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 TERRORISMO NEO-MARXISTA

EL CASO URUGUAYO

 

                                       Coronel® Horacio Fantoni


      

Instalados en la comodidad  del palco teatral de la Historia,  los cronistas del mañana contemplan hoy, con singular interés y aún en plena función, cómo los diversos actores de “El materialismo Histórico Triunfante” cumplen, con especial sincronización, cada uno de los roles  que el libreto les ha asignado.

¿Y el Director? Magistralmente, este rol lo ha ejercido, a lo largo de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, un grupúsculo que siempre permanece entre bambalinas. Nunca aparece en pleno escenario. Las luces y el ruido de las tablas, no son para ellos.

Pero desde que en 1848, Marx y Engels publican el Manifiesto Comunista, no han cesado en su labor.

Y aquí se termina cualquier similitud con una obra teatral: no hay en este caso un fin de la comedia. No reaparece el mundo real una vez que las luces se encienden y el telón marca el final de la función. En esta tragedia, lo que se lleva a escena es la vida misma.

Y como la fuerza vital es la que da sentido a la Creación de Dios, esta obra solo terminará cuando así lo disponga el Creador. Que es Quien Sólo conoce el momento en que habrá de ocurrir.

En nuestro pequeño país, el drama histórico se ha desarrollado acompasadamente al resto del mundo.

Considerado alguna vez como ejemplo de sociedad, no faltaron nunca sociólogos que nos consideraran a salvo de las intrigas internacionales. El propio Ernesto Guevara nos previno, cuando era ministro de la Cuba recientemente revolucionaria, en ocasión de su visita al Uruguay, en el paraninfo de la Universidad, acerca de la fortuna que poseíamos con nuestra democracia, que no necesitaba ninguna modificación “socialista” ya que teníamos, según él, un modelo social como ninguno en América.

Tal vez esto haya sido lo que disparó el ataque a esa estructura: para la mentalidad revolucionaria, si las condiciones no están dadas, ¡hay que crearlas!

Así, como algunas voces del espectro político “tradicional” tímidamente comienzan ahora a advertir, se permitió y hasta se alentó la entrega de la enseñanza a la dirección marxista, con la nefasta siembra de ideas antidemocráticas que esto aparejó. Tarde se lamentan ahora estos dirigentes, de cosas que han sido alertadas desde su principio. Teniendo como lema la teoría de que la democracia debe defender a capa y espada la expresión y difusión de todas las ideas, aún de aquellas disolventes para el propio Sistema, los dirigentes permitieron que la semilla marxista se plantara en todos los ámbitos educativos y de la cultura nacional.

Así, las pocas asociaciones estudiantiles realmente demócratas, como por ejemplo la UDER sanducera, fueron poco a poco desapareciendo ante el embate de las marxistas, como el CUDES de la misma ciudad.

La nomenclatura utilizada también era propicia para alentar confusiones: así como los estados comunistas satélites de la ex URSS se denominaban “Republicas democráticas”, en el caso de CUDES significaba “Centro Único de Estudiantes Sanduceros”, como proclamando que fuera de ellos, nada existía…

A nivel nacional, la FEUU universitaria se constituyó en un feudo izquierdista, desde donde se apoyó cuanto movimiento terrorista internacional hubo en el mundo, ante la pasividad y complicidad gubernamental.

Las Asociaciones de docentes, infiltradas por la semilla marxista, no hacían más que alentar las ideas destructoras que emanaban de los Centros del Comunismo Internacional.

De esta manera, aquellas viejas y republicanas lecciones de Educación Moral y Cívica, siguiendo el texto del fallecido Profesor Enrique Vescovi, que con tanta dedicación enseñaban los profesores de la materia, quedaron en el olvido ante la machacona propaganda izquierdista. Todo lo que era culturalmente afecto a las antiguas tradiciones democráticas republicanas del País, parecía obsoleto ante la marea roja que inundaba el mundo y de la que no escapamos nosotros.

Ver banderas cubanas y soviéticas ondeando en las casas de estudios, junto a retratos en las paredes de nefastos “próceres” como Marx, Lenin, Fidel y el Che, se puso de moda. Profesores que concurrían a dictar sus clases ostentando en sus solapas insignias cubanas, a nadie escandalizaban. Y todo esto a vista y paciencia de las autoridades que nada atinaban a enfrentar.

Junto con la enseñanza, la cultura nacional también cayó en manos de los cultores del totalitarismo comunista.

No hubo rama del arte que escapara a esta tendencia. Para trascender, los autores y artistas debían ser activistas o por lo menos simpatizantes comunistas o socialistas.

La intelectualidad uruguaya se puso, maniqueamente, a favor de los movimientos revolucionarios que azotaban el mundo y en especial, nuestra América.

Si no se era de Izquierda, había que ser realmente sobresaliente para ser tenido en cuenta y nunca, en primer lugar. Sobran ejemplos en la literatura nacional, en el canto folclórico y demás.

De igual manera, el movimiento sindical se transformó en un foro desde donde expandir las mismas ideas. En un país en donde las ideas marxistas eran minoritariamente seguidas  por la Población, no hubo sindicatos en los que sus dirigentes no las pregonaran.

Y el propio Partido Comunista, minoritario siempre dentro de la Izquierda, se vio desproporcionadamente representado en las cúpulas sindicales.

Así, poco a poco, nos fueron infectando la sociedad con sus ideas destructivas. Generalmente sin que los padres de familia lo advirtieran, trabajando a largo plazo, como expresamente lo enseñan sus textos fundamentales, siguiendo las teorías de sus referentes intelectuales.

Tenían la complicidad, ingenua e imperdonable, de los dirigentes políticos tradicionales que, debiendo enfrentar esta situación por su responsabilidad republicana, preferían mirar a otro lado, cuando no hacían causa común con los que justamente buscaban su destrucción.

Por fin, con el agua al cuello, luego de que se desatara la barbarie subversiva, con su ola de crímenes y violencia total, sobrepasada la fuerza pública para detener tanto desquicio, los representantes del Pueblo no tuvieron más salida que activar a las Armas de la Patria para conjurar el peligro.

Derrotadas las fuerzas terroristas, el proceso cívico- militar se abocó de lleno a la reconstrucción nacional.

Su década de actuación plasmó en el País el desarrollo en el orden.

La enseñanza volvió por sus fueros, el trabajo de los ciudadanos fue debidamente honrado y protegido, la cultura trató de armonizar los valores tradicionales con las necesidades más actuales.

Parecía que todo marchaba bien. Se cumplió con el cronograma político de vuelta a la Institucionalidad, ningún jerarca se eternizó en el poder, sino que se acataron, como lo marca el reglamento, los tiempos de relevo que marcaban los escalafones.

El vaivén de la economía, como siempre pasó en el país, sufrió la influencia de los más poderosos. Pero al final del período, el endeudamiento se correspondió con las obras realizadas. Obras, que son por otra parte, las que aún hoy sostienen la producción nacional.

Y si se compara este endeudamiento con el que vino luego, con el retorno democrático hasta el día de hoy inclusive, año a año, sale indiscutidamente triunfante.

Todo fue en vano.

Apenas recuperada la vida política normal, la puja de las fuerzas disolventes se afianzó más y más, y se redoblaron los esfuerzos para conseguir el objetivo deseado de la conquista del poder. Quedó claro que el paréntesis cívico-militar fue solo eso, una demora obligada.

Todo lo anterior, continuó su obra con más fuerza aún.

Cuando por fin se produjo el derrumbe del bloque soviético, simbolizado en la caída del Muro de Berlín, hace ya por estos días, 20 años, nuestros alborozados demócratas decretaron unilateralmente, el fin del comunismo.

¡Ahora sí!, libres de aquella amenaza de la que algunos pocos insistían porfiadamente en alertarlos, estaban listos para continuar su siesta cívica, seguros más que nunca que su confiada democracia nos protegería de todo mal. Y por supuesto, llegaba la hora de la venganza contra los que, convocados por el propio sistema, habían actuado en su defensa, derrotando la subversión.

El desfile de militares, policías y civiles en los juzgados dio como resultado la prisión para muchos de ellos, en lo que muchos consideran “detenidos políticos”, ahora por parte del gobierno electo. Incluso la situación insólita de Oficiales Militares extraditados a Chile para ser juzgados por caso en los que habían sido sobreseídos en nuestro país. Si añadimos que el gobierno ve impávido como su similar chileno lo ignora cuando se ofrece como garante para que estos oficiales retornen a cumplir su proceso en la Patria, el cuadro está completo.

Y llegamos así a los tiempos actuales.

¿Pueden hoy en día los cultores de estas doctrinas disolventes reivindicarlas públicamente? Sin duda que no, ya que aquella caída del régimen madre de la URSS les significó el derrumbe de sus argumentos. Quedaron en falsa escuadra, ya que fue evidente que sus ídolos moscovitas solo habían protagonizado siete décadas de persecuciones, decadencia,  desolación y muerte para sus poblaciones. ¡Realmente se les fue la mano a estos muchachos!

Los marxistas vernáculos debieron replegar sus medios urgentemente, reorganizarse y, aprovechando sus años de experiencia “revolucionaria” lanzar una contraofensiva que les devolviera su protagonismo.

Supieron utilizar aquella caída internacional a su favor. Sus escasos críticos, aliviados por lo que pareció el final del totalitarismo comunista, aflojaron sus prevenciones y les dieron rienda suelta.

Comenzó entonces la nueva etapa en la lucha por el poder “revolucionario”: Debían obtener las mayorías electorales que les permitieran llegar al poder en forma inobjetable para los defensores a ultranza de este sistema democrático. Para esto, dejarían por el camino incluso sus más caros conceptos:

“Los revolucionarios, por concepción,  buscan acabar mediante la violencia con el orden social existente, utilizando para ello sin vacilaciones todos los derechos democráticos que el régimen al que desean voltear les ofrece”

Aplicar esto abiertamente les sería funesto en el Uruguay a partir de 1984.

Por tanto, tomarían auge las ideas de los que ellos llamaban “reformistas”, refiriéndose a sus correligionarios que sustentaban la revolución por etapas, en la que se reconocían “aliados potenciales” en la “clase burguesa”, no debiéndoseles “espantar” con medidas y luchas radicales, sumamente violentas .

Así, lo que en principio combatían por ser opuesto a la irrupción violenta en la toma del poder, lo que sustentaban aquellos “reformistas”: “tránsito pacífico”, “eventuales aliados burgueses” y aún aliados  militares “progresistas”, pasó a ser la consigna  y salvo pequeñas agrupaciones “ultras” que aún hoy se ven actuar, las fuerzas de izquierda se abocaron con todo a su nueva estrategia.

Estas acciones se engloban en lo que hemos dado en llamar “neo-marxismo” o “neo-terrorismo marxista”

El objetivo ahora era la Urna electoral; de esta Arca Sagrada saldría el Poder que se les negó en nuestro País por la acción profesional de las FFAA, cuando utilizaron la violencia extrema.

Entonces,  Perogrullo lo sabe, quien quiera llegar al Gobierno, debe tener los votos. Y para tomar el Poder, en esta nueva filosofía, primero hay que lograr el Gobierno. ¿Dónde está la clave? ¡En los votos!

Y como con sus ideas, seguramente no lograrían adhesiones en masa (¡masa! ¡he ahí la palabra mágica!) antes debían “deculturizar” a la Sociedad.

Redoblaron esfuerzos en tal sentido. Lograron que los gobiernos elegidos del 84 a la fecha les cedieran cada vez más importantes parcelas de poder. Los rectores universitarios, los decanos de las facultades, los miembros de los consejos educativos, los organismos referentes de la Cultura Nacional, todos ellos, junto a los gremios de trabajadores y estudiantes, fueron copados por personas afines a la izquierda.

Los programas de estudio fueron un medio de influir en las mentes jóvenes, utilizados por educadores inescrupulosos.

Se fomentó la cursilería como manifestación cultural, a través de los medios de difusión.

Poco a poco, se convenció a la masa que el materialismo es lo que lleva a la felicidad. No se puede exigir responsabilidades que limiten “el pasarla bien”. No hay reglas de autoridad: todo el que intente ejercer la autoridad legítima, será tratado de “autoritario”

La policía es mala. Esto, aunque parezca delirante, ¡está escrito en las paredes frontales de las escuelas primarias!

El Estado es malo (si se opone a mis ideas “libertarias”)

La FFAA son malas. No sirven para nada, solo gastan los recursos necesarios para que el pueblo “la pase bien”  Objetivo: atacar su moral, desarmarlas, hacerlas inoperantes para su función constitucional, utilizarlas solo para tareas “de ayuda social”. Y aún así, resaltar su funcionalidad cuando cumplen tareas, hasta ayer denostadas, en el exterior, lejos, en la ONU…

¿Propiedad privada? ¡No! El colectivo es el propietario, los ciudadanos son solo usuarios de aquello que el Estado les entrega en usufructo, en cualquier momento revocable.

Si no se tiene dinero (que se logra honradamente por el trabajo) quedan dos soluciones: el Estado debe brindarlo o cualquier método es lícito para obtenerlo. Si delinquiendo para conseguirlo, por casualidad se atrapa al delincuente, éste no debe preocuparse; en esta nueva cultura, no es culpable. La Sociedad fue la que, al no ser “inclusiva” lo llevó a delinquir. Los culpables son los honestos ciudadanos, incapaces de brindarle las oportunidades de vida.

La política es mala. Sus líderes son todos deshonestos (menos los “progresistas”) Y como es algo muy complicado, solo hay que elegir aquello que los líderes “progresistas” indican que es bueno. ¡Cómo se facilita así la vida! No hay que estudiar nada, todo viene digerido por la mente iluminada de los líderes…”progresistas”

Por supuesto, el pasado de la Patria no interesa. Y seguramente fue protagonizado y escrito por personajes que solo querían la explotación de las clases oprimidas. Por lo tanto: la Historia es a partir de nuestra generación. Suprimamos hasta el recuerdo de aquellos hechos del pasado. Acabemos con los festejos patrióticos.

Y demos a  las palabras de los Héroes un sentido que favorezca las ideas de nuestro Partido…”progresista”

Por otra parte, nuestro País es solo un “paisito”. No vale la pena defenderlo, lo de afuera es mejor, más relumbrante, más “divertido”

La “decultura” es la reina: ¡hay que romper todo lo anterior! ¿Para cambiarlo por qué? No importa, ya se verá.

¿Las expresiones artísticas? Trascienden si sirven al movimiento…

¿La violencia? De a poco nos hemos acostumbrado a ella. No nos preocupa salvo si nos afecta personalmente. La Sociedad es indiferente al peligro para la comunidad. Ya las muertes que suceden a diario no espantan a nadie. Incluso la muerte de reclusos en las celdas, quemados como ratas en sus madrigueras, es rápidamente olvidada, cuando no festejada …

Nos hemos acostumbrado a matarnos entre nosotros. Con tal de robar el escaso peculio de un ciudadano, aunque sea anciano, lleno de años y de indefensión, lo usual es violentarlo primero e incluso acabar con su vida para facilitar la tarea…

¿Dios? ¡ha muerto! El Hombre es el centro de la Creación. Aunque esta misma palabra: “Creación” carece de sentido. La Humanidad es el resultado de una casualidad cósmica, apenas una curiosidad científica.

Por lo tanto el Hombre (y según la moda “la Mujer”) es omnipotente. Nada se le debe negar y tiene solo derechos. ¿Obligaciones? Solo aquellas que impulsen al “Partido”

¿Religión? Solo existe para lograr la sumisión de las personas y hacerlas obedientes a los designios de los “imperialistas”

Por lo tanto, hay que combatirlas. Especialmente a la Iglesia Católica, que se atreve a defender un ¡dogma! Que según ellos les fue revelado por un tal Jesucristo, que, habiendo sido un luchador social de su época, fue posteriormente a su muerte utilizado por las Jerarquías para perpetuar su poder, deformando sus ideas para favorecer sus intrigas…

Como la gente insiste con creer estos cuentos “de viejas”, cambiemos esas creencias por algo mucho más liviano: que cada uno crea en su dios como más le convenga. ¿Algo lo hace “sentir bien”? ¡Eso sin dudas es un dios!

Fomentemos las sectas, los animistas, los macumberos y todo aquello que trivialice la idea de Dios. Y por lo tanto…si no creemos en aquel Dios, Uno y Trino, Omnipotente y Creador…¡El Diablo no existe! Es otra creencia “castradora” con la cual la Iglesia ha avasallado mediante el temor a la Humanidad. ¡No hay más Infierno! Aunque Benedicto XVI diga lo contrario…

De ahí al hedonismo en su máxima expresión, no hay paso alguno. La vulnerabilidad de las almas se ha impuesto y los que intentan defenderlas, son denostados ácidamente…

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Terminemos por acá esta enumeración: Con lo escrito, apenas una muestra de la realidad que se ha vivido en nuestro País, tenemos ya los elementos para una clara concepción de lo que ha llevado a las transformaciones sociales que han ambientado el cambio social verificado en nuestro Uruguay. En detrimento, sostenemos, de la vieja Orientalidad, que fue el sentimiento rector de nuestra Patria durante casi dos siglos.

Esto ha llevado a que hoy, esta coalición que lleva en su seno la semilla de la anarquía, del desgobierno, de la violencia, del totalitarismo comunista; ya que todas estas ideas están incluídas en alguno de sus partidos integrantes; sea seguida por casi la mitad de la Población.

La anestesia mental lograda ha sido tal que, por ejemplo, fieles religiosos que se llaman a sí mismos “católicos”, acuden a los servicios dominicales y algunos incluso leen  las lecturas sagradas  proclamando la Palabra desde el Púlpito, siendo a su vez defensores acérrimos de esta coalición, que en su programa de gobierno, favorece explícitamente el aborto…Y todo frente a la pasividad del Sacerdote y del Pueblo…¿de Dios?, ¿es explicable esto?  Solo lo es si tenemos en cuenta lo puntualizado en este documento.

¿Entonces está todo perdido?

Concluimos estos argumentos, ya por demás extensos, diciendo claramente que NO.

En las manos de los formadores de opinión está revertir esta situación. Son tales los líderes políticos, los periodistas, los líderes sindicales , los Religiosos, los Militares, los maestros y profesores. Y sobre todo la Gente. Los padres de familia preocupados por la inseguridad en que se crían sus hijos. Por la falta de valores, deformante de la personalidad. Por la vía libre que se le da a la droga, al aborto, a las uniones homosexuales, al abuso del sexo libre, de la pederastia, a todas las plagas que aniquilan a una sociedad, como la Historia lo demuestra desde lo más antiguo.

Para ello hay que actuar con valentía. Y con compromiso. La clave es que cada uno cumpla con su responsabilidad a su nivel y denuncie claramente las arbitrariedades cometidas por el Poder.  Y que explique, también claramente, a todo el que de alguna manera tenga a su alcance, los verdaderos valores de la Patria y cómo están siendo avasallados por la intriga neo –marxista.

La vigilancia debe ser continua y celosa. Los líderes políticos DE TODOS LOS PARTIDOS que aún sienten a su Nación y ven cómo se la están robando, deben ser la vanguardia, por su inteligencia y los medios que tienen a su alcance.

Y el Periodismo no debe ser obsecuente. El amarillismo es una tentación contra la cual deben luchar permanentemente. La veracidad debe ser su norte.

Las Familias deben luchar por sus integrantes. Deben convocar a defender sus valores, sin miedo, valientemente, movilizándose tal cual hacen los disolventes, si es preciso. Ver a multitudes manifestándose pacíficamente por las calles, reclamando por seguridad, por la defensa de la vida desde su inicio, por una acción eficaz en contra de la droga destructora de los jóvenes y por tantos ideales que hoy son atacados, no debe ser una utopía.

Las fuerzas del orden público deben cumplir a cabalidad con su cometido, inmunes a toda acción política que represente el menoscabo de su tarea.

Y las Militares, deben cumplir con su misión y prepararse diariamente para el combate. Así lo exige la Constitución, democrática y republicana, que han jurado defender. Y uno de los atributos del combatiente, tal vez el más importante, es mantener la Moral elevada. He ahí el desafío para todos los que ejercen algún Comando, desde el Comandante en Jefe, hasta el clase Jefe de la más pequeña fracción.

Y por supuesto, los religiosos responsables de la salvación de todas las Almas, deben recordar siempre que ésta es, justamente, su principal tarea.

Claudicar con lo que ellos mismos llaman “el Mundo” o “el Siglo” para acompasar la doctrina a los tiempos modernos, es simplemente traicionar a Aquel que dejó el mandato de llevar Su evangelio a los confines de la Tierra. Y Su doctrina es inmutable, revelada, no pasible de cambio humano alguno.

Los Maestros y profesores deben seguir siendo los formadores del Civismo democrático. No deben renunciar a su hermosa y vital tarea, desmoralizados por un sistema que los desprotege frente a tanta violencia como deben enfrentar hasta adentro de sus aulas. Las generaciones de Orientales que están en sus manos educadoras merecen ser formadas en los valores tradicionales de la Patria. Y aunque muchos hayan sido formados en un sistema que privilegió la enseñanza de desvalores, su inteligencia y honradez cívica los debe impulsar en el buen camino.

No importa cuán difícil parezca revertir esta situación crítica que vive nuestro País. El primer paso es reconocer esta situación y tener el coraje de hacer todo lo posible para intentar cambiarla. Paso a paso, como lo hicieron los que llevaron a este caos, será posible recorrer el camino inverso. Y traer algo de sosiego a la sufrida Patria de Artigas.

Si no nos ponemos a la Obra con todas nuestras fuerzas, es una posibilidad cierta que se cumpla el viejo aforismo terrorista: “Ya no habrá Patria para nadie”…

Imploremos a Dios Nuestro Señor que no lo permita y que la Virgen María, patrona de los Treinta y Tres y del País, nos cubra con su manto y nos ayude en esta misión.

Y recordemos las estrofas que en este sentido escribió el Poeta de la Patria, don Juan Zorrilla de San Martín:

“¡Protege, oh Dios,  la tumba de los libres!

Protege a nuestra patria independiente

          Que inclina a Ti tan sólo,

Sólo ante Ti,  la coronada frente.”

 

Minas, 16 de noviembre de 2009                                                         Coronel® Horacio Fantoni

 

 

 
   

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