Asunto:
FW: General de la Naciòn
Asi es como debe presentarse
un Oficial Jefe, no como
muchos que agacharon la
cabeza, y se dejaron arriar
como ovejas.
POR QUÉ NO DECLARO
Ante todo, voy a hacer una
aclaración. En alguna parte
leí en ocasión del último
juicio que me hicieron, que
yo digo siempre lo mismo. Es
que mis acusadores vuelven
sobre lo que pasó hace 30
años.
Por cierto que digo siempre
lo mismo porque se trata de
lo mismo. Hay otros que
frente a lo mismo dicen
cosas distintas, según los
interlocutores,
circunstancias y
conveniencias del momento.
Habituados a este modo de
actuar, a mis acusadores les
debe sorprender
desagradablemente que yo
siga pensando igual frente
al mismo enemigo, a los
mismos episodios que ellos
produjeron y a los que ahora
nos retrotraen.
Me niego a declarar porque
estos juicios son
inconstitucionales.
La
Constitución Nacional señala
en su artículo 18, que
“Ningún habitante de la
Nación puede ser penado sin
juicio previo fundado en ley
anterior al hecho del
proceso, ni juzgado por
comisiones especiales o
sacado de los jueces
designados por la ley antes
de los hechos de la causa”.
La ley vigente cuando la
subversión marxista inició
el asalto armado a nuestra
Patria, era la Nº 14.029 –
Código de Justicia Militar.
Tan vigente estaba, que han
tenido que derogarla ahora,
por ley del Congreso, para
que, en el futuro, cesen sus
efectos.
Esa
ley designaba como mi juez
natural al Consejo Supremo
de las Fuerzas Armadas. Por
lo tanto, el tribunal que me
juzga es incompetente.
Además,
esa ley cumplimos y a ella
nos ajustamos las fuerzas
legales para enfrentar y
vencer al terrorismo
marxista, sin apartarnos de
lo que ella y los
reglamentos disponían y sin
cometer delito alguno. Con
esa ley, dice la
Constitución Nacional, debe
juzgarse nuestra actuación
en la Guerra
Contrarrevolucionar ia.
Finalmente,
por esa ley yo, como
Comandante, soy el único
responsable de la actuación
de mis tropas. Por eso, a
mis dignos subordinados de
entonces no se les puede
imputar nada, y menos,
privarlos de su libertad
como ilegalmente se ha hecho
con muchos de ellos.
Pero
no son estas las únicas
transgresiones cometidas
para llevar adelante estos
juicios. Para hacerlo, ha
sido preciso violar muchas
normas jurídicas, que
enumero a continuación sin
pretender agotar la lista:
§
No se nos ha aplicado la ley
más benigna.
§
Se nos han aplicado leyes
retroactivas.
§
Se ha ignorado la norma de
que si no hay ley, no hay
crimen.
§
Se ha tergiversado el
concepto internacional de
delito de lesa humanidad,
adjudicándonoslos, siendo
que nunca atacamos a la
población civil.
§
Se han violado las normas de
prescriptibilidad de la ley.
§
Se nos ha negado el
principio de legítima
defensa a pesar de que
actuamos en defensa no ya de
individuos sino de la
Nación, ante una agresión
dirigida y abastecida desde
el exterior.
§
No se ha aplicado el
principio de cosa juzgada.
§
Se ha aplicado al revés el
principio de la duda: en vez
de usarlo en beneficio del
acusado, se ha deducido su
culpabilidad sin pruebas.
§
Se ha hecho prevalecer
tratados internacionales por
sobre la Constitución
Nacional.
§
Se han anulado leyes y
decretos haciendo cesar
absolutamente sus efectos,
no a partir del momento de
su derogación, sino también
retroactivamente.
Pero además de esas
irregularidades, hoy se da
una paradoja grotesca. Los
terroristas marxistas que
conducidos desde el
extranjero asaltaron la
República en las décadas del
sesenta y setenta, porque no
creían en nuestras
instituciones democráticas y
querían cambiarlas por
grises organizaciones
marxistas, ahora aprovechan,
se refugian, y usan esas
mismas instituciones
democráticas que atacaron,
para juzgarnos a quienes las
defendimos. No hay más que
ver los nombres y los
antecedentes de los que nos
acusan para corroborar su
filiación ideológica.
Con el agravante de que su
propósito sigue siendo el
mismo: usurpar el poder para
cambiar nuestro estilo de
vida. Porque los
terroristas, derrotados en
el campo militar,
abandonaron la lucha armada
pero no la lucha política ni
su objetivo. Y siguiendo el
dicho de Lenin “la paz es la
continuación de la guerra
por otros métodos”
desarrollaron desde 1980 en
adelante, la táctica
gramsciana de infiltrarse en
todas las organizaciones del
país, dominarlas y
aprovecharlas para,
amparándose en las normas
democráticas, atacar la
República desde adentro y
destruir nuestra democracia
Representativa, Republicana
y Federal.
No
quiero prestarme al juego de
los terroristas que ayer
ponían bombas y asesinaban a
traición para transformar el
país en comunista, y hoy
pretenden ser y haber sido
pacíficos ciudadanos
democráticos y bajo esa
máscara persisten en su
oscuro objetivo.
El nuestro es el primer país
en el mundo en que los
compatriotas juzgan a sus
soldados victoriosos, que
lucharon y vencieron por y
para ellos.
Es incomprensible que las
Instituciones de la
República, para defender las
cuales luchamos, y que
existen porque triunfamos
nosotros, nos juzguen hoy
para regocijo y peor, para
facilitar el éxito de
quienes quisieron y quieren
destruirlas y reemplazarlas
por su burdo remedo
comunista.
Ya
que no puedo oponerme a
estas burlas a la
Constitución Nacional, ni al
proyecto de cambiar nuestro
estilo de vida, al menos no
quiero sumarme a ese doble
crimen.
No
declaro pues, como no lo he
hecho ante nadie que no
fuera mi juez natural, a
fin de ceñirme al
cumplimiento de la
Constitución Nacional hoy
permanentemente violada, y
para no ser cómplice en
facilitar a los marxistas el
uso de los medios legales de
la democracia para que nos
lleven al abismo de la
ilegalidad y la tiranía.
Por otra parte,
estaría faltando a mi deber
de soldado de la República
si me sometiera
voluntariamente a los
trámites de una justicia que
no es independiente.
Y
respaldo este aserto con el
reportaje al juez Díaz
Gavier que el diario La Voz
del Interior publicó el 27
de julio de 2008. En dicho
reportaje, titulado
“Probablemente, la Justicia
se ajusta a los poderes de
turno”, el periodista
expresa: “Se sospecha que la
Justicia se acomoda a los
gobiernos de turno.” A lo
que el juez responde: “¿Si
la Justicia se ha ido
ajustando a los poderes de
turno? Diría que es probable
que sí. Es posible que eso
ocurra… existen jueces que
son más sensibles al poder…
no puedo negar, también en
Córdoba,
que ha habido algunas
expresiones, no digo de
sometimiento, pero sí de
vinculación con el poder.”
En seguida, el periodista
pregunta: “¿El impulso y la
presión pública que realizó
Kirchner para acelerar los
juicios por la comisión de
delitos de lesa humanidad
hizo que ciertas causas se
aceleraran?” A lo que
contesta el juez: “Creo que
sí… la muy decidida toma de
posición del gobierno del ex
presidente Kirchner
precipitó algunos
acontecimientos y removió
algunas actitudes personales
de quienes no estaban y no
están dispuestos a llevar
este tipo de causas”.
Pregunta de nuevo La Voz:
“Sin la presión de Kirchner
¿Hubiera sido posible este
juicio?” Y contesta Díaz:
“Es difícil decirlo. Pero es
indudable que no hubieran
existido la celeridad y
prontitud que hoy, de alguna
manera, se les está
imprimiendo a estas causas”.
En este orden de
ideas, citaré también la
editorial de la Voz del
Interior del 27 de enero del
2009 titulada “Jueces con
miedo e inseguridad
jurídica” en la que el
diario dice: “Se tornan
harto difícil las
afirmaciones de la
presidente y de su esposo de
que el país posee una
justicia independiente.
Hasta resulta una grosera
irrisión. No pueden creer
sinceramente que una
justicia sometida al miedo
pueda ser una justicia
independiente” . “La reforma
del Consejo de la
Magistratura y la ley 25.990
de prescripción… son las
piedras basales de un
sistema jurídico y legal que
garantiza no solo impunidad
a quienes deben ser
protegidos por intereses
políticos, sino que también
condiciona gravemente la
libertad de acción de los
jueces.”
Abundaré en las
citas remitiéndome a una
editorial del diario La
Nación del 28 de enero de
2009 titulada “Cuando la
Justicia tiene miedo”, que
dice: “También es cierto que
Casación ha sido objeto de
duros cuestionamientos por
parte del kirchnerismo, que
acusó a algunos de sus
miembros de demorar los
juicios contra militares…
Todo esto confirma, que tal
como lo denunciara el
Presidente de la Asociación
de Magistrados, Ricardo
Recondo, existen presiones
del gobierno sobre los
jueces.”
Seré pues víctima
de esta inseguridad jurídica
con que se burla a la
República, se perturba la
vida de los ciudadanos, y se
abre el camino a la tiranía.
Pero no seré un títere más
de este teatro armado y
manipulado por los
guerrlleros de ayer.
Luciano B.
Menéndez
General
de División