No es de sorprender que en el programa "Mesa
Redonda", de la Cuba castrista, una vez más hayan
atacado a Alpha 66, acusándonos en esta ocasión de
habernos convertido en una organización "disidente",
por la sola razón de proclamar, sin temor alguno,
que nuestra disposición era de solidaridad y apoyo
decidido a todas las fuerzas de la oposición que
dentro de la isla luchen por alcanzar un sistema de
paz y de justicia, una genuina democracia, desde una
posición de dignidad, sin componendas ni
claudicaciones. Porque para Alpha 66 no es práctica
aceptable mendigar de rodillas espacios de libertad,
sino reclamar con honor lo que como seres humanos
nos corresponde a todos los cubanos. Nadie mejor que
ellos, los de la camarilla gobernante, tienen plena
conciencia de que Alpha 66 nunca ha sido,
tampoco, una organización que practica la violencia
contra personas indefensas y mucho menos terrorismo.
Simplemente, ante el desafió de un gobierno de
fuerza, que sí llegó al poder asesinando y
aterrorizando a la población cubana, con secuestros,
y bombas en establecimientos públicos y en cines y
teatros, asumimos nuestro papel histórico cuando no
quedaban otras alternativas para intentar derrocar a
un enemigo fuertemente armado y atrincherado
( ¡hasta con misiles atómicos! ). Nuestra lucha fue
una lucha limpia y frontal, enfocada exclusivamente
contar objetivos militares. Fue un esfuerzo sin
precedentes en sacrificio heroico y dignificante,
que mucho nos honra a pesar de las tergiversaciones
del enemigo, cobarde y desmoralizado. Fue con el
tronar de los cañones que George Washington y toda
una legión de valientes conquisto la independencia
de esta gran nación, cuna de la libertad , el
progreso y el respeto a las instituciones
democráticas. Fue al filo del machete de Antonio
Maceo, junto a la consigna de Máximo Gómez de la
tea incendiaria, mezclada la fuerza con la
inteligencia y la pureza de José Martí, que entregó
su vida por amor a Cuba y a la paz en Dos Ríos, los
ingredientes básicos de liberación quienes dieron a
nuestro país su independencia y su soberanía. Fueron
muchos otros, luchadores heroicos por la libertad en
nuestra nación y en diversas partes del mundo,
nuestra fuente de inspiración y ese anhelo
irrenunciable de ser hombres libres.
La deuda de gratitud con quienes nos proporcionaron
esa maravillosa libertad, de quienes lo dieron todo
con extraordinaria sensibilidad humana y el más
noble idealismo nos obliga a asumir
responsabilidades similares y a luchar con todos los
medios a nuestro alcance. Y eso es lo que, a través
de los años ha venido haciendo Alpha 66 sin
dobleces y sin reparar en riesgos ni en sacrificios.
Nuestra historia deja bien claro esa vocación por el
bien, ese espíritu de lucha contra las oprobiosas
fuerzas del mal, aniquiladoras de todos los derechos
y de la dignidad humana. Son nuestros principios
como un sol resplandeciente, como un mar apacible o
una noche coagulada de estrellas. Somos hombres de
fe quienes integramos las filas de Alpha 66,
humanistas y revolucionarios, como el Apóstol de la
Independencia de Cuba. Revolucionarios, así
sencillamente, que nada tiene que ver con quienes
han hecho o hacen "revolución" (así entre
comillas) para garantizar sus ilimitados privilegios
personales e implantar dictaduras aniquiladoras,
donde se mezclan y entretejen vergonzosamente las
filosofías y las prácticas del comunismo ateo con la
estrategia aniquiladora de Adolfo Hitler.
Personalmente no tengo duda alguna de que da haber
triunfado Castro y su camarilla de matones en 1939,
la proclamación que marcara el rumbo político de su
revolución (no de la nuestra) hubiese sido, en vez
de Patria o Muerte, Nazismo o Muerte, como fórmula
mágica de imponer una voluntad perversa y
desmoralizante. Los hecho lo demuestran. Ahí está la
epidemia de cárceles infectando la libertad y la
justicia nacional a todo lo largo y ancho de la
isla. Ahí están los campos de concentración, al
estilo de Hitler, tachonando de luto y de tristeza
a la dignidad nacional. Ahí está el fantasma, el
fantasma terrible que debiera asustar y avergonzar
por su silencio cómplice a la humanidad, de las
decenas de miles de inocentes que han perdido la
vida en el fatídico corredor de la muerte en que se
ha convertido el Estrecho de la Florida, para
quienes lo arriesgan todo en un intento desesperado
por tratar de escapar de las miserias materiales que
impone el sistema y de la asfixia del terror
gubernamental, mucho más grave aún y censurable. Ahí
está la relación documentada, con nombres y fechas,
de las más de 10,000 víctimas a las que se les
arrancó impunemente la vida en los paredones de
fusilamiento, en sustitución de las cámaras de gas
(¡eso sí es TERRORISMO!, así con mayúscula). Y en no
pocas ocasiones tan sólo por el simple delito de
negarse a ser viles, a ser incondicionales.
No importa, en fin, que en la mal llamada "Mesa
Redonda Informativa" nos califiquen de terroristas o
de disidentes, o de agentes de la CIA y del
imperialismo norteamericano. Alpha 66 es otra
realidad viviente y palpitante. Es lo que han
escrito sobre el arrecife de la Patria encadenada
con sudor y con sangre, sangre generosa y valiente,
sangre irreductible torturada. Sangre que hemos
arrancado a nuestras venas para fecundar con amor la
semilla de la libertad. Eso somos, más allá de los
viles calificativos, más allá de las maquinaciones
de un enemigo sin escrúpulos, que no ama a Cuba ni a
su pueblo infeliz, sino a los beneficios que les
proporciona un poder corrompido y deshumanizado.
Alpha 66, en fin, es el corazón de nuestro pueblo
oprimido, eres tú cubano al que te arrebataron a
punta de pistola el derecho a vivir con dignidad en
tu propia tierra y te impusieron con sana un
destierro fértil en lo material, pero lacerante en
el dolor de la ausencia de las verdes palmeras y los
cañaverales. Eres tú, y son todos los que en nuestro
país luchan por la libertad que no tienen, por la
esperanza perdida, por romper las cadenas de una
tiranía sangrienta, oprobiosa y desmoralizada.