Hoy en víspera
de mi cumpleaños cuarenta y ocho desde la celda 1232 te escribo
estas esquelas; si en mis testimonios desde esta caja donde me
han obligado a vivir injustamente por casi diez años encuentras
en ellos algún beneficio para la humanidad, publícalos.
Recuerdo cuando comencé la
prédica de Gandhi y Thoreau algunos dijeron que andaría por las
calles de La Habana con un taparrabos como Gandhi. Cuando conocí
estas palabras dichas en forma despectiva sobre mí solo sonreí,
porque sabía que estaría en esas condiciones, pero no por las
calles de la Habana, sino en cautiverio infinito que tendría por
sufrimiento. No se equivocaron aquellos que utilizaron la burla
para humillarme, porque desde la humillación de un hombre en
taparrabos resalta el reflejo de la dignidad humana sobre la
barbarie.
Cuando me preguntas cómo estoy, y te digo que resistiendo, es
porque el medio donde me encuentro es demasiado agresivo para un
hombre civilizado que está en la cárcel por defender magnificas
ideas de amor: La Promoción de Los Derechos Humanos y la defensa
de la vida.
Por eso doy gracias a Dios todos los días al levantarme, porque
en esta oscura soledad sé que Él está conmigo. Continúo la
lectura de los salmos, las oraciones y ayuno todas las semanas,
veinte cuatro horas todos los viernes, desde que estoy en
prisión, más se hace necesario que los cubanos dentro y fuera de
Cuba se unan en comunión con el Dios Bíblico en sus atributos
divinos, el principal atributo otorgado por Él a los humanos es
la Libertad, porque estamos hechos a su imagen y semejanza, Él
rechaza las ideas injustas.
Te exhorto a que ese día 20 de Julio, día de mi cumpleaños,
comiences la recogida de firmas en Cuba y en La Comunidad
Internacional para lograr que el Gobierno de Cuba ratifique y
ponga en práctica los Pactos Internacionales de Derechos Humanos
en nuestro país, sin Derechos Humanos no alcanzaremos la
dignidad y la libertad de los cubanos, la vida se vive con
dignidad y cuando falta esta cualidad debemos buscarla.
Recuerdo cuando un tiempo atrás en la cárcel castrista de Pinar
del Rió (kilo 8) estuve al borde del enloquecimiento por el
aislamiento torturador en un medio agresivo de reos enfermos
mentales, sin visitas familiares, sin alimentos, sin ropas,
durmiendo y escribiendo en el piso con un mochito de lápiz, sin
luz , todo lo hacía en el piso. También usaron la burla de que
me convertiría en un japonés, gracias a Dios mi fe aumentó aún
más para continuar la obra humanitaria que realizo desde la
cárcel.
A pesar de que fui criado ateo, con una fuerte influencia de la
escuela pública, todas son así en Cuba, cuando comencé en la
escuela de medicina pude ver y estudiar las células y sus
estructuras. Al principio del estudio de sus membranas, quedé
maravillado y empecé a comprender la vida; ante la plenitud de
esta magnífica obra microscópica solo pensé: ¡hay un Dios! Dos
años más tarde tuve por primera vez una Biblia en mis manos. No
la entendía, más me gustaba leerla, yo no sabía si visitaba a
la persona poseedora de la Biblia por ella o por el sapiente
libro o por las dos cosas, con éstas conocí la felicidad. Aunque
el camino al Señor fue un tránsito más prolongado que el de la
disidencia, no obstante hoy puedo decir con seguridad que soy
feliz con Dios y también en la disidencia, les envío un fuerte
abrazo a todos los que siguen iluminados en busca de la verdad.
Aunque
nunca celebre el día de mi cumpleaños, por no ser cómodo,
recuerdo con nostalgia como tu y mi madre se preocupaban por
cantarme un Happy Birthday más.
Hoy siento que el mejor regalo de cumpleaños en el lugar que me
encuentro son las bendiciones de Dios al traer solidaridad a los
oprimidos. Fiax la Luz Deo.
Tu esposo que te ama,
Dr. Oscar Elías Biscet
15 de Julio del 2009