La angustia de quererte y de perderte
deja mi soledad desconsolada,
porque llena la vida con la nada,
nada que es vida semejante a muerte.
Convulsionado mundo en mundo inerte,
de abulia el alma hace una lucha airada,
con agresiones de mi propia espada
y mala suerte con mi propia suerte.
Es tal esta catástrofe inaudita,
que hasta este amor, de aliento interminable,
contradictoria esencia lo limita.
Porque el destino nos lo dio de modo
que aún, yéndose, es de signo irrenunciable,
y en él se encuentra, aunque se pierde, todo.