Extraña
Actualidad
Por Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
__________________________________
"Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross ."
Celedonio Flores
En esta
semana han ocurrido algunos hechos curiosos, casi sorprendentes,
si no fuera porque vivimos en Argentina, un país que ha hecho
del realismo mágico la quinta esencia de su personalidad.
El
martes se llevaron a cabo las elecciones para elegir nuevas
autoridades en el Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal, una entidad a la cual los profesionales del derecho
debemos integrarnos, ya que regula y administra nuestra
matrícula, es decir, como si fuera la Orden de Brasil o la Barra
de cada uno de los Estados Unidos.
Se
presentaron cinco listas, y la ganadora, que representaba al
oficialismo, obtuvo el 40% de los votos emitidos; la asistencia
superó en mucho los cálculos más optimistas.
Hasta
allí, simplemente datos. Lo extraño es que esa lista
representaba, en la práctica, al kirchnerismo. Y digo que
resultó sorprendente pues, como todos sabemos, los abogados
integran la clase media y alta de la sociedad. El otro detalle
fue que la oposición se presentó dividida, en las listas
encabezadas por los Dres. Lipera y Alterini, respectivamente; si
hubieran ido unidas, hubieran obtenido mucho más que su
contendiente.
Resulta
fácil entender que, si se extrapolan estos resultados al país
entero, don Néstor y sus cuarenta cómplices pueden sentirse
tranquilos ya que, si la situación económica tiende a mejorar y
pueden evitar el impacto de la inflación sobre las clases más
humildes a través de nuevos y mayores subsidios, podrían
alcanzar el soñado 40% que les permitiría, frente a una
oposición atomizada, obtener más de 10% de ventaja sobre el
segundo, y ganar así en primera vuelta.
En
democracia, aún en una renga como la argentina, se deben
respetar los resultados electorales. Sin embargo, el
enrarecimiento del clima político y social que se está
produciendo en estos días, a tantos meses de las elecciones,
resulta por demás preocupante.
Don
Néstor, en franca imitación del papagayo caribeño, ha hecho de
las formas democráticas un disfraz, que le permite imponer su
tiranía y su modelo autoritario de exclusión y corrupción, para
beneficiarse con la conducta de una oposición -en realidad, un
rejunte de opositores- que no consigue encontrar el rumbo para
ponerle límites.
Observar,
por televisión, la parada cívico-militar con que don Hugo
conmemoró el Bicentenario de Venezuela me produjo escalofríos y
una feísima sensación, que no amenguó -precisamente- con el
discurso de doña Cristina ante la Asamblea Legislativa
bolivariana.
Ver a
los paracaidistas, al trote, gritando consignas proclamándose
milicias antiimperialistas o a los nuevos "jóvenes milicianos de
la Revolución", enfundados en rojo y cuyo destino es imponer la
tiranía en las calles de Caracas, resultó un espectáculo por
demás preocupante.
Hace
unos días, dije que la enorme diferencia entre los caracteres de
las sociedades venezolana y argentina, en desmedro de ésta por
su abulia y su apatía, compensaría para don Néstor la desventaja
que significa que don Hugo tenga casi el 50% por ciento de
aprobación, frente al 25% que le asignan las encuestas a nuestro
pingüino. No se habían producido aún las elecciones del Colegio
de Abogados, con los nuevos y deprimentes análisis que éstas
permiten.
Porque
no puede negarse que el vandálico ataque del Gobierno,
encabezado en este caso por ese compadrito a la violeta que
ejerce el cargo de Jefe de Gabinete, contra los medios y los
periodistas opositores, centrado en las personas que han visto
sus fotos engalanando las paredes de Buenos Aires, o en la
utilización de los jóvenes Noble Herrera como herramientas
políticas contra Clarín, o en las salvajadas cometidas contra
periodistas del interior, especialmente en Santa Cruz, están
acercando el fósforo encendido a la pólvora, constituida por una
sociedad muy crispada desde la crisis del campo.
La
desmesura en las actitudes del oficialismo, encarnadas también
en el silencio cómplice de sus máximas autoridades ante los
desmanes de sus esbirros, puede producir hechos de una gravedad
desconocida. Siempre hay loquitos que, para hacer méritos con un
poder concentrado y que todo lo consiente, serán capaces de
cualquier barrabasada. Y cuando ésta se produzca, será muy tarde
para lamentaciones.
El
jueves próximo, la criminal Hebe Bonafini, embanderada en cuanta
causa de terror exista en el mundo, pretende realizar una
parodia de "juicio popular" a los periodistas no oficialistas en
Plaza de Mayo. Si se concretara, y no huubiera reacción del
Gobierno para impedirlo, el fósforo estará entonces mucho más
cerca.
Para
concluir esta reseña de extrañezas, rindo un caluroso homenaje
al señor Embajador Eduardo Sadús, un hombre que tiene todos los
atributos que se le atribuyen al género, y que ha expuesto, con
pelos y señales, ante la Justicia argentina algo que todos
sospechábamos: que la relación entre don Hugo y don Néstor y
doña Cristina es una asociación ilícita, destinada a hacer
negocios para enriquecerse, a costa del hambre y la miseria de
venezolanos y argentinos.
Actitudes como la de Sadús son las que la Patria exige hoy de
sus hijos. Necesitamos, del modo más urgente, de gente capaz de
ponerse de pie y decir la verdad, asumiendo todos los riesgos
que tal conducta pudiera implicar. Si, en cambio, el miedo o la
complicidad predominan, como lo hacen en la UIA y en los
empresarios argentinos (salvo honrosas excepciones), si triunfan
los personalismos y el ansia de figurar, como sucede entre los
opositores, la República estará definitivamente perdida.
Bs.As., 23 Abr 10
Enrique Gujillermo Avogrado
Abogado
Tel.
(+5411) 4807 4401/02
Cel.
(+54911) ó (15) 4473 4003
Site:
http://www.avogadro.com.ar
Site:
http://www.negociosenbrasil.es
Blog:
http://egavogadro.blogspot.com