VICTORIOSAS BANDERAS DE
COMBATE
Por Ernesto Díaz Rodríguez
Secretario General de Alpha 66
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Con una enérgica condena a la dictadura comunista de Cuba por el
premeditado asesinato del joven luchador Orlando Zapata Tamayo
y un
llamado a la unidad, al cese de la tolerancia internacional y a
la
intensificación del combate de las fuerzas opositoras dentro y
fuera de
Cuba, continuando con la tradición de nuestros guías
espirituales
Andrés Nazario Sargén y el Dr. Diego Medina, Alpha 66 acaba de
llevar a
cabo el evento de clausura de su IX Congreso Nacional. En
realidad fue
un acontecimiento muy exitoso, matizado por las múltiples
organizaciones de reconocido prestigio y trayectoria de lucha
que con
su presencia nos honraron. Por eso hoy podemos decir con orgullo
y
satisfacción que esa tarde del domingo 28 de febrero en el salón
principal del Renassaince Ballrooms en la ciudad de Miami, se
dio un
ejemplo de integridad patriótica y fervor en la causa que
durante
muchos, muchos años hemos venido defendiendo con amor y
estoicismo.
Somos un pueblo en pie de lucha, que a pesar de la obstinación y
el
poder de los hermanos Castro jamás hemos flaqueado en la
constante
defensa de nuestros derechos, ni en la fe de reconquistar la
libertad
arrebatada a nuestra infeliz nación por un grupo de ambiciosos
sin
conciencia ni escrúpulos. Y porque de nuestro lado están las
buenas
intenciones, el amor a la Patria y la razón, nada nos puede
detener, lo
que nos asegura que en un plazo ya no muy lejano los cubanos
vamos a
ser libres. ¡Que nadie lo dude! Vamos a ser libres por nuestra
voluntad, y juntos trabajaremos para que nunca, nunca más, quede
en
nuestro país un espacio para el despotismo, para la maldad, para
los
embaucadores y los demagogos que se ocultan tras el falso
disfraz de
libertadores para clavar el puñal de la traición e imponer a sus
pueblos un sistema de gobierno aniquilador de las libertades
fundamentales.
Con esta determinación, Alpha 66 convocó a su militancia, y
abrió
espacios de confraternidad a simpatizantes y amigos para quienes
siempre están nuestras puertas abiertas, y abiertos nuestros
brazos y
nuestros corazones. Fue un Congreso de reafirmación, de amor y
de
combate, dedicado a nuestro entrañable Eusebio Peñalver, ese
hombre
valiente y virtuoso; ese paladín de la libertad, defensor de las
causas
más nobles, que luchó sin descanso por la vindicación del
derecho a la
igualdad, a la paz, a la felicidad de la familia cubana. Un
hombre
sencillo, que transitó por la vida, con la humildad que
conformaba su
personalidad, pero con la hidalguía de un gigante de espíritu y
una
pasión por el sacrificio necesario que elevaba su frente y su
dignidad
más allá del sol, más allá del mismo cielo y las estrellas. Su
dolor
era su Cuba en la cruz, su Cuba encadenada, esquilmada y
oprimida,
llena de cárceles y campos de concentración. Y era su dolor las
muchas
humillaciones que sufrió de sus carceleros durante su largo
cautiverio
en las prisiones del régimen, por el simple color de su piel.
“Negro,
le dijeron en una ocasión en tono de burla, después que te
cortamos el
rabo y te apeamos de la mata, eres tan mal agradecido que te has
enfrentado a la Revolución”. ¿Y qué importancia tenía el color
de su
piel, me pregunto, cuando su alma era de una exquisita
transparencia?
Era, sencillamente, un ser dotado de nobleza, donde se resumían
todas
las virtudes y la más hermosa hidalguía, esa fuerza vital que
hace
perpetua la admiración por la grandeza de su obra y por sus
insuperables valores en su condición de ser humano. Por estas y
otras
muchas razones, en justa valoración la dirigencia de Alpha 66
decidió
dedicar éste, su IX CONGRESO NACIONAL, a honrar la memoria de
Eusebio
de Jesús Peñalver Mazorra. Una bofetada en el rostro del régimen
comunista de Cuba, de sus miserables dirigentes, de los
carceleros que
humillándole por su condición de negro, humillaron la conciencia
de su
pueblo, de toda una nación donde la única diferencia está entre
el
bueno y el malo, entre el virtuoso y el vil, entre el opresor y
la
víctima oprimida.
Muchos son los intereses, sabemos, que giran en torno a la
realidad de
Cuba. Muchas fuerzas externas envueltas en complicidad con la
tiranía
de los hermanos Castro. Empresas y gobernantes, intelectuales y
toda
una fauna de izquierdistas frustrados que con abominable
mezquindad
se empeñan en perpetuar una Revolución aniquiladora de toda
posibilidad
de subsistencia pacífica. Una mal llamada Revolución sustentada
en el
odio, el chantaje y la trampa. Una macabra Revolución que
encarcela y
mata, por vicio y cobardía, aniquiladora de toda prosperidad,
de toda
esperanza. Por eso, durante el proceso del IX Congreso de
nuestra
organización se acordó por unanimidad llevar a cabo una campaña
de
censura vigorosa contra todas las fuerzas foráneas que intenten,
por
intereses o afinidad política servir en complicidad a la tiranía
comunista de Cuba. Se acordó también, como era de esperarse, que
continuaremos apoyando con todos los medios a nuestro alcance a
los que
dentro y fuera de la Isla guardan injusta prisión por su amor a
las
instituciones democráticas, por defender el derecho que nos
corresponde
a ser libres, a la prosperidad, a la estabilidad y la armonía
nacional,
ingredientes básicos de la paz y de la felicidad en cualquier
sociedad
civilizada.
En Alpha 66 aspiramos a que nunca más una madre cubana tenga que
verter
una lágrima porque a su hijo infeliz le arrancaron la vida en un
paredón de fusilamiento, ni porque fuera devorado por los
tiburones
cuando intentaba alcanzar la libertad escapando de la isla
cautiva en
una frágil balsa. Aspiramos en Alpha 66 a que ningún otro joven
tenga
que inmolarse en dramática huelga de hambre, exigiendo que se
respeten
en nuestro país la dignidad del hombre, y cesen las
persecuciones, los
encarcelamientos arbitrarios, las violaciones sistemáticas a
los
derechos humanos. Esas son las razones por las que durante casi
cinco
décadas de lucha nos hemos mantenido firmes en nuestros
principios,
dispuestos al sacrificio, intransigentes en la determinación de
erradicar en su totalidad las caducas estructuras de un poder
que no
radica en la voluntad de su pueblo, sino en el filo de las
bayonetas y
en el más asfixiante terrorismo de Estado.
Descansa en paz, Eusebio Peñalver hoy podemos decir con orgullo
y
satisfacción. Descansa en paz, Orlando Zapata Tamayo. Junto a
todos los
mártires de nuestra amada Cuba, simbolizan ustedes dos
victoriosas
banderas de combate.