IV (Del viaje sin regreso)
Hofheim está sentado a la sombra del Taunus.
Las montañas le tienden sus manos amorosas.
Baja desde la cima un aire lento
a murmurar sobre las cosas.
Es primavera en Alemania
y está la libertad en las flores abierta:
me he asomado a la vida de pronto
por esta puerta.
En la tarde vino el ocaso
con su saudade,
y su contradictorio sentimiento
me invade.
Tierras del mundo que ignoraba.
Pienso en el Rhin brumoso donde hay
castillos y leyendas:
canta a lo lejos Lorelai.
Y aquí en Hofheim me empino en el hombro del Taunus
para tocar estrellas.
La noche ha descendido lentamente
dejando en todo sus huellas.
Hofheim, pueblo pequeño,
donde he vuelto a asomarme a la vida.
Se quedan mis amigos:
me arrastra el viento de la despedida.
Una tira del alma se me queda,
también, en el Taunus prendida.