He de decirte adiós. Será un instante
cuya imagen me acude diariamente,
y anticipa el agobio de la frente
como si lo tuviera aquí delante.
Espejismo de un mal que, aunque distante,
cercano está: futuro en mí presente;
paradoja en el tiempo: actual y ausente,
ya es huella en la pupila alucinante.
Gozo que se diluye en el reproche
de mi espejo interior, tu amor existe
como una estrella al margen de la noche.
Doy, con feliz dolor, aliento en vano
a la osadía de este amor, y es triste
verlo con tu sonrisa de la mano.