Amor llegado tarde, que apareces
entre las despedidas otoñales
y en los atardecidos litorales,
con destiempo de auroras, amaneces.
¿De qué raíz inoportuna creces
y sobre el surco seco haces señales
de espiga nueva sobre pedregales,
y la tierra baldía reverdeces?
¿Qué reclamo de inédita ternura
me incitas a iniciar desde mí mismo,
con el goce y temor de la aventura?
Como incentivo intemporal me ofreces
retar a la hermosura y al abismo:
amor llegado tarde, me amaneces.