La
insuficiencia de inversiones privadas productivas y en servicios
paraliza el desarrollo social y económico de nuestro país,
siendo los impuestos el mayor obstáculo a su crecimiento. Para
impulsar las inversiones, el monto invertido debe ser computable
como pago a cuenta del impuesto a las ganancias y para mejorar
los salarios debe liberarse del IVA a la
canasta básica de alimentos y medicamentos.
Toda
inversión requiere personal para ser operada y dar
frutos. Es una generadora simbiótica de nuevas oportunidades de
empleo.
La
conjunción de inversión y empleo, aumenta la producción con
destino a nuestro reducido mercado interno y al colosal mercado
externo.
Existen
2.500 millones de personas en el mundo que son potenciales
consumidores de nuestros productos. Si Argentina duplica sus
exportaciones, la población ingresará en la
senda del bienestar y la esperanza. Para hacerlo, deben
eliminarse los impuestos y trabas a las exportaciones
y reintegrar a todas las exportaciones los impuestos que
gravan la producción.
La
disyuntiva de la Nación es mantener los actuales impuestos que
alimentan la ineficiencia y corrupción estatal, impiden el
progreso nacional y el mejoramiento de vida
de la población o eliminarlos para el bien social y rescatar de
la pobreza a los indigentes.
Es inmoral
e inaceptable, un Estado dilapidador en una sociedad pobre.
11/03/10
Dr. Marcelo Castro Corbat
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