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MEDITACIONES SOBRE EL 4 DE JULIO
Por Ernesto Díaz Rodríguez Secretario General de Alpha 66 Vice-Presidente de Unidad Cubana.
Hoy es 4 de Julio, para mí la fecha más importante en
la historia de los Estados Unidos de América, la
patria de George Washington y de Abraham Lincoln. La patria de
Ronald Reagan y de Franklin D. Roosvelt. La patria de los héroes del
Departamento de Incendios de New York, que entregaron sus vidas
generosamente en intento sobrehumano por rescatar a las víctimas
atrapadas en los escombros y el fuego, cuando el vil atentado a las
“Torres Gemelas”. La patria, en fin, de mis hijos y de los hijos de
mis hijos. La patria hermosa de todos los norteamericanos.
Como cubano agradecido, por encima
de las ataduras del espíritu a ese hermoso arrecife donde tuve el
privilegio de nacer, se me antoja decir que en lo más sublime de mis
sentimientos he llegado a sentirla como parte de mi patria también.
Y por esa razón cada día está en mis pensamientos el deseo de paz y
felicidad para este pueblo, generoso y noble en su naturaleza, y
solidario en la ayuda a reconquistar la libertad a aquellas naciones
que sufren de gobiernos tiránicos, aunque en no pocas ocasiones,
lamentablemente, el sentido de esa solidaridad sea distorsionado a
consecuencia de un enfoque erróneo o mal intencionado, de los
propios medios de comunicación norteamericanos.
Hoy es 4 de Julio, fecha histórica
del nacimiento de esta gran nación en su independencia y soberanía.
Han pasado muchos años desde aquél 4 de Julio de 1776, cuando
florecieron los árboles de la libertad, el progreso y la justicia, y
se abrió para los norteamericanos el inmenso portón de la
democracia. Desde entonces no han cesado los retos y los sacrificios
en la lucha por garantizar la preservación de esos valores
fundamentales de que son merecedores los seres humanos. Los Estados
Unidos sufrieron la agonía de una guerra civil, devastadora, pero
que dio sus frutos con la abolición de la esclavitud y fortaleció
las raíces para hacerse invencible, una vez cicatrizadas las heridas
y fundirse los corazones en un solo sentimiento de confraternidad
nacional. Las dos Guerras Mundiales, Corea, el controversial
conflicto de Viet Nam, -por no haber dado los frutos nacesarios-,
enfrentamientos todos que tuvieron un elevado precio en sacrificio y
en pérdida de vidas de valiosos soldados de la patria. Pero ahí
está la grandeza, están los gestos concretos de solidaridad, la
satisfacción del deber cumplido en el compromiso inevitable con la
historia cuando una nación es líder y potencia más importante del
mundo.
Hoy es 4 de Julio, día
de fiesta, y debiera serlo para mí también de alegría. Pero he
preferido meditar en silencio y dedicar mi mejor pensamiento a esos
héroes que arriesgan su vida en las emboscadas arterias de Irak, en
un esfuerzo supremo por llevar la felicidad a ese pueblo infeliz,
acosado por jaurías sangrientas. Prefiero, sencillamente, sentirme
parte de ellos, en mi conciencia y en mi solidaridad espiritual, y
desearles que regresen a casa enarbolando con orgullo las banderas
de ese triunfo definitivo que no tardará en llegar.
Felicidades en la fecha de la
Independencia para todos los norteamericanos. Dios bendiga a esta
gran nación en este día y siempre, y la ayude a preservar sus
valores y sus instituciones democráticas.
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