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Crisis en Honduras Cnel. Horacio Fantoni
Sin dudas el caso de Honduras será de estudio obligado en las cátedras de relaciones internacionales del futuro. Un Presidente corrupto a todas luces, es retirado del poder por medio de mecanismos propios y previstos en el derecho constitucional de ese país. Tal vez haya sido un exceso el sacarlo fuera de fronteras "en pijamas". Pero es un exceso demostrativo del celo con que la ciudadanía (representada en los partidos políticos, incluso el del depuesto presidente) supo defenderse de este sujeto y sus pretensiones continuistas, expresamente prohibidas en la Carta Fundamental. Con qué derecho otros países pretenden inmiscuirse en los problemas internos de un país soberano, es lo que en el futuro intentarán dilucidar generaciones más lúcidas. Y cómo, por defender a un vociferante y legalmente destituido ex-primer mandatario, han puesto en riesgo la seguridad de los ciudadanos hondureños, es otro misterio que aquellas deberán tratar de comprender. A todas luces, todos los organismos del Estado Hondureño, incluida la Corte de Justicia y el Parlamento, fueron contestes en la legalidad de lo actuado. Y dieron garantías totales al llamar a elecciones libres el próximo mes de noviembre para entregar el gobierno al que resulte electo por el Pueblo. Aceptaron de igual manera el control de veedores internacionales para estas elecciones, para asegurar al mundo su legitimidad. Por su parte, en ningún momento aparecieron las fuerzas militares como protagonistas de algo parecido a un golpe militar. Se limitaron a obedecer el mandato legal disponiendo la salida del ex-presidente del país y luego regresaron a sus bases, continuando con sus funciones de costumbre. Si se mira a la comunidad internacional, son muchos los países miembros de la ONU en donde no hay tantas garantías para demostrar una auténtica vocación demócrata como en Honduras. Sin embargo, los mismos que hoy condenan a este pequeño país, muchos de ellos integrantes de esa lista de gobiernos no tan confiables, nada dicen en estos casos. Y las potencias con pretendida vocación de líderes, que deberían señalar claramente las diferencias entre unos y otros, son las que aparecen defendiendo en primer lugar al ex presidente rechazado por sus conciudadanos. Es una imagen muy pobre de su liderazgo la que dan en esta ocasión. No es edificante ver a las grandes potencias apoyar a regímenes con serias carencias democráticas en contra de otro que quiso ejercer su derecho de defensa de las Instituciones. Al actuar así, se nos figuran como manejadas en sus decisiones internacionales, por personajes del ámbito internacional no muy recomendables. Y eso, para una gran potencia es inadmisible. Honduras da al concierto internacional de naciones, una lección de dignidad y autorrespeto, como pocas veces se ve últimamente. Su proceso hacia las elecciones de noviembre sigue firme y decidido. A pesar de los obstáculos internacionales que se le ponen en el camino. Parece ilógico que algunos integrantes de la ONU ya estén anunciando su desconocimiento a las autoridades que surgirán de ese Acto. Se establece un peligroso antecedente de intromisión externa frente a procesos nacionales legítimos. Intromisión que debería provocar la repulsa, sobre todo, de los pequeños países que ven en el respeto del derecho internacional la base de su sobrevivencia. De otra manera, la lectura que se saca de esta situación es que se está a merced de lo que opina un clan de convicciones fuertemente antidemocráticas, que se valen de los mecanismos que la propia democracia les brinda, para debilitarla. Es desconcertante ver a los líderes mundiales apoyar el lado equivocado. Haciendo ficción histórica, es como si los ciudadanos alemanes hubieran rechazado las pretensiones hegemónicas de Hitler, lo hubiesen destituido legalmente pese a haber sido elegido por mayoría y el resto de las naciones de aquella época hubiese hecho causa común para reintegrarlo al poder. O el Duce en Italia. De Fidel Castro no decimos nada porque nadie lo eligió...pero aún así, se le admiró y se le reconoció como "presidente" al igual que a su sucesor ¡de su misma sangre! Y hay muchos ejemplos más de la Historia, esa que se dice siempre que enseña como proceder en la actualidad, pero a la que nadie parece mirar cuando se debe decidir algo trascendente. Es de temer que la situación en Honduras se agudice y la presión internacional, luego del fracaso reciente de las negociaciones, se haga tan insoportable para las autoridades hondureñas, únicas dueñas de la legalidad en aquel país, que se vean compelidas a deponer su resistencia y acatar a los poderosos. Poniendo fin a la defensa a ultranza de sus derechos que se los ve realizar. Si es así, se agregará una perla más al collar de ineptitudes que los líderes mundiales han demostrado en los últimos tiempos. Su incapacidad de ver la realidad subirá otro escalón. Y la verdadera democracia, paralelamente, descenderá uno más. De la capacidad de resistencia del Pueblo Hondureño; de su defensa de la autodeterminación de los Pueblos; de su valor y coraje cívico, dependerá que esto no suceda. Estamos con ellos. Minas, octubre de 2009 Cnel Horacio Fantoni
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