Yo le temo al cansancio; que me queden
fuerzas aún para ser: he ahí el problema.
Donde la vida su pabilo quema
veo mis brujas de Macbeth que me obseden.
¡Que gota a gota de este vaso rueden
tiempo y posibles por lograr, del tema
que soy! Si en el encargo del poema
me han echado a vivir manos que pueden
ordenar con un gesto de infinito,
y soy yo el instrumento, necesito
ser no sólo promesa ante el oráculo.
Si empeño mi existencia con la nada,
dadme esta guerra, pero dadme espada,
no sólo espina, herida oscura, obstáculo.