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La comunidad internacional tiene un nuevo payaso: El Sr.
Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Aunque por
sus habituales rebuznos también podríamos definirlo como
un burro salvaje. De todas formas, a pesar de su
populismo no deja de ser un caudillo vulgar que
inevitablemente ha de causar vergüenza a los venezolanos
con conciencia de patria y respeto a las instituciones
democráticas. Porque, no debemos olvidarlo, en su
segundo período retuvo el poder valiéndose de las
trampas y las sucias maquinaciones que aprendió de su
ídolo y mentor, el tirano Fidel Castro.
Sí, la vulgaridad de Chávez es su plato fuerte. A falta
de argumentos convincentes que justifiquen su
reprochable actitud, recurre a las constantes ofensas
contra todo el que no piensa como él. Una prueba de su
mediocridad, de su galopante ineptitud como gobernante,
fue su arenga reciente al ocupar el podio ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas. Pobre aprendiz
de dictador. ¿Será que acaso ni siquiera es capaz de
darse cuenta que está haciendo el ridículo ante la
comunidad internacional cuando improvisa sus estupideces
en un foro donde están representadas la casi totalidad
de las naciones del mundo? El exceso de arrogancia
conlleva a eso, y Chávez, nadie puede dudarlo, es un
indomable arrogante. Bueno, sabemos que ha tenido sus
momentos de excepciones. Porque muy bien se guardó su
bravuconería cuando por unas horas lo mantuvieron bajo
arresto, luego de su controversial renuncia, que para
infortunio de Venezuela y de América no terminó con un
accidental certero disparo.
Me parece que algo tendrán que hacer con este bufón
ridículo con ambiciones napoleónicas (o tal vez
hitlerianas). Algo tendrán que hacer los que disponen de
los recursos adecuados para disciplinarlo. Y ojalá sean
los propios venezolanos cuando llegue el momento de
decidir su destino en las urnas, ahora que probablemente
todavía estén a tiempo para corregir el error de haber
llevado a un golpista a la presidencia de una
maravillosa nación donde, a pesar de lo censurable de
algunos gobernantes la democracia parecía estar
consolidada.
Ahora que Fidel Castro tiene un pie en la tumba, que se
desencola a pasos agigantados, lo que se ha hecho
visible a pesar de toda la ciencia médica que tiene a
sus servicios en un intento desesperado por remendar a
ese moribundo espantapájaros, Chávez está tomando el
liderazgo de la subversión en América Latina. Lo hace
comprando la conciencia a otros tan ignorantes como él a
base de obsequiar un petróleo que no es suyo, sino que
enteramente pertenece al patrimonio de ese pueblo
infeliz al que, como un pulpo diabólico, tiene
aprisionado en sus tentáculos. Y ahí están, para mal de
ese pueblo también, las alianzas con el eje del mal
donde se entretejen los Castro y el desafiante
mandatario iraní Mahmoud Ahmadinejad.
Sí, definitivamente algo tendrán que hacer, y hacerlo
con urgencia también nosotros los cubanos, para que
nuestros pueblos se liberen de la miseria física y moral
que representan estos locos diabólicos que confunden la
dignidad con la arrogancia y la nación con el patio de
su casa. |