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UNA FUERZA INVENCIBLE
Por Ernesto Díaz Rodríguez
Secretario General de
Alpha 66
Vicepresidente de
Unidad Cubana
Faltan muy pocos días para que se
cumplan 50 años del arribo de Fidel Castro al poder. Hace sólo unos
meses, a consecuencia de su deplorable estado de salud, su hermano
Raúl lo sustituyó, ocupando el cargo de presidente vitalicio del
régimen totalitario. La medida no fue sorpresa para nadie. Desde
hace muchos años Castro lo había escogido. A pesar de su
desenfrenado alcoholismo y su reducida inteligencia, era quien más
se le parecía en su vocación de odio y en su espíritu tiránico.
Desde entonces Cuba se debate, sin
aparente salida, en la misma encrucijada. Para el cubano que no goza
de los privilegios que genera el poder castrista, nada ha cambiado.
Continúan las arbitrarias detenciones, el maltrato a la población
indefensa, el hambre, el deterioro progresivo de la asistencia
médica y la galopante corrupción en todos los niveles
gubernamentales. Y sabemos que nada va a cambiar mientras no seamos
capaces de imponerles el cambio. Porque bajo la opresión de un
régimen comunista sólo el desafío generalizado de un pueblo en lucha
por la libertad es capaz de hacerlos reflexionar y obligarlos a
generar los cambios necesarios.
Ojala este año que está próximo a
comenzar sea el decisivo. El año de esa toma de conciencia que nos
haga entender las posibilidades reales que tenemos los cubanos para
derrocar a la tiranía que nos ha robado la libertad y el derecho a
la prosperidad. La tiranía que por cinco décadas ha robado la
felicidad y la paz a la familia cubana. Si nos empinamos a la altura
de las circunstancias y cerramos el puño con coraje y verdadero amor
patrio, no nos resultara difícil descubrir que somos una fuerza
invencible y que el poder de los Castro es demasiado débil en sus
estructuras físicas y morales para acallar nuestro espíritu en
rebeldía. Sólo con la inclaudicable decisión de ser libre y
rebelarse con fuerza arrolladora contra la opresión un pueblo es
capaz de romper las cadenas, y lo que es más importante aún, merecer
el derecho a ser libre y el respeto y la admiración de otros
pueblos.
Alpha 66, que ha luchado
ininterrumpidamente desde su fundación, hace más de 47 años, no ha
perdido la fe en el pueblo de Cuba. Porque somos parte de ese
pueblo, sobre los arrecifes de la Isla y en sus campos y montañas
muchos hombres de Alpha 66 han vertido su sangre generosa con amor y
patriotismo. Y a pesar de que las circunstancias y los cambios
políticos en esta hermosa nación donde residimos temporalmente una
buena parte de los cubanos exiliados nos impongan obstáculos,
nuestra disposición siempre será la de continuar en la lucha de cada
día por defender los derechos de los que sufren todo tipo de
violaciones y de atropellos físicos, psicológicos y morales en
nuestro desdichado país.
Junto a los cubanos de la Isla están
nuestros pensamientos y están nuestro dolor y nuestras alegrías.
Junto a ellos están nuestras razones y nuestras esperanzas de un
futuro mejor. La libertad de Cuba no es una simple quimera, ni es
sólo un ensueño de paz espiritual y de felicidad largamente
acariciado: Es una realidad palpable. Una estrella radiante, al
alcance de todos los buenos cubanos, chisporroteando luz en los
fértiles surcos de la Patria.
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