Search
English | Español | Deutsch | Русский
 
 Nosotros
Panorámica
Personal
 
Contenido
Transmisiones
Artículos
Documentos
Libros
 
Enlaces
Prensa
Organizaciones
 

 

 
 
 

 

* 1 8 1 0 – BICENTENARIO – 2 0 1 0 *

POR UNA MEJOR ARGENTINA

PARA RECUPERAR LA PATRIA

PARA RECUPERAR LA REPÚBLICA

__________________________________

 

Edición periódica                                                                                        Año 1   Nº 27                                                                                               18 de noviembre de 2009.

 

 CONTENIDO 

1. DESDÉN Y MENOSPRECIO       

2. REFLEXIONES DE UN ARGENTINO  II         

3. LOS CONFLICTOS.

                                                                       

1. DESDÉN Y MENOSPRECIO       

El 4 de diciembre de 1642 fallecía en Paris, Armand-Jean du Plessis, Cardenal duque de Richelieu. El 5 de diciembre de 1793 el cuerpo embalsamado del cardenal fue exhumado y decapitado. La Revolución Francesa no sólo privaba de sus cabezas a los vivos. También los muertos y hasta las estatuas de los reyes fueron holladas en medio de la barbarie y el despotismo; del caos y de la anarquía. Recién el 15 de diciembre de 1866 (setenta y tres años después) la cabeza y el cuerpo del cardenal pudieron descansar juntos y en paz en el cementerio de la Capilla de la Sorbona.

¿A nuestra República no le estará pasando lo mismo?  Cada cual arranque de la fecha que quiera y piense ¿Cuánto tiempo llevamos mutilando su cuerpo y su espíritu?

 La Iglesia y  todos los sectores racionales del país siguen advirtiendo sobre las consecuencias de la violencia verbal, moral y física en las que están inmersas tanto la política como los ciudadanos de la República

Durante la semana que pasó, las imágenes amargas de hombres y mujeres con sus hijos a cuestas, durmiendo muchas veces a la intemperie, haciendo durante horas colas vergonzosas frente a las oficinas del ANSES y de los Tribunales de Justicia para lograr iniciar los trámites que les permitan poder postularse para recibir el pago de la nueva limosna desorganizada de los Judas Pingüinos, lastimaron las retinas hasta de los observadores menos sensibles.

En esto sí hay que reconocer que los “K” son ecuánimes. Tratan con el mismo desdén y menosprecio a la gente de campo, a los pobres, a la oposición, a los periodistas, los militares, a los negros, a los oligarcas; en fin al que raye… y siguen las firmas. 

El único atisbo de organización lo pusieron los propios interesados a través de la fabricación de números precarios para mantener un orden mínimo. Las oficinas estatales y provinciales continuaron- sin despeinarse ni pestañar frente al incremento exponencial de la demanda de atención por parte del público- con sus horarios y modalidades de atención habituales.

Vuelve a quedar en claro que las decisiones de los Kirchner -aún esta que finalmente reconoce la existencia de inmensos bolsones de pobreza- se toman en todos los casos entre gallos y medias noches, sin estudios concienzudos  y siempre con un total y absoluto  menosprecio por las personas involucradas.

Mientras tanto, entre los sectores no gubernamentales, crece la coincidencia de que “El seguro universal no es tal, sino que se trata de otro plan focalizado del Gobierno para fomentar el clientelismo” y que “La única manera de evitar el clientelismo es separar la asignación universal de los niños de la condición laboral de los padres”.

Es que en resumen, con el plan como está,  casi un millón y medio de niños no tendrá ayuda estatal. 

 

2. REFLEXIONES DE UN ARGENTINO  II        

Por Guillermo V. Lascano Quintana                                                           Publicado en NOTIAR 

Desde hace ya demasiado tiempo se está tergiversando la historia y pretendiendo imponer un relato falso o sesgado de los acontecimientos ocurridos en la Argentina y en el mundo, de lo que surgen conclusiones erradas y visiones imaginarias, que dañan a la sociedad pues se asientan en mentiras.

Con una falta de realismo rayana en el suicidio social, se abordan, desde la ignorancia, cuestiones serias, con el desparpajo propio de la irresponsabilidad.

El desprecio por la verdad con que se abordan cuestiones trascendentes, se agrava por la intencionalidad de quienes pretenden imponer una moral relativista y superficial, contando con la complicidad, por negligencia, en algunos casos e intencionada en otros, de los medios de difusión, de intelectuales de pacotilla y de una juventud anestesiada y confundida, precisamente por los mensajes que recibe y los ejemplos que pululan.

Hoy me ocuparé del tema de las fuerzas armadas.

Es de una obviedad que no requiere demostración que nuestro país necesita fuerzas armadas. La extensión de su territorio, las largas fronteras, las nuevas amenazas (tráfico de armas, drogas y personas) y la realidad de un mundo en el que los conflictos armados subsisten y en algunos casos se hacen más agudos que en el pasado (terrorismo internacional), requieren la existencia de hombres y armas y sobre todo de una planificación de la defensa.

Sin embargo, por motivos ideológicos, se ha difundido la tesis y en los hechos la praxis, de desarmar a la nación y dejar librada su existencia a la buena voluntad de terceros, que no tienen nuestros mismos intereses.

Para así actuar el gobierno y sus aliados han recurrido a la saga del terrorismo de Estado, que imputan a integrantes de las fuerzas armadas.

Esta imputación merece algunos comentarios. Se le quiere hacer creer a la población – sobre todo a la más joven – que los militares que reprimieron el ataque de la guerrilla terrorista, lo hicieron salvajemente, sin apoyo de la ciudadanía y sin fundamento.

Aunque se quiera mentir sobre el pasado, es tan evidente que los terroristas iniciaron la guerra, que la Cámara Federal que juzgó a los líderes, lo puso expresamente de manifiesto en su sentencia.

Hoy asistimos a la venganza disfrazada de justicia, método ideado para desprestigiar a la fuerzas armadas, haciéndolas responsables de todos los males. Pero quienes vivimos en aquel tiempo sabemos que aquellas reaccionaron frente a un ataque armado, con claras intenciones revolucionarias extremistas y financiado desde el exterior.

El propósito evidente de quienes ahora conducen e instrumentan la venganza, no es impartir justicia, ni reparar excesos, sino, lisa y llanamente, dejar al país indefenso. La excusa es la violación de los derechos humanos, pero la realidad es el desprestigio de las instituciones armadas, la falta de fondos suficientes para su desempeño, el relegar casi a la ignorancia, el rol que tienen en cualquier sociedad organizada.

Ese propósito ya ha sido advertido por la ciudadanía, que está reaccionando, todavía tímidamente. Hay que esclarecer al soberano, lo que no es sencillo, toda vez que muchos jueces, violando preceptos constitucionales, se suman al ataque que, además, es impunemente acompañado por comentaristas enceguecidos o cómplices.

Hay que emprender la tarea de contar la verdad y sobre todo evitar la espiral de venganzas que, inútilmente, gasta energías necesarias para construir un futuro mejor, con paz y progreso para los argentinos.

 

3. LOS CONFLICTOS 

Hace ya más de veinticinco  años, la clase política argentina por acción o por omisión, por ideología o por imbecilidad manifiesta, puso en marcha la única política de estado que con distintas modalidades  se ha mantenido constante y  coherente a lo largo de sucesivos gobiernos: Destruir el  poder operativo de las FF.AA, su orgullo profesional y aniquilar sus reservas espirituales y morales.

Para ser justos debemos decir que durante estos últimos seis años con los “K” hemos llegado al clímax apoteósico de esas políticas, en los que la prevalencia del odio, del prejuicio y de la vulneración de todas las garantías jurídicas, sólo ha sido posible gracias a la atroz indiferencia y el espantoso silencio de la clase política argentina.

Claro está que para guardar ese silencio cómplice, había que instalar y mantener algún argumento pseudo-intelectual como por ejemplo el de la desaparición de las hipótesis de conflicto que quedaban reservadas conceptualmente para las Grandes Potencias porque nosotros, en Sud América, éramos todos buenitos y habíamos dejado de tener intereses nacionales que pudieran contraponerse a los de otras naciones.

Fue así que a partir de ese momento nos dijeron a través de todo tipo de simplificaciones más o menos explícitas:”Onda y Paz Hermano ¿Para que sirven las Fuerzas Armadas?”.Mientras tanto Brasil y Chile se rearmaban como nunca en los últimos años para garantizar su enorme progreso económico y defender su visión estratégica.

Pasó el tiempo. A modo de síntesis examinemos algunos de los titulares periodísticos del fin de semana relacionados con el ámbito regional.  - Nuevo incidente entre Chile y Perú -  Chávez entre la guerra y la crisis interna - La frontera (con Colombia) tierra de paramilitares y contrabando – En Lima, llamados a romper lazos –Bachelet enfrentó a Alan García por el supuesto espionaje –Rechaza Alan García los actos “repulsivos” de Chile – Chile ofrece vender gas a la Argentina- EE.UU. Pidió a Caracas y a Bogotá disminuir el tono del conflicto…

Como se nota claramente de la lectura, no sólo hay intereses en pugna con  por lo menos cinco actores explícitos en disputa. Este enfrentamiento tipifica no ya  la teórica previsión de  las Hipótesis de Conflicto sino la existencia de dos de los conflictos posibles en América del Sur en pleno desarrollo simultáneo.

La lectura también nos muestra que en cinco años, Chile revirtió su matriz gasífera y pasó de ser país gas-dependiente a exportador de gas.

Los yacimientos que explotan ¿serán los mismos que nosotros no explotamos después de seis años de crecimiento a tasas asiáticas?

Como la Argentina no aparece, al menos todavía, explícitamente involucrada en estos incidentes, los invitamos a leer – a sólo título de experiencia - el artículo escrito por  el agudo periodista peruano César Hildebrandt para el Diario La Primera de Lima en su edición del 17 de noviembre referido a uno de estos dos conflictos.

Estamos seguros de que encontrarán cierta identificación tanto con algunas de las circunstancias y personajes descriptos, como con determinados aspectos del análisis.

 

 

 Una nueva relación con Chile       

Por César Hildebrandt                                                      

La verdad es que ya me aburre hablar de Chile. Durante estos años me he ocupado del asunto y, al lado de personajes de veras importantes, he tratado de advertir y recordar.

Al final, todo lo que uno puede decir de Chile es, en resumen, que nunca será un país amigo del Perú. Con Chile, sin embargo, tenemos que entendernos.
Entendernos no como lo propone la diplomacia del doctor Alan García, desde luego.

Porque García sigue hablando de cuerdas separadas y diciendo que por un lado están los negocios y por el otro el asunto de fondo.

Es que García no entiende que para Chile los negocios son el asunto de fondo.

Y los chilenos tienen razón.

El guano y el salitre fueron su negocio en el siglo XIX. Comprar un Perú barato, de a trozos y sin tregua, es su negocio actual.

Y para defender esos negocios es que Chile se arma. No es el asunto de La Haya lo que ha desatado la belicosidad de Chile.

Su armamentismo superlativo tiene veinte años de existencia y se ha reforzado, precisamente, en los últimos seis –mucho antes de que presentáramos nuestro expediente en la máxima instancia del arbitraje internacional-.


Nadie ha armado mejor y más ofensivamente a Chile que la señora Bachelet, que es una mezcla de Pasionaria con Patricio Lynch.

Porque a la hora de pensar en el Perú el socialismo de la Concertación pasa por el filtro de la historia y se impregna de esa enemistad rancia y pétrea que viene de lejos y que no terminará fácilmente.

Chile sólo nos mirará como interlocutores cuando nos mire como a iguales. Y eso quiere decir un Perú digno, erguido, serio y dispuesto a hacerse respetar sin apelar a bravuconadas ni hurgar todos los días en el resentimiento.

Un Perú militarmente respetable y económicamente floreciente es la única manera de encarar la construcción de una nueva relación con Chile.

Un Perú económicamente floreciente y militarmente cachivachero es el sueño de Chile. Claro que el civilismo inmortal de la derecha –aquel que nos condujo a la humillación del siglo XIX- no está de acuerdo con esto.

La derecha peruana, a diferencia de la chilena, no tiene patria. Tiene sólo bolsillos. El señor Graña, por ejemplo, es tan peruano como los chocolates Costa. Tan peruano como las tiendas Wong.

Graña –no lo olvidemos- fue el socio de Chile en el allanamiento del Aeroclub Collique, vendido truhanescamente gracias a la cutra y a la desnacionalización de la agenda del desarrollo peruano.

Lo primero que hicieron en Collique fue sacar con comba el busto de José Abelardo Quiñones Arízola, el héroe de la Fuerza Aérea peruana. El círculo se cierra: de Quiñones Arízola expulsado al suboficial Ariza bien pagado.

Víctor Ariza es un traidorzuelo.

Pero, ¿cómo llamar a quienes han permitido que Lan-Chile sea hegemónica en los vuelos domésticos del Perú, empleando a pilotos militares autorizados por el ministerio de Transportes de Lima?

¿Qué nombre les damos a los que destruyeron la flota mercante del Perú y le cedieron las naves y las rutas a Chile?

Y a quienes encubrieron la presencia del capital chileno en la pestífera operación del puerto de Paita, ¿qué nombre les ponemos?

Ariza es un traidorzuelo. Pero la verdad es que los datos que ha podido entregar en los cinco últimos años eran los datos de la bancarrota y del desarme involuntario.

No había muchos secretos, felizmente, que ofrecer desde una Fuerza Aérea públicamente inoperativa, achatarrada y necesitada de repuestos y antioxidantes.

Para decirlo con grosería: ¿Qué secretos puede esconder una Fuerza Aérea que casi no puede despegar?

Alguien podría decir, no sin cierto cinismo, que Ariza, que volaba en Lan y compraba en Saga y se remediaba en Fasa y cambiaba losetas en Sodimac, ha podido pensar que lo que estaba haciendo no era traicionar a su país sino colaborar con un hermano mayor y empoderado.

¿Será que, más que traición, lo de Ariza podría ser colaboracionismo de un nuevo Felipillo en un nuevo proceso de conquista?

A la derecha dizque peruana le aterroriza la idea de ponernos firmes con Chile.

Y es que la derecha dizque peruana no hizo a este país: apenas lo saqueó.

La derecha chilena, en cambio, construyó un país serio y a veces temible donde antes hubo una remota capitanía y, más tarde, la anarquía de los primeros años de su república.

La derecha chilena no se avergüenza de su bandera ni susurra su himno. La peruana carece de bandera y bailaba minués cuando al inmenso Grau le faltaba carbón de calidad en los calderos del Huáscar.

No proponemos el baño María eterno de la memoria herida. El pasado es inmodificable. Lo que tenemos que lograr es que también sea irrepetible.
Hablamos del presente. Hablamos de empezar a revisar nuestra política hacia Chile.

Primero, poniendo restricciones al ingreso del capital chileno en áreas que pueden ser consideradas delicadas para nuestra seguridad. Eso es lo que ellos hacen y harán en relación al Perú. Si eso significa desbaratar el TLC firmado a espaldas del Congreso, pues habrá que hacerlo.

Segundo, comprando –a pesar de las rabietas “cosmopolitas” de la derecha- lo que nos falta para dejar de estar indefensos. Porque las armas, doctor García, son también una inversión. No le haga usted caso al civilismo, madrastra de todas las derrotas.

Tercero, cooperando con Chile en todo aquello en lo que podamos marchar juntos como los vecinos inexorables que somos.

Cuarto, afianzando nuestra relación con Ecuador, Colombia, Bolivia y Brasil –más allá de los discursos y entrando al terreno del desarrollo de fronteras, la inversión recíproca y la sinergia de empresas y proyectos-.

Chile es un país serio con el que tenemos que convivir. Es, en muchos sentidos, un país admirable.

Pero es también un país que ha pensado siempre que Bolivia es obviable y que el Perú es una suerte de hinterland, un súbdito comercial, una Araucanía del norte, un peldaño de esa escalera que lo llevará a ser la mayor potencia del Pacífico sur.

Es hora de entender esta complejidad y de actuar como un país y no como un serrallo. Sin aspavientos pero con la férrea voluntad que merecen las buenas causas.

 

Hasta la próxima.

 

 
   

.
New Cuba Coalition
P. O. Box 755
Washington, D. C. 20044-0755
Dr. Emilio-Adolfo Rivero — President
Ernesto Díaz-Rodríguez — Vice President
e-mail:
Cuba@newcubacoalition.org

 

.