Ha vuelto Amor. Y su regreso ha sido
la costumbre de ayer, que no el regreso;
y fue la bienvenida el mismo beso
como si nunca se me hubiera ido.
Amor tan diferente y repetido;
siempre en aurora y, sin embargo, preso
del vago cerco del crepúsculo. Eso:
crepúsculo en aurora contenido.
A tanto amor es imposible muerte:
amor que estás clamando nueva vida
desde el instante mismo de perderte.
Por eso no fue extraño ver su abierta
sonrisa en el umbral reaparecida,
porque entornada le dejé la puerta.