¿Recostado a qué estrella
vino tu nombre?
¿Qué resonancia mágica
se me enreda en las letras con que te nombro,
y va creciendo en ondas
tu nombre fabricado con retazos de sueño?
Así, cruzando como un astro de misterio
bajo la noche improvisada,
miro tu nombre andar por las aceras.
Tu nombre de relente,
traducido a milagro, lo he traído al poema.
Y así, casi sin voz, desde tus labios
quiero darlo a la noche eterna.