadas. Respiro hondo,
apago el monitor, le doy una vuelta al
niño, le acomodo el mosquitero, tomo
café en la cocina, prendo el último
cigarrillo de la caja, vuelvo a respirar
hondo, enciendo el monitor y sigo
tecleando.
- Hay que darle ánimo a
este blogger rural para que siga
posteando. Propongo que le dejemos unas
palabras de apoyo en los comentarios de
“Retazos”,
incluso pueden llegarse por ahí los
trolls y los muchachos de las Brigadas
de Respuesta Cibernética, que tantos
hits y tráfico le han proveído a
Generación Y.
2322 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,8,2008

La falta de medios de
transporte no nos reduce a la inmovilidad,
sino que redunda en más tiempo y creatividad
para lograr ponernos en marcha. De ahí que
La Habana esté llena de autos remendados que
no superarían una concienzuda inspección
técnica y que en las provincias la tracción
animal haya vuelto a ser el vehículo más
extendido.
En mi viaje a Pinar del
Río hice una pequeña serie fotográfica sobre
las llamadas “arañas”. Carretones de dos
ruedas, a medio camino entre el currus
romano y la rústica carreta. Sin esos
alternativos artefactos sería imposible la
movilidad y el comercio entre muchas
pequeñas localidades de Cuba. Hay cientos de
“especies” de estos arácnidos surcando los
caminos y las carreteras, llevando los más
disímiles –y muchas veces ilegales–
productos. Con ruedas de viejos camiones
soviéticos, decoradas con colores llamativos
o cubiertas de precarios techos contra la
lluvia y el sol, todas son fruto de la
necesidad y del atrevimiento. Expresan el
desespero de una población que no puede
adquirir vehículos en ningún concesionario,
pero que aún así se niega a detener su
marcha.


1657 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,7,2008

A
Gandhi, en el 139 aniversario de su
nacimiento
Se preparó. Pulió las
explicaciones. Todas las propuestas, que
había ido acumulando en años de mirar su
realidad y querer cambiar las cosas, las
afiló para una contienda verbal. Había
calculado que su oponente en el debate le
recordaría los beneficios y le advertiría de
ciertas manchas en el sol, que sólo ven los
inconformes. Para esquivar las comparaciones
con otros países –recurso discursivo tan
frecuente entre quienes quieren silenciar la
crítica– se apertrechó especialmente. Estuvo
listo para rebatir el insulto de que sus
palabras favorecían al Norte, o que sus
zapatos no parecían comprados con el salario
de un obrero.
Fanático del beisbol,
calentó el brazo de su polémica, como el
cuarto bate que espera conectar un jonrón
ante un adversario incapaz de lanzar nuevos
argumentos. Llevaba años esperando un
espacio para la polémica y al fin el
contexto para replicar parecía alcanzarse.
Sólo que llegó al tablado de la discusión
pensando que querían escucharlo. Craso
error. En realidad, su rival sólo pretendía
amordazarlo. De ahí que el logrado edificio
de explicaciones que había construido, no
soportó el grito y la agresión del otro.
Para cada opinión encontró venas de la
frente hinchadas, puños cerrados y ofensas a
raudales. Intentó explicar que sólo pensaba
en el bien de su país, pero el insulto de
“mercenario” no le dejó terminar la frase.
Como no sabía responder a
los golpes con trompadas, prefirió callar y
su rival pensó que lo había exterminado.
Pero allí estaba, un hombre armado para el
debate, reducido a protegerse de las
pedradas. Regresó a su casa y descartó uno a
uno los análisis, desechó las explicaciones
sobre la inviabilidad económica del sistema
y condenó -al peor lugar- su extensa
diatriba contra una Revolución donde no
ocurren cambios. Fue a la cocina y buscó la
gruesa tranca con la que se protegía de los
ladrones. El oponente logró su propósito: lo
había convertido en alguien que necesita la
violencia para hacerse oír.

1495 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,6,2008

Como en
sorda lucha, habló el animal
la boca espumosa y el ojo fatal:
-“Hermano Francisco, no te acerques mucho…”
Rubén Darío - “Los motivos del lobo”
Vía email me enviaron las
entrevistas dadas por Eliécer Ávila,
estudiante de la UCI, a
Cubaencuentro
y
Kaos en la Red.
Al leer ambas supe que no serían publicadas
en ningún medio de difusión dentro de la
Isla, pues hay opiniones –compartidas por la
mayoría– que nuestros periódicos prefieren
ignorar. El joven tunero ha quedado
reducido al espacio de Internet, como aquel
video de su encontronazo con el Presidente
de la Asamblea Nacional, circuló sólo por
los caminos alternativos. No obstante, los
cubanos contamos con una especie de Web 4.0
que no necesita cables, ni módem y puede
prescindir hasta de la computadora. De ahí
que esta semana ya toda la Habana sabía de
la conversación de Eliécer con un periodista
independiente. La información es, cada día,
arena más fina que se escurre entre los
dedos de los censores.
Algunos ven a este tunero
de verbo preciso, como la punta de una
conspiración para “abducir” a los jóvenes
más críticos. Les confieso que estoy
hastiada de esas manías de percibir en cada
acción un complot perfectamente calculado.
No creo que nuestros gobernantes puedan
organizarlo todo, ni jugar ese ajedrez
político del que se les cree capaz. Mucho
menos en estos momentos donde al tablero se
le han borrado las casillas y la mesa está
coja de al menos tres patas. Me resisto a
ver en cada suceso los hilos que lo llevan
irremediablemente a las manos de la
Seguridad del Estado. Creer eso sería pensar
que son omnipresentes, que lo saben todo y
-por suerte- esa es una cualidad que sólo
ostenta Dios.
Prefiero especular que sí,
que Eliécer es sincero en sus
planteamientos. Que es un joven como tantos,
inconforme con la dualidad monetaria, con
los abusos de poder, con la gerontocracia
que nos gobierna. Uno que con la llaneza
campesina de llamar a las cosas por su
nombre y que cree poder cambiar, desde
adentro, el sistema que terminará
devorándolo. La que no es sana, franca u
honesta es la realidad donde se inscribe
este estudiante de informática. Una sociedad
donde los muchachos de
Porno para Ricardo
no pueden presentarse en un concierto, donde
varios blogs y páginas webs están bloqueados
y al que opina diferente se le acusa de
agente de la CIA, tiene las trazas de una
conspiración largamente meditada –y aquí sí
que me pongo paranoica– para despojarnos del
derecho a disentir.
El inquieto joven se
presentó, ante Ricardo Alarcón, como
integrante de la “Operación Verdad” que
monitorea Internet y contrarresta las
opiniones antagónicas al proceso cubano. Lo
cual lo hace víctima y verdugo de la falta
de espacios para la pluralidad y el debate.
Que me disculpe Eliécer Ávila, pero entrar a
la red desde un PC institucional y con la
orientación de neutralizar ideas
divergentes, es actuar –usando su propia
metáfora– como esos “que manejan un camión
grande se creen dueños de la vía, no
respetan el derecho ajeno, porque saben que
si se meten con ellos, el que lo haga saldrá
muy mal parado”.
1635 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Octubre,2,2008

El sábado aprovechamos que
una amiga iba rumbo a Pinar del Río y nos
fuimos en su carro con algunas donaciones
para los afectados. Ropa y comida regaladas
por gente que tiene poco, pero con ganas de
ayudar a quienes tienen menos. Esa
solidaridad entre ciudadanos que, aunque
parezca insignificante comparada con la que
pueden dar los gobiernos y las ONGs, no debe
dejar de hacerse. El destino final de las
cosas recolectadas fue el pueblo de
Consolación del Norte y los pequeños
caseríos colindantes, algunos de los cuales
todavía no tienen electricidad.
En la carretera sorprende
ver cuán rápido se han restablecido todas
las vallas políticas. Estos carteles serían
más prácticos como techos para casas, que en
su función actual de propaganda ideológica.
Uno de esos gigantescos posters de metal
bastaría para cubrir alguna de las viviendas
en las que todavía sus moradores duermen
bajo las estrellas. ¿Se imaginan tener como
cubierta uno que diga “Sólo de nuestro
trabajo podrán salir los recursos”? Vivir
bajo semejante perogrullada no sería muy
agradable, pero al menos se está a salvo de
la lluvia.
Volví y confirmé que la
recuperación tardará años, que la esperanza
escasea y que lo peor puede estar por llegar,
cuando el entusiasmo de la ayuda pase. La
policía ha recrudecido los controles en la
carretera, para evitar el trasiego de
mercancías hacia el mercado informal. Malas
noticias para todos aquellos que dependemos,
en gran medida, de los vendedores que tocan
a nuestra puerta. Una intensa campaña contra
el desvío de recursos, los precios altos en
los mercados agrícolas y todo aquel que
propale rumores negativos, nos advierte de
lo que vendrá. Ya sabemos que esas ofensivas
comienzan por atacar lo ilegal y evolucionan
hasta restringir los pocos espacios de
opinión y perseguir incluso a los vendedores
de maní. La condición de “plaza sitiada” se
acentúa, por lo que no me sorprenderían
algunos ejemplarizantes procesos jurídicos
en aras de “conservar el socialismo”.
Estos dos huracanes nos
han dejado atrapados en un cuadro que ya
conocemos. El de un Estado que intenta
resolver con centralismo, control, amenazas
legales y mano dura lo que debería
solucionar con apertura, espacio a la
iniciativa privada, libertades y reformas.




5216 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Septiembre,29,2008

Las noticias más
importantes que aparecen en la prensa cubana
no vienen con un título que delate su
contenido. Bajo el calificativo de
“Información a la
población”, “Nota del Ministerio
del Interior” o “Declaración del Consejo de
Estado”, nos enteramos de los hechos más
trascendentes. Este lunes ha sido el Granma
el que –con letras inmensas– anunciaba una
“Información a nuestro pueblo”. Rápidamente
los viejitos compraron todos los periódicos
en los estanquillos y subieron, a dos pesos,
el precio de reventa de un ejemplar del
órgano oficial del Partido Comunista de
Cuba.
“Granma está autorizado a
informar” confirmaba el rotativo, como en
sus tiempos lo hicieran las páginas del
periódico soviético Pravda. La expresión me
hizo reparar en cuántas noticias le han
ordenado no decir a nuestro diario de mayor
tirada, y con qué disciplina ha cumplido esa
orientación de callar. Me sacudí las
reminiscencias estalinistas de la primera
plana y pasé a la lectura. Después de un par
de párrafos ya me quedaba claro que no sólo
el diseño recordaba lo peor de la prensa
rusa antes de la Glasnost, sino también el
tono y las amenazas. Con la advertencia de
que “cualquier intento de violar la ley o
las normas de convivencia social recibirá
una rápida y enérgica respuesta”, el
editorial advierte a los especuladores,
acaparadores o vendedores del mercado
informal del castigo que les espera.
Confusión especial me ha
dejado un pequeño párrafo que –en el centro
de tan pravdiana composición- señalaba: “Así
se actuará invariablemente ante tales hechos
y contra toda manifestación de privilegio,
corrupción o robo…”. Cómo podrá dar abasto
la Fiscalía General de le República ante
tantos privilegios, otorgados a la fidelidad
ideológica, que abundan en esta Isla. Se
incluirán en estos excesos que serán
penalizados la casita en la playa en la que
el teniente coronel vacaciona con su
familia, la jabita con pollo y detergente
que le dan al censor para que filtre las
páginas web, el acceso a precios
preferenciales que reciben los delatores y
los “quebrantahuesos” de la Seguridad del
Estado. Son esos los privilegios que veo a
mi alrededor, pero no creo que Granma se
haya lanzado en una cruzada contra ellos.
Eso sería un acto de autofagia.
“Amenaza a nuestro pueblo”
debería titularse este texto, pues todos
somos incluidos en las duras palabras que
parecen estar destinadas sólo a los
delincuentes. Lo leo así, porque quién en
este país no traspasa la línea de la
ilegalidad para comprar algo; qué ciudadano
no depende del mercado negro; cuántas
familias no viven del desvío de recursos
ante la indigencia de sus salarios, cuáles
son los mecanismos de distribución que no
estén plagados de corrupción –tan
repudiable, pero que el propio Estado ha
tolerado, porque es una de las válvulas de
escape para impedir la explosión social–. El
fantasma de Pravda no es el único que he
percibido con la lectura de este texto, sino
el de la radicalización, la mano dura y el
Estado de emergencia. Esa situación de
constante batalla contra algo, en la que tan
cómodamente parecen sentirse nuestros
gobernantes.
2780 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Septiembre,29,2008
Salgo de la gripe
tarareando un tema del cantautor habanero
Erick Sánchez, que me dedicó en su último
concierto y que hoy quiero compartir con
ustedes. Una tonada pegajosa sobre aquellos
que sólo saben esperar –con los brazos
cruzados– a que otros hagan algo. La
canción ya tiene sus añitos, pero Erick le
ha agregado una improvisación final que la
acerca a estos tiempos de supuestas reformas
y expectativas.
Con este video, filmado
por mí en el pequeño teatro del Museo de
Bellas Artes, quiero poner algo de
multimedia por primera vez en este Blog.
Sólo hemos tenido que “esperar” diecisiete
meses para colgar algo de música, así que no
ha sido tanto…
Este sábado fui otra vez
a Pinar del Río y en el próximo post colgare
algunas imágenes y anécdotas que he visto
por allá. Mientras, los dejo al ritmo de la
improvisación de Erick Sánchez:
Esperar, esperar, esperar
A sin permiso viajar afuera
Esperar, esperar, esperar
Que pongan una sola moneda
Esperar, esperar, esperar
Y que lo hagan sin que te duela
Esperar, esperar, esperar
Y sin tanta preguntadera …
• Le dedico esta
canción a Adolfo Fernández Saínz que
concluyó su huelga de hambre la semana
pasada, en la cárcel de Canaleta. Con su
determinación y el apoyo de muchos que se
sumaron a su reclamo, se logró que los
carceleros devolvieran los libros retenidos.
Adolfo, hermano, esta canción es pá
ti y ojalá que no tengas que esperar mucho
más.
641 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez
en
Generación Y
, Septiembre,26,2008

El cómputo del desastre ha
terminado y nuestros noticiarios parecen
haber entrado en una etapa rosa, donde sólo
hay espacio para las crónicas de
recuperación y optimismo. Ni el lamento ni
la duda tienen cabida entre tantos llamados
a la confianza. Las opiniones y los rostros
que se muestran en la tele son
cuidadosamente seleccionados: sólo saldrán
aquellos que tengan algo esperanzador que
decir. La frase “volver a la normalidad” es
repetida por secretarios generales del
Partido, por choferes de camiones cargados
de tejas y hasta por los propios
damnificados. Se trata de borrar a toda
costa el “ahora” para regresar al “antes” de
los dos huracanes.
Los cierto es que no creo
que un mes atrás tuviéramos algo parecido a
la “normalidad”. Es más, en las tres décadas
que arrastro sobre mis hombros, no creo
haber vivido en otra cosa que no sea lo
anómalo. A quienes pronuncian la palabrita,
me gustaría preguntarles si ellos creen que
es “normal” el Período Especial, el miedo a
la opción cero, los discursos interminables,
la Batalla de Ideas, los mítines de repudio,
mis amigos armando una balsa para echarse al
mar, el “hay pero no te toca, o te toca pero
no hay”, las colas perennes, las promesas de
cambio que no se concretan, las tierras
ociosas, la idea de plaza sitiada donde
disentir es traicionar, el hablar en voz
baja, la paranoia a que todos puedan ser del
Aparato, las restricciones a viajar, los
privilegios de unos pocos, la dualidad
monetaria, el adoctrinamiento en las
escuelas, la falta de expectativas, las
vallas con consignas que nadie cree y la
espera, el aguardar, los sueños de que
alguna vez todo pueda arribar a un punto
cercano a la “normalidad”.
|
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,24,2008

Hay quienes tienen una pared llena de
diplomas o la camisa se les tensa bajo el peso de las
medallas. Héroes que acumulan cicatrices y ciudadanos
que acopiamos frustraciones. Para no quedarme atrás en
esas manías generalizadas de coleccionar, trato de hacer
mi propio muestrario de algo. Recopilo negativas de
viajes, papelitos que repiten no puede salir “por el
momento” y boletos de aviones aplazados. Todo eso con la
misma compulsión que otros atesoran etiquetas de
refresco o figuritas de cerámica.
Cabecidura, como una lata de leche
condensada, he vuelto a presentar mis papeles para
visitar Europa. No conforme con el “no” que ya me habían
dicho en mayo, regresé a la Oficina de Emigración y
Extranjería del municipio Plaza. Esperé varios días,
mientras la rotura de una máquina de pegatinas
prolongaba una respuesta que ya intuía. Al final,
alguien de verdeolivo me confirmó que la penalización
sigue en pie. El correctivo, el arroz bajo las rodillas,
es en mi caso la prohibición de salir de esta Isla. ¿No
habrá aprendido Papá-Estado cuán fastidiosos se vuelven
los niños que rara vez salen de casa?
• Les dejo
aquí el segundo
documento que, en menos de un año, da cuenta de mi
condición de blogger cautiva.
1949 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,22,2008

Noche de sábado y acumulo bostezos
frente a un aburrido thriller de policías y delincuentes.
Suena el teléfono y es Adolfo, todavía tras las rejas
desde que una pataleta del poder lo condenara en la
Primavera Negra del 2003. Se le oye agitado. Unos
carceleros, cuasi-analfabetos, le impiden recibir los
libros y revistas que le llevó su esposa en la última
visita. La lista de los “peligrosos” textos retenidos
incluye las publicaciones católicas Palabra Nueva,
Espacio Laical y unas reflexiones espirituales de San
Agustín. Sus compañeros de causa, Pedro Argüelles Morán
y Antonio Ramón Díaz Sánchez, se le han unido para
presionar de la única forma que pueden: rechazar el
magro sustento que ponen sobre sus bandejas. Hasta que
no les dejen pasar el alimento de las letras, evitarán
la insípida ración que los mantiene vivos.
La desconfianza que provocan los
libros entre los guardianes de la prisión de Canaleta me
ha recordado al colombiano Jorge Zalamea y su
poema-novelado “El Gran Burundún Burundá ha muerto”. Un
dictador, temeroso del lenguaje articulado, condena a
sus súbditos a un mundo sin comunicación y sin
literatura. Para hacer que se cumpla su mandato de
silencio, recluta a todos aquellos a quienes ofende la
palabra. Convoca, para formar sus huestes de censores, a
“los incapaces de fervor, a los que carecen de
imaginación, a los que jamás se hablaron a sí mismos,
(…) a los que pegan a las bestias y a los niños cuando
no entienden sus miradas…”.
Los peones que hoy retienen los libros
de Adolfo forman parte de esas mismas falanges de
interventores iletrados. Carceleros de la expresión,
intuyen –tal y como lo comprendiera el Gran Burundún-
que la condición humana y “la rebeldía que la sigue,
tienen su fundación en la palabra articulada”. Sospechan
que cuando Adolfo, Pedro y Antonio se sumergen en un
ensayo o en un cuento los barrotes se esfuman, la cárcel
se aleja y logran sacudirse sus enormes condenas. La
“instrucción” recibida por los guardianes de las
cárceles cubanas les alcanza para saber que un libro es
algo extremadamente peligroso.
1914 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,18,2008

Se iba a llamar Gea y vendría a
aliviarle a Teo la carga de ser el único niño de la
casa. Con ella hubiera vuelto a preparar purecitos de
malanga, hervir pomos en la noche y lavar tandas de
pañales. Sólo que al pensarlo mejor, Gea se quedó en el
deseo de otro hijo que no tuve. Me proyecté veinte años
más adelante, con los mismos problemas habitacionales de
hoy y con dos hijos casados que traerían a vivir a sus
conyugues a nuestro apartamento. En un principio, los
tres matrimonios trataríamos de mantener la armonía,
pero las peleas llegarían inevitablemente.
Nuestra casa sería como tantas, donde
habitan varias generaciones y una sorda batalla se
desarrolla cada día. El refrigerador quedaría dividido
en tres zonas y las parejas harían el amor en voz baja,
ante la proximidad de las otras camas. Llegarían los
nietos a compartir la habitación con los abuelos –en
este caso mi marido y yo– y a hacerles sentir que ya les
estorban a los más jóvenes. Los niños pasarían una buena
parte del tiempo en el pasillo o en la calle, a causa
del poco espacio disponible en el hogar. Se harían
adolescentes y buscarían pareja, nuevos potenciales
inquilinos para esta casa a punto de reventar.
Si antes de los huracanes Gustav e
Ike, mi generación y la de Teo debían esperar cuarenta
años más para tener una vivienda, ahora el plazo ha
traspasado los límites de una vida humana. Junto a las
tejas y las ventanas que se llevaron los vientos también
salieron volando nuestros sueños de tener un techo
propio. Donde no hay recursos para devolverle lo perdido
a los damnificados, qué pueden esperar los que ni
siquiera tenían algo.
Sin sentimentalismos: Gea se ha
esfumado del todo de mi vida, ahora sí que no habrá
espacio para ella.
3066 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,17,2008

Agosto y septiembre han sido una
prueba dura para las tan esperadas reformas económicas,
que parecen haber naufragado antes de siquiera levar
anclas. “Tienes que tener confianza en la gestión de
Raúl Castro” me exhorta una amiga al ver mi persistente
recelo. “Pronto se van a implementar nuevas medidas” me
aseguró, la misma señora, hace casi tres meses. Ella
pertenece al grupo de los que esperan que los
gobernantes puedan solucionar nuestros actuales
problemas –una buena parte de los cuales los han creado
ellos mismos con sus prohibiciones absurdas–. Yo, soy
del piquete de los escépticos.
La duda me viene de algo que es “el
pecado original” del gobierno de Raúl: que no ha sido
electo por el pueblo, sino que es fruto de una sucesión
sanguínea y dinástica. No fue escogido teniendo –al
menos– un contrincante y, para mí, un nombramiento sin
alternativa no es una elección.
El actual Presidente no propuso un
programa, no se comprometió ante sus electores y eso
hace que no tenga que rendirnos cuenta. Las tan
necesarias medidas pueden tardar un año o un quinquenio
porque no le va en ello su puesto. Alcanzó, sin
competidores, la tentadora manzana del poder. Ahora
puede comérsela sin prisa, pues nuestros votos no han
sido el camino que lo ha llevado a conseguirla.
2722 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,13,2008

Un personaje de cuello gordo y
portafolio en mano aparece cada miércoles en el programa
humorístico “Deja que yo te cuente”. El mismo espacio
donde el profesor
Mente Pollo –ya
descrito en este Blog- suelta sus perogrulladas de sabio
diletante. Lindoro Incapaz es el director de una empresa
ineficaz y tiene un auto, con matrícula estatal, que
jamás usa en beneficio de los trabajadores.
Impecablemente vestido se acerca a sus subordinados y
les advierte con ironía: “A mí me complace complacer”.
Sus kilos de más y su elegante traje azul oscuro
contrastan con el aspecto desaliñado y la
improductividad de todo el taller “Bartolete Pérez”.
Este prototipo de jefe ostenta una
frase que ha logrado insertarse en el vocabulario
popular. Justamente, el epíteto con el que se refiere al
ineficiente, apático y mal pagado grupo de reparadores
de electrodomésticos que él dirige. Con su sonrisa
Colgate llega y les pregunta “¿Cómo está este
aguerrido colectivo?” a la par que anuncia alguna
tarea impostergable o un nuevo absurdo burocrático.
Lindoro Incapaz no es la caricatura de un dirigente,
sino la suma de muchos de ellos, el retrato con tonos
humorísticos de los que tienen algo de poder.
Por estos días he evocado
frecuentemente al regordete director de empresa y su
lenguaje triunfalista. En medio de una gripe, provocada
por la lluvia que entró por todas las ventanas de mi
casa, escuchaba en mi pequeño radio de dinamo a muchos
Lindoros Incapaces. Hablaban precisamente de un
“aguerrido colectivo”, donde yo sólo veo caras
desesperadas. Llamaban a la calma y a la resistencia,
desde sus cuellos gordos, desde sus autos secos. Algunos
–los de más poder- sin personarse si quiera en los
lugares del desastre y a través de una línea telefónica,
intentaban hacer promesas tan huecas y vacías como las
del personaje satírico.
Nuestros Lindoros Incapaces no quieren
reconocer que la situación de emergencia creada por
Gustav e Ike no es sólo culpa de los fuertes vientos y
las lluvias, sino también del desastre productivo y
habitacional que arrastraba esta Isla desde antes. Hoy
en la mañana, después de dos horas de cola, pude comprar
cuatro libras de boniato y un pedazo de fruta bomba, sin
ver en la fila a ningún espécimen de dirigente. Para la
carne de cerdo, hay que sacar turnos en la madrugada. En
las tiendas en pesos convertibles las neveras vacías
apestan por los pollos y las carnes que se echaron a
perder. El tema alimentario toca fondo y aunque mi casa
soportó los vientos y en mi zona no hay grandes estragos,
la gente sólo sabe preguntar por comida. La subida del
precio del combustible ya provocó que los taxistas
privados duplicaran sus precios, por el tramo que antes
costaba diez pesos ahora debemos pagar veinte. Pero la
tele no ve ese lado de la crisis, sino a un pueblo
enérgico y “aguerrido”, que hace votos de confianza y
esperanza ante las cámaras.
¿Qué harán los Lindoros Incapaces
cuando las consignas, gritadas hoy frente a los
periodistas, se vuelvan frases de descontento y protesta?
¿Se esconderán entonces –con una reserva de comida- en
el interior de sus portafolios?
3109 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,11,2008

El meteorólogo principal de la
televisión cubana, José Rubiera, anunció que ninguna
nueva tormenta tropical o huracán se ha formado en el
océano Atlántico. El alivio recorrió los más de ciento
once mil kilómetros cuadrados de esta Isla. Al menos por
unos días, el corredor de ciclones en que nos hemos
convertido se tomará una pausa. No se ha disipado, con
esa noticia climatológica, la pesadumbre y el
desasosiego que tenemos ante el futuro inmediato. A
pesar del triunfalismo que muestran nuestros telediarios,
donde se habla de un “huracán de recuperación”, los
cubanos estamos muy preocupados.
Por una parte, se acaban de esfumar
todas las ilusiones de quienes esperaban un repunte
económico en los próximos meses. Nos estamos despidiendo
incluso de algunos productos como el plátano, el mango,
el aguacate, las viandas y los cítricos que demorarán
años en retornar a sus –ya elevados– precios actuales.
Después de cuatro días sin electricidad y sin suministro
de agua, los vecinos de los 144 apartamentos de mi
edificio aguardamos por un suministro gratuito de agua
potable y la distribución subsidiada de comida elaborada.
Algunos ya han gritado por los balcones su inconformidad,
a la que yo respondí con un provocador “!Viva Raúl!”,
que casi me cuesta un linchamiento.
Ni el mercado en pesos convertibles,
con sus engordados precios, da abasto a la demanda de
los habaneros desesperados. El huracán Ike ha puesto más
en evidencia las profundas diferencias sociales entre
los que pueden disponer de una reserva alimentaria,
tablas y radio de baterías y aquellos que dependen
exclusivamente de la gestión oficial. Los antecedentes
de cómo se apaga con los meses la ayuda estatal a las
víctimas de desastres naturales, hacen que las personas
no quieran promesas, sino soluciones inmediatas. La
voracidad por tomar ahora lo que mañana quizás ya no se
oferte hizo que los habitantes de un pueblo de Pinar
del Río se liarán a machetazos para alcanzar las 100
tejas de asbesto cemento repartidas desde un camión.
Falta humildad en quienes deberían
hacer todo lo posible para dejar entrar la ayuda
humanitaria a Cuba. Una medida muy bien recibida sería
que la Aduana Nacional liberara de impuestos todos los
kilogramos de medicinas, ropa y alimentos que los
familiares emigrados quieran traer a la Isla. Sin
embargo, en lugar de eso, los cubanos amanecimos en
medio del ciclón con una subida del precio del
combustible y de algunos productos de primera necesidad.
Se rechazan ayudas sin contar con la opinión popular y
se permiten inspecciones de unos a la par que se les
niega a otros hacer lo mismo. La imagen de un militar
venezolano llegado a Cuba para “hacer una inspección de
los daños” –palabras textuales– contrasta con los
remilgos para aceptar algo similar de países de la Unión
Europea (con excepción de España y Bélgica) o de Estados
Unidos.
Las preguntas del momento son: ¿Cuál
es la prioridad del gobierno cubano: los principios
políticos o el bienestar de los que han perdido todo? y
¿Qué prefiere el gobierno norteamericano: cumplir el
requisito formal de la inspección, o que el auxilio
llegue a los damnificados? Los ciudadanos no vamos a
esperar a que ambos gobiernos se pongan de acuerdo. La
diplomacia popular les puedes dar la sorpresa de actuar
más rápido y con más eficiencia.
2514 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,11,2008
Los que tienen el plan de viajar en los
próximos meses a Cuba y quieran dar su ayuda solidaria,
les recomiendo transportar en su equipaje algunos
kilogramos para entregar directamente a los damnificados.
Aunque todo puede ayudar a estas familias que han
perdido sus posesiones, hay ciertos objetos y recursos
que son prioritarios:
- Pastillas para potabilizar agua.
- Vitaminas, todo tipo de
analgésicos, termómetros, curitas, sales de
hidratación oral, jeringuillas desechables, algodón,
spray para asmáticos, aspirina, paracetamol e hilo
de sutura.
- Ropa de todo tipo, incluso ropa
interior y zapatos.
- Material escolar, especialmente
libretas y lápices.
- Baterías recargables, linternas y
radios portátiles.
- Elementos de aseo: jabón,
dentífrico, champú y cepillos de dientes.
- Ropa y objetos para bebé.
Recuerden que hay niños que se han quedado sin
siquiera un biberón.
Una recomendación a tener en
consideración: es preferible,siempre que sea posible,
hacer llegar la ayuda directamente a los necesitados.
Entrega personal o a través de amigos es lo más seguro.
244 opiniones »
Escrito por:
Yoani Sanchez en
Generación Y ,
Septiembre,8,2008

La Habana estaba ya en fase de alerta
ciclónica cuando regresé el domingo después de un
periplo por Pinar del Río. Pocas veces me he alegrado
tanto de ver los puentes elevados de la calle 100 y
Boyeros, como después del desfile de estructuras
destruidas que percibí en el occidente. A ambos lados de
la carretera se podía comprobar el lugar por donde
pasaron los vientos superiores a 200 kilómetros por hora,
justamente en la zona entre Los Palacios y San Diego. La
vegetación seca, doblada en la dirección de las rachas
más fuertes y cientos de casas sin techo o en el piso.
Hasta el resistente marabú sufrió con el huracán, más
que con todos los publicitados planes para eliminarlo.
Gente llorando su suerte, con la casa
en el piso y las fotos de la infancia destruidas por el
agua. Un bicitaxista mandó a sus hijas a casa de una tía,
porque no tenía dinero para pagar el costo de 9.70 pesos
que exhibe cada teja de asbesto cemento distribuida a
los damnificados. Desolación y duda ante un futuro que
ya tenía tonos sombríos, pero que ahora se tiñe –con
razón– del peor de los ocres. Cosechas en el piso, sin
ninguna compañía aseguradora que responda por ellas.
Efectos electrodomésticos comprados en el mercado
informal que ni siquiera pueden ser declarados como
perdidos, pues para el Estado nunca existieron.
La indefensión del ciudadano ante
estos eventos climatológicos es apabullante. Un martillo
cuesta prácticamente el salario de un mes y disponer de
tablas y clavos es un lujo del que pueden hacer uso unos
pocos. Sólo queda una opción cuando llegan los ciclones:
evacuarse y dejar las pertenencias más voluminosas a
merced del temporal. Lo más difícil de procesar para los
que queremos ayudar es la ausencia de un camino civil
que haga llegar las donaciones a las víctimas. Las
estructuras de distribución del Estado no pueden
despojarse de la indolencia y la mala organización que
muestran en el resto de las actividades económicas. El
camino de las Iglesias es escogido por muchos, pero le
falta infraestructura y personal para llegar a todas
partes.
La tarde de ayer domingo conversamos
con los integrantes del equipo de Convivencia y otros
miembros de la incipiente sociedad civil pinareña, sobre
cómo llevar ropa, comida y medicinas a los perjudicados.
Desafortunadamente, todas las posibilidades han sido
desmontadas a lo largo de años en que los ciudadanos
cubanos hemos perdido nuestra autonomía ante un Estado
sobreprotector y autoritario. Si un grupo de personas
pudiera acopiar ayuda, el problema sería trasladarla
hacia las zonas de desastre y repartirla sin que una
delación los haga terminar detenidos. De ahí, que la
iniciativa más viable es el envío de dinero en efectivo,
por parte de los familiares emigrados, a sus parientes
en Cuba. Los que residimos en la Isla, y queremos echar
una mano, debemos personarnos en las áreas devastadas y
entregar directamente allí nuestras donaciones.
“Cualquier cosa ayuda” me dijo un señor hipeando de la
tristeza, mientras me enseñaba su casa –ya paupérrima
antes del ciclón– y ahora en el suelo.

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