Ilusiones
Complicadas
Enrique Guillermo
Avogadro
Abogado
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"Ilusiones del viejo y de la vieja
"van quedando destruidas en la arena"
Villalba/Braga
- Delfino ("Palermo")
La
encuesta que publicó el jueves Datamática, cerrada el 23 de mayo
de 2010, dio por tierra con la maniobra del kirchnerismo para
"vender" una imagen creciente y ganadora a la opinión
pública.
Aún hoy,
cuando la situación internacional continúa favoreciendo a la
economía argentina y el consumo -léase venta de televisores,
electrodomésticos y automóviles- sigue siendo incentivado por el
Gobierno a costa de enterrar el futuro de los jubilados, la
imagen negativa de cualquiera de los integrantes de esta
siniestra pareja más que duplica (57%) los números positivos
(23%), esos mismos que, producidos por empresas pagadas para
dibujar encuestas, intentan atraer votos al derrotado carro
electoral de don Néstor.
A pesar
de que mis sufridos lectores conocen mi posición respecto, ya
que saben de mi certeza de que no nos será dado ver la foto de
doña Cristina entregando la banda y el bastón a un sucesor ajeno
al universo de gangster que comandan, les propongo recordar qué
está pasando, en los campos político y económico, en esa
realidad cotidiana que, día a día, parece complicar las
ilusiones de don Néstor de alcanzar el soñado 40% que, frente a
una oposición dividida y atomizada, le permitiría evitar la
segunda vuelta electoral.
No fue,
precisamente, un dato menor el triunfo del neo-alfonsinismo
sobre el aparato radical encabezado por Storani y Moreau, porque
ello habilita una verdadera asociación del centenario partido
con la Coalición Cívica y con su aliado, el socialismo de Binner.
Si la caída en la imagen de Cobos, vinculado por los operadores
de la ex Coordinadora a los perdedores del domingo pasado (pese
a los esfuerzos realizados hasta por Ricardo Alfonsín para
despegarlo de la derrota), la gestación de una candidatura
fuerte de la centro-izquierda, que podría llegar a recibir hasta
los votos del Proyecto Sur de Pino Solanas.
La
segunda muestra de que la realidad está cambiando, y llevándose
las ilusiones de don Néstor, fue el acuerdo que firmaron todos
los líderes del Peronismo Federal. Ese acuerdo, que aún tiene
aristas importantes a discutir -ir o no a la interna del PJ y la
forma de decidir la propia candidatura unificada- implica que
Kirchner ya no podrá ofrecer, como marco para contener a la
tropa peronista, el aparato del partido sin contendientes
propios, sea que éstos vayan a internas provinciales o no lo
hagan.
Otro
factor complicante para el idílico cuadro que pretendió
construir el oficialismo es la ya manifiesta voluntad de muchos
de los "barones" territoriales de desvincular las elecciones
provinciales o municipales de las presidenciales. En resumen,
nadie tiene ganas de volver a pasar por lo sucedido en junio de
2009, cuando acceder a las candidaturas "testimoniales" implicó
para muchos de ellos perder el control de legislaturas y
consejos deliberantes. Y el recuerdo del famoso apotegma que
dice que "el peronismo te acompaña hasta la puerta del
cementerio pero no se entierra con vos" aparece cada vez más
presente en los sueños de esos "barones".
Hay una
frase de Perón que dice que todo peronista lleva un bastón de
mariscal en su mochila, y hay una realidad: en su historia, ese
movimiento no acompaña a perdedores. Don Néstor, desde que cayó
frente a un candidato recién nacido a la política nada menos que
en la Provincia de Buenos Aires, es un perdedor, a pesar de la
capacidad de daño que aún conserva.
El
Gobierno centró importantes expectativas en el éxito de las
festividades con que celebró el Bicentenario de la Revolución de
Mayo. Sin embargo, la masiva presencia de la gente en la calle
le reportó algunos datos negativos. El primero de ellos fue el
cariño con que la población asistió al desfile militar, pese a
lo desflecado del mismo. Y el segundo fue la forma en que el
pueblo, el electorado, recibió la fuerte imagen de disgregación,
de resentimiento y de falsedad que los actos oficiales
transmitieron de las conductas de la pareja imperial.
No
invitar los ex presidentes vivos, falsear la historia,
entronizar la foto del Che, no asistir al desfile militar ni a
la reapertura del Teatro Colón, así como el permanente
embanderamiento con abuelas, madres e hijos de la Plaza de Mayo,
fueron hechos que provocaron una profunda repulsa en una
ciudadanía que, contemporáneamente, mostró en las calles y
avenidas que puede vivir en paz, y que no quiere más crispación.
Algo de
ello traspasó la coraza que rodea la cabeza de don Néstor, y eso
lo llevó a cambiar su imagen habitual; pero disfrazarse ahora de
abuelito de Heidi no le servirá de mucho y, conociéndolo,
tampoco le durará. Por su parte, doña Cristina volvió a mostrar,
en sus habituales diatribas desde el atril presidencial, que
esos cambios fueron sólo cosméticos y que la matriz del
kirchnerismo sigue siendo conformada por el odio, por la
tergiversación de la realidad, por la persecución ideológica a
los opositores de todo tipo, comenzando por la prensa-
Otro
factor que puede transformarse en una piedra mayor en el camino
de rosas que soñaba don Néstor es el manifiesto acuerdo al que
llegaron las fuerzas opositoras en la Cámara de Diputados para
modificar el Consejo de la Magistratura y no renovar los "superpoderes".
Ambos constituyen las piedras basales del "modelo", pues le han
permitido, desde mayo de 2003, robarse el país y disciplinar a
propios y extraños.
Si bien
es cierto que, aún obteniendo la media sanción en la Cámara baja,
el proyecto tendrá que pasar por un Senado que el Gobierno -que
salió de compras a partir de marzo- puede controlar, será algo
digno de ver cómo se comporta cada uno de los senadores; aún a
los kirchneristas recalcitrantes les costará sostener que el
país aún está en crisis, para justificar los "superpoderes", o
la necesidad de mantener el control del Consejo en las
exclusivas manos del oficialismo.
Si esos
cambios finalmente se concretan, el resultado será que el
edificio delictual que don Néstor ha construido en los últimos
siete años comenzará a temblar desde sus cimientos, y que el
tirano de Olivos perderá sus facultades disciplinarias sobre
jueces, gobernadores e intendentes.
Veamos,
ahora, cuáles son las perspectivas en materia económica. Porque,
debo reconocerlo, seguramente el 2009 será un año excepcional en
la materia.
Lo
primero que debemos saber, para evaluar nuestro futuro inmediato,
es que todos nuestros vecinos están creciendo a un ritmo muy
superior al argentino. Para no ahondar en detalles, baste con
enterarnos que Brasil, nuestro principal socio comercial, creció
9% en la comparación entre el primer trimestre de este año y el
del año anterior. Eso que, en realidad, debiera ser una
bendición, puede transformarse en una pesadilla si el Gobierno
insiste con sus absurdas limitaciones al comercio bilateral.
Además, y si bien es cierto que los chinos tienen una paciencia
secular, y que su economía les permite "ningunear" a los que se
portan mal con ella, es muy probable que el viaje de doña
Cristina a Beijin en julio permita superar las dificultades que,
a raíz de los malos modos del Gobierno, se han suscitado con
nuestro principal comprador de aceite de soja. Con ello, gran
parte de los problemas autogenerados de nuestro comercio
exterior -me refiero, por ejemplo, a la prohibición verbal de
importar alimentos de elite impartida por don Moreno por orden
de don Néstor- se habrán visto solucionados.
También
es verdad que la inflación -esa bestia negra de todos los
economistas del mundo- beneficia al Gobierno, toda vez que le
permite ajustar salarios reales mientras recauda a lo pavote,
parece haber dejado de crecer a partir de abril.
Pero no
lo es menos que, por falta de inversiones externas e internas,
la incentivación del consumo -que don Néstor llevará al
paroxismo en los próximos doce meses- regenerará una espiral
ascendente que golpeará más, precisamente, a los más pobres, la
clientela natural del kirchnerismo.
Desde
otro ángulo, la falta de fuentes en las cuales buscar los
recursos que el festival de subsidios, las empresas privatizadas
y los planes sociales -para no hablar de ese fomento irrazonable
del consumo al que me referí antes-, obligará al Gobierno a
recurrir, cada vez más, al saqueo de las pocas arcas públicas
que quedan en pie, en especial la ANSeS.
Por lo
demás, la pretensión de Kirchner de revertir el ánimo de la
clase media urbana con los demenciales subsidios a la energía
-gas, electricidad y combustibles- muy difícilmente (a mi
entender, no lo lograrán) conseguirán el objetivo de mejorar la
su imagen.
Lo
mismo sucederá con el campo, y con las economías regionales, ya
que cualquier medida que pueda dictarse en su favor ahora
tampoco podrá alterar la percepción general, esa que está ya
convencida que, a poco de andar, el Gobierno volverá sobre sus
pasos y las actitudes expropiatorias (vía impuestos o directas)
resurgirían después de obtenido un triunfo electoral, en
especial con un Congreso nuevamente adicto.
La
euforia que está provocando la excepcional cosecha de granos, en
especial después de uno o dos años de sequía histórica,
provocará en 2010 el descorche de botellas en el Gobierno, nadie
espera que la performance se repita al año siguiente, con lo
cual el efecto de una economía teóricamente pujante sobre la
intención de voto en su favor tampoco se convertirá en una
realidad mensurable.
Todo
este complejo panorama producirá, en el ánimo de don Néstor y de
la mano de las encuestas que la ex SIDE pondrá a su alcance, el
furor al que nos tiene acostumbrados, y la acentuación de todos
los rasgos negativos del gobierno de la parejita.
Y es
por todo ello que, para terminar, me veo obligado a ratificar mi
pronóstico -tan agorero, al decir de algunos amigos- en el
sentido de que, cuando Kirchner confirme que no tiene chance
alguna de ganar las elecciones -con lo cual su riesgo de perder
la libertad y la fortuna se incrementará notablemente-,
producirá episodios dignos de figurar, en destaque, en la
historia violenta de los argentinos.
São Paulo, 11 Jun
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Enrique Guillermo
Avogadro
Abogado