Quienes
atiborramos nuestra adolescencia con
la producción cinematográfica estadounidense –la única que
podíamos disfrutar en el Paraguay bajo Stroessner, dominado por
los narco-generales anti-comunistas- tenemos recuerdos
imborrables de una escena de Scarface, donde Al Pacino concurre
a Bolivia para conocer al acaudalado narcotraficante “don Sosa”.
El educado y caballeresco capo mafioso cumplimenta a Tony
Montana (a quien personifica Al Pacino), presentándole a uno de
sus socios, quien resulta ser el Ministro de Defensa de Bolivia.
Eran escenas que sólo pertenecían a la fantasmática de Hollywood
y a la imaginería popular de estos países sudamericanos,
creíamos, aunque no restábamos crédito a que podían darse en las
altas sombras del poder, ahí donde los imberbes de clase media
no teníamos lugar.
Sólo a estas caricaturescas parodias, pensábamos, podíamos
asistir, en las imágenes de Al Pacino interpretando a Montana, a
Marlon Brando en El Padrino, o en una popular serie televisiva
de aquellos años, Miami Vice, que por ironías del destino hace
pocos años grabó parte de su versión largometraje en Paraguay.
El tantas veces nombrado como mesiánico predestinado para
redimir de sus males al Paraguay, nuestro inefable héroe el
obispo Fernando Lugo, se hizo cargo de la escena política para
superar todas nuestras expectativas.
Uno de los primeros escándalos de su gobierno se desató cuando
se descubrió que había designado jefe de inteligencia de la Fuerza Aérea a un coronel que
había sido arrestado y enjuiciado, siendo condenado a cuatro
años de cárcel, por tráfico de cigarrillos y –presumiblemente-
drogas, en Argentina. Ver:
http://www.ultimahora.com/notas/200715-Ben%C3%ADtez-Liseras-queda-a-disposici%C3%B3n-del-Comandante-en-Jefe
El segundo caso fue el del hijastro de su secretario Miguel
López Perito, David Yinde,
filmado y arrestado recibiendo dinero sucio en pleno congreso de
transportistas, hoy enjuiciado por trafico de influencias y por
enriquecimiento ilícito. Ver:
http://www.lanacion.com.py/noticias-248551.htm
Y en lo que pareció una versión de Miami Vice que superaba a la
versión fílmica, el mismo jefe máximo de la policía fue
sindicado por la prensa y sus colegas como cabecilla del
narcotráfico. Por si fuera poco, se lo involucró con el terrible
asesinado de las dos hijas y la esposa de un camarada. Ver:
http://www.ultimahora.com/notas/248130-Esto-no-va-a-terminar-as%C3%AD,-asegura-el-comisario-Salcedo
Al caer la tarde del lunes 17 una explosión había sacudido la
casa de un camarada del comandante de
la Policía Nacional, Viviano Machado. A causa
del estallido fallecieron
las hijas del comisario Edgar Salcedo:Larisa Magalí (16) y
Gianina (19). La madre de ambas jóvenes, Norma Pastor de Salcedo,
fue llevada al Hospital del Quemado, donde tras permanecer en la
sala de terapia intensiva algunas horas, también falleció.
Como en Scarface, desde el mismo celular corporativo de
la Policía Nacional, destinado al comandante,
se hizo una llamada para recriminar a Salcedo que su personal
estaba negociando con un cargamento de cocaína incautado,
metiendo sus narices en una mercadería cuyo tránsito no le
correspondía cuestionar.
El máximo jefe de la policía paraguaya, hombre de confianza del
obispo Fernando Lugo y de su ministro del Interior Rafael
Filizzola, quienes lo habían apañado en incontables ocasiones
pese a las denuncias, se evidenciaba así como metido hasta el
cuello en el letal enredo.
Aún cuando el caso cobraba estado público, y la prensa
internacional se hacía eco, el gobierno del obispo se mostró
reacio por varios días a deshacerse de su jefe de policía y
hombre de confianza, a la sazón cabecilla del narcotráfico.
La prensa paraguaya, anestesiada por las fuertes sumas que
fluyen en publicidad desde la secretaría de Comunicaciones
oficial del gobierno, que duplican en volumen a las que gastaba
el gobierno anterior, tomó con apatía la noticia y pronto
encontró otros temas de los cuales ocuparse.
Un buen guión para la próxima película de Soderbergh, sin
ninguna duda.
JEFE DE
LA POLICÍA,
JEFE DEL NARCOTRÁFICO
Mantén cerca a
tus amigos, pero más cerca a tus
enemigos es una célebre frase de Marlon Brando, caracterizando
el papel del capo mafioso Vito Corleone en El Padrino, y
pareciera ser tomada como lema por las actuales autoridades de
Paraguay. Eso si dejamos de lado la realidad imposible de
ignorar de que los integrantes del gobierno en este país
sudamericano siempre se encuentran en el limbo entre el bien y
el mal, donde es común encontrar juntos y revueltos a criminales
y agentes del orden.
Cuando era alrededor de las 19:30 del lunes 17 una explosión
sacudió la vivienda del comisario de la policía paraguaya Edgar
Salcedo, y a causa del estallido fallecieron sus hijas Larisa
Magalí (16) y Gianina (19). La madre de ambas jóvenes, Norma
Pastor de Salcedo, fue llevada al Hospital del Quemado, donde
tras permanecer en la sala de terapia intensiva algunas horas,
también falleció.
Una opinión versada en el tema advirtió a través de los medios
locales que para la explosión pudo utilizarse peróxido de
acetona (TATP, por sus siglas en inglés) un explosivo muy
utilizado por narcos y suicidas en Medio Oriente, conocido
también con el nombre de Mother of Satan (Madre de Satán) debido
a su alto poder destructivo, y por no dejar rastros visibles. La
acetona es un producto que los narcotraficantes manipulan con
frecuencia, y un episodio vinculado al tráfico de drogas había
sido el preludio de la tragedia.
El comisario Salcedo y su hermano, el también comisario Ramón
Salcedo, participaron activamente en la detección y el decomiso
de un cargamento de cocaína proveniente de Bolivia, en el Chaco,
en los días previos.
La operación se realizó al margen de la Secretaría Nacional
Antidrogas, cuyos puestos de vigilancia sospechosamente no
detectaron un camión que transportaba un voluminoso cargamento
de más de 200 kilos de cocaína.
Aparentemente, el comisario Édgar Salcedo tuvo participación en
la denuncia del cargamento, dado que su presencia en el
operativo no correspondía por motivos jurisdiccionales, y su
destino natural era Pedro Juan Caballero, distrito de Paraguay
siempre vinculado con el narcotráfico. Sí era el área de
jurisdicción de su hermano Ramón, asentado en el Chaco.
La historia creció en dramatismo cuando la abogada Teresa
Escobar denunció amenazas telefónicas el sábado, ante una
comisaría de su localidad, según informaron los medios esta
semana. La denunciante era la esposa de Ramón Salcedo, hermano
de Edgar Salcedo y también policía.
Según la denuncia, un hombre que se identificó "como un
comisario fuera de servicio", le indicó que habían decomisado
una carga que no debían (10 kilos de cocaína en el Chaco), y que
lo pagarían con sus vidas, de acuerdo a la versión fiscal.
Posteriormente trascendió que la amenaza provino del mismo
hermano del comandante de la Policía Nacional, Viviano
Machado, Vidal Machado. Para mayor escándalo, la llamada fue
realizada desde una línea perteneciente al mismo comandante de
la policía, un hombre considerado como ficha política del actual
gobierno encabezado por el clérigo-presidente Fernando Lugo.
De acuerdo a la denuncia, el hermano del comandante llamó desde
el celular corporativo de la Policía Nacional, destinado
al comandante, para recriminar a Salcedo que su personal estaba
negociando con un cargamento de cocaína incautado.
Viviano Machado confirmó posteriormente que su hermano, Vidal
Machado, fue el que realizó la llamada al comisario Salcedo,
aunque negó las amenazas.
La policía ignoró todas las denuncias, algo comprensible en
Paraguay cuando afecta al hermano de un alto jefe uniformado, y
hombre de confianza del actual gobierno. El resultado fue una
tragedia que costó la vida a las dos hijas y la esposa del
comisario.
Episodios de este género no son nuevos en Paraguay, donde por lo
general oficiales de la policía y el ejército, con la SENAD, la DINAR y la DEA norteamericana, coordinan sus tajadas
con lo incautado.
La desaparición de parte del dinero de una transacción, sumado a
los afanes de la DEA de constituir un poder paralelo en
Paraguay con oficiales desvinculados de la SENAD, ya habían acabado con el
asesinato del general paraguayo Rosa Rodríguez en las calles de
Asunción, el 10 de octubre de 1994.
Lo nuevo del episodio es que se produzca bajo la batuta de los
hombres escogidos por la mitra mesiánica para redimir al
Paraguay, un digno cofrade de Paul Marcinkus, nuestro héroe
Fernando Lugo. law
http://luisaguerowagner.blogspot.com/2009/07/links.html